Saturación en el mercadillo espiritual


Un buen número de personas habéis escrito porque os habéis sentido conmovidos con la enseñanza de Tony Parsons. No me extraña. Su mensaje sencillo y radical remueve mucho. Lo sencillo desarma porque en lo sencillo no hay telas de araña.

La propuesta de Parsons supone el fin de la búsqueda espiritual tal como la conocemos, el fin también de eso que llamamos ‘maestros espirituales’, y sobre todo el fin de la mitomanía actual con respecto a tanto maestro espiritual. El mercadillo espiritual empieza a estar saturado, más de uno ya se habrá dado cuenta. Los que se autoproclaman ‘maestros espirituales’ no pueden añadir nada nuevo a eso que llamamos la verdad última, y es que nadie puede ofrecer nada nuevo con respecto a lo esencial pues nadie puede añadir algo a lo que Es. Lo que Es ya está completo. El Todo ya está lleno. Al Todo no le falta ni un ápice. Lo que Es ya Es y no necesita ser más para poder ser.

La tesis de Parsons es muy sencilla: liberarse de la ilusión de sentirnos individuos separados del Todo. La iluminación no puede conseguirse porque... ¿cómo vamos a conseguir Eso que ya somos? 

El mensaje de Parsons no ofrece nada al individuo porque el individuo no existe. La idea de ser un individuo es un sueño que nos hace caer una y otra vez en el laberinto del propio sueño. Es cierto que existe un yo psicológico que es de utilidad para vivir esta vida en la forma, pero de ninguna manera ese yo psicológico está separado de un Todo que siempre nos contiene, dicho con otras palabras: la ola es siempre el océano, no hay ninguna ola separada del océano inmenso.

El mensaje de fondo de Tony Parsons no es muy distinto a los mensajes de la sabiduría perenne: la naturaleza del Todo no puede ser conocida, así que no te afanes por llegar a conocer a Dios con la mente porque nunca lo lograrás. Lo limitado no puede conocer lo ilimitado. No hay personas iluminadas porque la persona como tal no se puede iluminar. No hay personas iluminadas puesto que todo está ya iluminado, todo está dentro de la Luz. Existe la iluminación pero no hay nadie que esté iluminado, es decir que existe sólo el océano, no esas pequeñas olas individuales que dicen ser el océano. Ninguna ola vive separada del océano.

El Ser siempre Es. Uno de esos a los que llamáis místicos y que esté viviendo la más fabulosa experiencia mística no puede añadir nada nuevo al Ser pues el Ser ya lo es Todo, el Ser no se puede completar porque ya está completo.

Nuestro cerebro construye de continuo un artefacto artificial llamado “yo”, pero ese “yo” no es más que una película de ficción, un objeto que se vive separado del Todo que nos constituye. El "yo" en realidad es una aberración, pero no hay que ponerse dramáticos con esta aberración ya que es en el dramatismo donde el yo encuentra uno de sus escondites preferidos.

El “yo” vive lleno de esperanzas y de sueños pensando que lo que está por llegar le completará, sin darse cuenta de que lo que Es ya está completo, de que todo está ya realizado. Sanos o enfermos, vivos o muertos, tristes o alegres, es Ser siempre Es, así que nadie te salvará porque todo está ya salvado. La vida es pura salvación.

La eternidad nace cuando morimos a eso que creemos ser. Cuando mueren las creencias, entonces nace la fe, la verdadera fe.

Con Parsons llegan la risa y la alegría, cómo no vamos a reírnos si viviéndonos y sabiéndonos eternos jugamos a la provisionalidad y jugamos también a que todo se acaba cuando sabemos perfectamente que nada nunca termina. Nada puede terminar porque nunca nada ha empezado. Lo eterno no comienza nunca, por eso tampoco acaba. Comienza y acaba sólo lo temporal, y ni eso.

La idea del esfuerzo personal es una idea limitante y aprisionadora, eso no quiere decir que no estudies una carrera o que no aprendas un oficio si es que tienes ganas de aprenderlo, la idea del esfuerzo se refiere a que desde el punto de vista del sentido de la vida NO HAY NADA QUE ENCONTRAR. La idea de un sujeto que tiene que alcanzar un objeto no tiene ningún sentido. No vamos hacia ti morada santa, y no vamos hacia ti morada santa porque somos la santa morada donde el Amor tiene formado ya su nido. Somos el Amor desde siempre y para siempre. Todo el Amor está aquí...y siempre estuvo.

Si te sientes un sujeto todo lo demás lo vivirás como un objeto, y es ahí cuando te vives separado ya que eres el sujeto que está siempre buscando objetos de todo tipo, por eso piensas que eres una persona y que el mundo y la vida giran alrededor tuyo. Es cuando te sientes separado que te pones a buscar. La mayoría de los maestros espirituales hablan a individuos que se perciben separados, además muchos maestros se perciben a sí mismos también como separados, es la eterna cantinela de alguien que nos dice que pongamos nuestra energía en conseguir algo más, por eso es que quieres ser más feliz, quieres tener más dinero y quieres estar más sano, por supuesto quieres ser también más espiritual, ser más santo, acumular conocimientos de todo tipo, y eso no es más que seguir viviendo dentro del bucle de un sueño que no acaba nunca.

Mientras estamos fascinados con nuestra sensación de individualidad no estamos en el percibir puro, no estamos aún viviendo la verdadera vida.

La búsqueda es ya lo buscado. La búsqueda no es algo distinto de lo que Es. Cuando buscas a Dios es Dios buscándose a sí mismo ya que no hay un individuo que busque nada.

Cuando un día a tu cuerpo le duela algo, es la Vida misma la que está sintiendo a través del cuerpo, verás entonces que ya no es algo que te sucede a ti a través de tu pensamiento, ese día verás que la liberación tiene lugar cuando dejas de identificarte. 

Lo único que hay es La Vida, todo lo demás son invenciones de la mente.

Cuando las cosas ya no le pasan a la persona todo es asombroso, justamente eso es vivirse como niños, y al vivirse como niños un Reino desconocido comienza a nacer en lo más profundo del corazón.