Saturación en el mercadillo espiritual


Un buen número de personas habéis escrito porque os habéis sentido conmovidos con la enseñanza de Tony Parsons. No me extraña. Su mensaje sencillo y radical remueve mucho. Lo sencillo desarma porque en lo sencillo no hay telas de araña.

La propuesta de Parsons supone el fin de la búsqueda espiritual tal como la conocemos, el fin también de eso que llamamos ‘maestros espirituales’, y sobre todo el fin de la mitomanía actual con respecto a tanto maestro espiritual. El mercadillo espiritual empieza a estar saturado, más de uno ya se habrá dado cuenta. Los que se autoproclaman ‘maestros espirituales’ no pueden añadir nada nuevo a eso que llamamos la verdad última, y es que nadie puede ofrecer nada nuevo con respecto a lo esencial pues nadie puede añadir algo a lo que Es. Lo que Es ya está completo. El Todo ya está lleno. Al Todo no le falta ni un ápice. Lo que Es ya Es y no necesita ser más para poder ser.

La tesis de Parsons es muy sencilla: liberarse de la ilusión de sentirnos individuos separados del Todo. La iluminación no puede conseguirse porque... ¿cómo vamos a conseguir Eso que ya somos? 

El mensaje de Parsons no ofrece nada al individuo porque el individuo no existe. La idea de ser un individuo es un sueño que nos hace caer una y otra vez en el laberinto del propio sueño. Es cierto que existe un yo psicológico que es de utilidad para vivir esta vida en la forma, pero de ninguna manera ese yo psicológico está separado de un Todo que siempre nos contiene, dicho con otras palabras: la ola es siempre el océano, no hay ninguna ola separada del océano inmenso.

El mensaje de fondo de Tony Parsons no es muy distinto a los mensajes de la sabiduría perenne: la naturaleza del Todo no puede ser conocida, así que no te afanes por llegar a conocer a Dios con la mente porque nunca lo lograrás. Lo limitado no puede conocer lo ilimitado. No hay personas iluminadas porque la persona como tal no se puede iluminar. No hay personas iluminadas puesto que todo está ya iluminado, todo está dentro de la Luz. Existe la iluminación pero no hay nadie que esté iluminado, es decir que existe sólo el océano, no esas pequeñas olas individuales que dicen ser el océano. Ninguna ola vive separada del océano.

El Ser siempre Es. Uno de esos a los que llamáis místicos y que esté viviendo la más fabulosa experiencia mística no puede añadir nada nuevo al Ser pues el Ser ya lo es Todo, el Ser no se puede completar porque ya está completo.

Nuestro cerebro construye de continuo un artefacto artificial llamado “yo”, pero ese “yo” no es más que una película de ficción, un objeto que se vive separado del Todo que nos constituye. El "yo" en realidad es una aberración, pero no hay que ponerse dramáticos con esta aberración ya que es en el dramatismo donde el yo encuentra uno de sus escondites preferidos.

El “yo” vive lleno de esperanzas y de sueños pensando que lo que está por llegar le completará, sin darse cuenta de que lo que Es ya está completo, de que todo está ya realizado. Sanos o enfermos, vivos o muertos, tristes o alegres, es Ser siempre Es, así que nadie te salvará porque todo está ya salvado. La vida es pura salvación.

La eternidad nace cuando morimos a eso que creemos ser. Cuando mueren las creencias, entonces nace la fe, la verdadera fe.

Con Parsons llegan la risa y la alegría, cómo no vamos a reírnos si viviéndonos y sabiéndonos eternos jugamos a la provisionalidad y jugamos también a que todo se acaba cuando sabemos perfectamente que nada nunca termina. Nada puede terminar porque nunca nada ha empezado. Lo eterno no comienza nunca, por eso tampoco acaba. Comienza y acaba sólo lo temporal, y ni eso.

