Acerca del sufrimiento



Hay personas que a menudo vienen a mí para que yo les saque del sufrimiento. Amigos queridos, yo no puedo sacar a nadie del sufrimiento. Nadie te puede sacar de ningún sufrimiento. Lo que podemos hacer juntos si acaso es tratar de ver qué es el sufrimiento, indagar en su naturaleza profunda. Cuando se sale del sueño, se sale también del sufrimiento.

Si tienes dolor, dolor físico, un médico te ayudará, pero si sufres (el sufrimiento es cuando el dolor es procesado por la mente mecánica), tienes que remangarte y tratar de ver dónde se sitúa ese sufrimiento. 

¿Qué es lo que le ocurre al que sufre? El que sufre está sufriendo sobre todo porque pretende a toda costa salir del sufrimiento, cuanto más intenta salir de él, más sufre. El que sufre quiere salir de "lo que es" para irse a "lo que debería ser", es en ese ‘desplazamiento’ que se encuentra perdido y sufre. No vayas tras de lo que debería ser, quédate en lo que es. Lo que es te lo trae la vida, lo que debería ser es todo lo que tu mente proyecta.

No hay ninguna receta para que el sufrimiento se vaya, lo mismo que no hay ninguna receta para que venga la felicidad, así que abandona a todos los maestros que te prometieron salir del sufrimiento o que te prometieron que encontrarías la felicidad, abandónalo todo. Dios es también el sufrimiento. El Dios del sufrimiento es el mismo Dios de la felicidad. La misma vida contiene el sufrimiento que la felicidad. La misma vida hay en una fiesta que en un camposanto. No tienes más vida si eres feliz, no tienes menos vida si estás sufriendo, es la misma vida la que está en todo. El Todo está siempre en todas partes. Acepta lo que es y sal del sueño de una vez por todas.

El sufrimiento lo contiene todo; entiéndelo bien por favor, no es que te vayas a hacer un masoquista, es que llegues hasta la raíz misma del sufrimiento pues lo único que has hecho hasta ahora con el sufrimiento es tratar de huir de él, siempre que el sufrimiento llegaba a tu vida salías corriendo. 

El sufrimiento vive siempre a la sombra del yo, por eso es preciso diseccionar a ese yo y dejarlo sin esperanza. Al yo es preciso matarlo de hambre; cuando el yo no come entonces no vive más y el sufrimiento se disipa. No le des comida al yo. La comida del yo son los pensamientos, los sentimientos, las emociones. Hazte silencio. Muchas personas se quedan atrapadas en los pensamientos, en los sentimientos, en las emociones. El sufrimiento grita a través de la mente: “Sácame de aquí”, pero nadie te puede sacar de ahí pues la mente no se puede liberar a sí misma. Muchas personas creen que van a ser dichosos si cambian una emoción por otra, pero no se trata de cambiar una emoción por otra pues el yo seguirá atrapado con cualquier emoción sea del tipo que sea. Míralo bien: tú no puedes empezar a sentir algo, lo mismo que tampoco puedes dejar de sentirlo, eso no depende de ti, así que no hagas esa pirueta artificiosa de creer que cambias una emoción por otra.

El individuo cree que el sufrimiento le está sucediendo a él, pero en realidad no hay nadie que sufra, no hay un yo que sufra, no existe, lo que ocurre es que el sufrimiento simplemente acontece y es el yo el que se lo apropia. No hay nadie dentro del cuerpo al que le esté sucediendo nada. Es fuerte esto, ¿verdad? El sufrimiento acontece porque te sientes un individuo separado, te sientes al margen de la Totalidad, por eso sufres.

Y derivado directamente de sentirse un individuo separado de la Totalidad, muchos piensan que por sufrir serán recompensados, o bien recompensados con cosas materiales en esta vida terrenal, o recompensados en una supuesta vida después de morir; pensar en la recompensa es una maniobra del yo que se imagina que va a ser así, pero eso no son más que simples imaginaciones. 

Aunque parezca increíble, todo el mundo está liberado ya de todo. En el cuerpo no se asienta la felicidad ni el sufrimiento, en realidad el cuerpo es una caja vacía, aunque simula estar llena de muchas cosas, la ciencia más avanzada te dirá también que el cuerpo es una caja vacía. Recuerda que no es un cuerpo lo que eres. A veces pensamos que el cuerpo es el infierno, cuando si lo sabemos ver resulta que es el cielo, y es el cielo porque el cuerpo es el testigo vacío y silencioso que apunta siempre a la luz del amor que a todo se extiende. 

El cuerpo es un ciego que intuye donde está la luz aunque no pueda verla.

Recuerda: el cuerpo apunta siempre a lo que eres, pero el cuerpo no es lo que eres.

Todos los dramas de la vida se refieren al teatro de la vida en la forma, y eso no es más que un sueño, un sueño es también la persona que dice que no entiende por qué razón tiene que sufrir, también es verdad que no entender es otra forma que tiene la divinidad de jugar a este juego en la forma.

La esencia no sufre, el Ser está siempre más allá de todo sufrimiento.