Eso que se llama "la búsqueda espiritual" (UNO)




Algunos que han ahondado en el mensaje de Tony Parsons me escriben un poco asustados. ¿Asustados por qué? Porque el chiringuito del yo se viene abajo, asustados también porque eso que se llama “la búsqueda espiritual” deja de tener sentido tal como lo entendíamos hasta ahora. Por si fuera poco, justo en estos días en Madrid, un gran evento de corte espiritual (Being One) se ha tambaleado o directamente se ha venido abajo; no juzgo lo que ha pasado, simplemente constato los hechos, y los hechos son que queda seriamente cuestionada la figura del 'buscador de productos espirituales'.

Voy a transcribir parte de las notas que fui tomando mientras me fui dando de bruces con la enseñanza de Parsons, una enseñanza lúcida y radical como la vida misma. Creo que hay que leerlo con mucha calma, no es preciso consumirlo con prisa, tenemos todo el tiempo del mundo:


No hay nadie que pueda despertar porque no hay una persona como tal que despierte, no hay un “yo” que dirija nada. No hay nadie aquí excepto la Totalidad que todo lo abarca. Nada tiene que ser mejor, nada va a ir necesariamente a peor, nadie tiene que volverse bueno o malo, nadie tiene tampoco que desesperarse ni enfadarse ni empeñarse con ninguna cosa. Nunca ha pasado nada, nunca pasa nada, nunca pasará nada. La realización es tan sólo una apariencia ya que no hay una evolución espiritual en el tiempo. Nadie va nunca a ninguna parte. No hay posibilidad de elección porque no hay una persona que esté ahí para elegir. No hay pasado, no hay presente, no hay futuro. Ningún fenómeno existe. El final de todo es el final de ese yo privado que está detrás del escenario en el que estamos subidos actuando. No hemos venido aquí a encontrar nada ni a encontrarnos con nadie, hemos venido a perder si acaso nuestra estrecha visión de la existencia. Si te ves como un individuo, te verás caminando hacia alguna parte. Cuando el yo muere, justo en ese instante, entra lo ilimitado en tu corazón, entonces percibes con claridad que el mundo real es una manifestación del amor incondicional, pero ese amor está tapado por todas las obligaciones y por todos los chismorreos de la mente, también por todas las historias que tapan al verdadero Ser que camina bajo las apariencias. Las sensaciones acontecen, también los sentimientos, sólo que luego pensamos que los ha sentido y que los ha pensado el “yo”, y es que el yo es un ‘artefacto’ que reclama la autoría de todo. El yo quiere historias complicadas para poder sobrevivir, al yo no le gusta lo simple, le aburre lo sencillo. El Ser no quiere saber nada de todas esas complicaciones, el Ser no necesita saber nada ni controlar nada. El Ser no necesita educación, la educación es tan sólo para la persona. Solamente hay Totalidad, y no hay nada más que Totalidad. Cuando nos sentimos separados tratamos de acercarnos a algo que no requiere acercamiento alguno. Desde que nacemos todos los mensajes son para el individuo que tiene que convertirse en otra cosa: un buen estudiante, un buen esposo o una buena esposa, un buen hombre de negocios, una buena madre, una buena amiga… es como si todo el tiempo hubiera una sensación de que hay un individuo que necesita aprender. El despertar espiritual es algo que está más allá de la necesidad de aprender. El verdadero despertar va más allá del entendimiento. No hay nadie que necesite cambiar o convertirse en algo. La liberación no tiene nada que ver con el individuo. El despertar es morir a la ilusión de que estamos separados. Advaita (no dualismo) quiere decir que no hay nadie ahí parecido a un yo o a un individuo, no hay un sujeto que tenga que alcanzar un objeto, no hay un sujeto que tenga que alcanzar al objeto de la iluminación porque no hay ninguna iluminación que alcanzar. No hay nada que puedas o debas hacer porque aquí no hay nadie emprendiendo camino alguno. No ve el individuo, es el Ser el que ve. No existe nada parecido a la Gracia descendiendo, no hay nadie merecedor de ninguna Gracia. Vivimos siempre en la Gracia, este momento es pleno de Gracia. No hay ningún lugar donde la Unidad no esté presente, es esa Unidad la que le dice al buscador que no hay nada que buscar porque no hay nada que encontrar. La unidad está dada siempre y en todo momento. No hay líderes, no hay hombres sabios, no hay maestros y sobre todo no hay maestros espirituales de ningún tipo, lo único que hay ES ESTO, la Vida respirando y retumbando en lo más profundo del corazón. No hay más. No hay menos. No te inventes nada. Está todo inventado. Vive sin miedo, pero vive de una vez.