La idea del esfuerzo personal es una idea limitante y aprisionadora, eso no quiere decir que no estudies una carrera o que no aprendas un oficio si es que tienes ganas de aprenderlo, la idea del esfuerzo se refiere a que desde el punto de vista del sentido de la vida NO HAY NADA QUE ENCONTRAR. La idea de un sujeto que tiene que alcanzar un objeto no tiene ningún sentido. No vamos hacia ti morada santa, y no vamos hacia ti morada santa porque somos la santa morada donde el Amor tiene formado ya su nido. Somos el Amor desde siempre y para siempre. Todo el Amor está aquí...y siempre estuvo.

Si te sientes un sujeto todo lo demás lo vivirás como un objeto, y es ahí cuando te vives separado ya que eres el sujeto que está siempre buscando objetos de todo tipo, por eso piensas que eres una persona y que el mundo y la vida giran alrededor tuyo. Es cuando te sientes separado que te pones a buscar. La mayoría de los maestros espirituales hablan a individuos que se perciben separados, además muchos maestros se perciben a sí mismos también como separados, es la eterna cantinela de alguien que nos dice que pongamos nuestra energía en conseguir algo más, por eso es que quieres ser más feliz, quieres tener más dinero y quieres estar más sano, por supuesto quieres ser también más espiritual, ser más santo, acumular conocimientos de todo tipo, y eso no es más que seguir viviendo dentro del bucle de un sueño que no acaba nunca.

Mientras estamos fascinados con nuestra sensación de individualidad no estamos en el percibir puro, no estamos aún viviendo la verdadera vida.

La búsqueda es ya lo buscado. La búsqueda no es algo distinto de lo que Es. Cuando buscas a Dios es Dios buscándose a sí mismo ya que no hay un individuo que busque nada.

Cuando un día a tu cuerpo le duela algo, es la Vida misma la que está sintiendo a través del cuerpo, verás entonces que ya no es algo que te sucede a ti a través de tu pensamiento, ese día verás que la liberación tiene lugar cuando dejas de identificarte. 

Lo único que hay es La Vida, todo lo demás son invenciones de la mente.

Cuando las cosas ya no le pasan a la persona todo es asombroso, justamente eso es vivirse como niños, y al vivirse como niños un Reino desconocido comienza a nacer en lo más profundo del corazón.







Acerca del sufrimiento



Hay personas que a menudo vienen a mí para que yo les saque del sufrimiento. Amigos queridos, yo no puedo sacar a nadie del sufrimiento. Nadie te puede sacar de ningún sufrimiento. Lo que podemos hacer juntos si acaso es tratar de ver qué es el sufrimiento, indagar en su naturaleza profunda. Cuando se sale del sueño, se sale también del sufrimiento.

Si tienes dolor, dolor físico, un médico te ayudará, pero si sufres (el sufrimiento es cuando el dolor es procesado por la mente mecánica), tienes que remangarte y tratar de ver dónde se sitúa ese sufrimiento. 

¿Qué es lo que le ocurre al que sufre? El que sufre está sufriendo sobre todo porque pretende a toda costa salir del sufrimiento, cuanto más intenta salir de él, más sufre. El que sufre quiere salir de "lo que es" para irse a "lo que debería ser", es en ese ‘desplazamiento’ que se encuentra perdido y sufre. No vayas tras de lo que debería ser, quédate en lo que es. Lo que es te lo trae la vida, lo que debería ser es todo lo que tu mente proyecta.

No hay ninguna receta para que el sufrimiento se vaya, lo mismo que no hay ninguna receta para que venga la felicidad, así que abandona a todos los maestros que te prometieron salir del sufrimiento o que te prometieron que encontrarías la felicidad, abandónalo todo. Dios es también el sufrimiento. El Dios del sufrimiento es el mismo Dios de la felicidad. La misma vida contiene el sufrimiento que la felicidad. La misma vida hay en una fiesta que en un camposanto. No tienes más vida si eres feliz, no tienes menos vida si estás sufriendo, es la misma vida la que está en todo. El Todo está siempre en todas partes. Acepta lo que es y sal del sueño de una vez por todas.

El sufrimiento lo contiene todo; entiéndelo bien por favor, no es que te vayas a hacer un masoquista, es que llegues hasta la raíz misma del sufrimiento pues lo único que has hecho hasta ahora con el sufrimiento es tratar de huir de él, siempre que el sufrimiento llegaba a tu vida salías corriendo. 

El sufrimiento vive siempre a la sombra del yo, por eso es preciso diseccionar a ese yo y dejarlo sin esperanza. Al yo es preciso matarlo de hambre; cuando el yo no come entonces no vive más y el sufrimiento se disipa. No le des comida al yo. La comida del yo son los pensamientos, los sentimientos, las emociones. Hazte silencio. Muchas personas se quedan atrapadas en los pensamientos, en los sentimientos, en las emociones. El sufrimiento grita a través de la mente: “Sácame de aquí”, pero nadie te puede sacar de ahí pues la mente no se puede liberar a sí misma. Muchas personas creen que van a ser dichosos si cambian una emoción por otra, pero no se trata de cambiar una emoción por otra pues el yo seguirá atrapado con cualquier emoción sea del tipo que sea. Míralo bien: tú no puedes empezar a sentir algo, lo mismo que tampoco puedes dejar de sentirlo, eso no depende de ti, así que no hagas esa pirueta artificiosa de creer que cambias una emoción por otra.

El individuo cree que el sufrimiento le está sucediendo a él, pero en realidad no hay nadie que sufra, no hay un yo que sufra, no existe, lo que ocurre es que el sufrimiento simplemente acontece y es el yo el que se lo apropia. No hay nadie dentro del cuerpo al que le esté sucediendo nada. Es fuerte esto, ¿verdad? El sufrimiento acontece porque te sientes un individuo separado, te sientes al margen de la Totalidad, por eso sufres.

Y derivado directamente de sentirse un individuo separado de la Totalidad, muchos piensan que por sufrir serán recompensados, o bien recompensados con cosas materiales en esta vida terrenal, o recompensados en una supuesta vida después de morir; pensar en la recompensa es una maniobra del yo que se imagina que va a ser así, pero eso no son más que simples imaginaciones. 

Aunque parezca increíble, todo el mundo está liberado ya de todo. En el cuerpo no se asienta la felicidad ni el sufrimiento, en realidad el cuerpo es una caja vacía, aunque simula estar llena de muchas cosas, la ciencia más avanzada te dirá también que el cuerpo es una caja vacía. Recuerda que no es un cuerpo lo que eres. A veces pensamos que el cuerpo es el infierno, cuando si lo sabemos ver resulta que es el cielo, y es el cielo porque el cuerpo es el testigo vacío y silencioso que apunta siempre a la luz del amor que a todo se extiende. 

El cuerpo es un ciego que intuye donde está la luz aunque no pueda verla.

Recuerda: el cuerpo apunta siempre a lo que eres, pero el cuerpo no es lo que eres.

Todos los dramas de la vida se refieren al teatro de la vida en la forma, y eso no es más que un sueño, un sueño es también la persona que dice que no entiende por qué razón tiene que sufrir, también es verdad que no entender es otra forma que tiene la divinidad de jugar a este juego en la forma.

La esencia no sufre, el Ser está siempre más allá de todo sufrimiento.









Esa es la esencia



Un rótulo que debería de estar en la entrada de las escuelas, en la entrada de las casas, de las oficinas, habría que colocarlo también a la entrada de las fábricas, de las universidades, del parlamento de la nación, podría estar grabado también muy dentro del corazón del ser humano: "QUEREMOS PERMANECER EN LA FORMA, PERO NO SE PUEDE PERMANECER EN LA FORMA", ya que la forma es finita y caduca, por eso es preciso habitar en la esencia, en lo que no muere, en lo que perdura y es eterno; no es preciso salir a buscar lo que es eterno pues eso es lo que somos, esa es la esencia. La esencia es una extraordinaria energía impersonal llena de amor.







Permaneced en mi amor


"Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor". (Juan 15:9)

Misteriosas las palabras de Jesús, son palabras que me acompañan desde hace muchos años; cada cual las interpretará como desee, así es como me nace interpretarlas hoy:

No dice Jesús permaneced en ‘vuestro’ amor, dice permaneced en ‘mi’ amor, ese amor al que se refiere no es el pequeño amor interesado y condicionado, sino que claramente se está refiriendo a un amor impersonal y no condicionado; ese 'mi' no se refiere a la figura de Jesús, se refiere al Cielo, un amor no condicionado es un amor que nace del Cielo.

Los pensamientos van y vienen, las emociones vienen y van, los sentimientos también van y vienen, sin embargo el amor permanece; los pensamientos, los sentimientos y las emociones son hijos del tiempo, por lo tanto son finitos y caducos; los sentimientos, los pensamientos y las emociones forman parte de ese amor condicionado; el amor sin embargo es eterno, su naturaleza es eterna; el amor nace de la eternidad, es decir de lo no condicionado, el amor es un puente que une el cielo y la tierra.

Lo único que permanece es lo eterno.

El verdadero amor siempre Es, independientemente de cómo sean las circunstancias.







Eso que se llama "la búsqueda espiritual" (DOS)


Segunda entrega sobre eso que a menudo llamamos "la búsqueda espiritual". Estas notas fueron naciendo de los libros y de las charlas de Tony Parsons, también de las charlas de Lisa Cairns:

Nadie eligió venir aquí, simplemente sucedió, pero no hubo nadie que eligiera venir. El sueño es que creemos que elegimos, que creemos que hay una persona, un yo que elige. El cuerpo-mente es algo que está ahí, digamos que es una maravillosa marioneta divina, tú eres la divina expresión y eres por lo tanto esa maravillosa marioneta, pero para nada eres un individuo. En la Totalidad no hay nadie, sólo hay Totalidad. Estar despierto y estar dormido es en realidad la misma cosa, porque despiertos o dormidos se trata simplemente de Ser. Toda idea de autoridad está colapsando. La vida sucede, pero no hay nadie que esté ahí para vivirla. Tú no vives las experiencias, simplemente las experiencias suceden. La liberación es ver que no hay NADIE, que sólo hay vida sucediendo. La vida no te sucede a ti, la vida simplemente acontece. Tenemos una idea de lo que sería una persona sabia, es decir una persona amorosa, hermosa, de movimientos suaves y de hablar pausado que además escucha música new age y que viste de blanco, se trata sin duda de una bonita estampa imaginar algo así, pero de verdad que no tiene ningún sentido pensar en un 'prototipo' de lo que debe ser una persona espiritual. Cualquier gesto externo supuestamente espiritual no es más que cualquier otro gesto de otra naturaleza, es decir que los que invocan el OM no son más que los que no lo invocan. El Todo está siempre en todas partes. 

Cierra los ojos, intenta buscar al individuo que hay dentro, verás que no hay ningún individuo separado de la Totalidad. Quien está escribiendo esto es la Totalidad, quien lo está leyendo es también la Totalidad. No has de meditar para encontrar al Ser ya que el Ser completo está aquí y Es todo lo que existe. ¡Es tan fácil entenderlo! Nunca nadie ha hecho ningún esfuerzo para ser alguien. No hay una sola cosa que sea mejor que otra. TODO LO QUE HAY ES ESTO. Cuando lees algo es el mismo Ser el que está leyendo acerca del Ser. Estar dormido y estar despierto es lo mismo, sólo que lo diferenciamos con la mente, creemos que uno es mejor que otro, sin embargo los dos son la expresión divina.

Un terapeuta es el desarrollo de la idea de que hay un “alguien” que puede convertirse en “algo”, por eso sugieren perdonar a la madre, curar las heridas del niño interior y toda esa colección de cursilerías.

La Presencia no es un acto de la voluntad, no por pensar en la Presencia eres ya Presencia. Presencia, que es lo mismo que Unidad, quiere decir simplemente que el Ser Es; el Ser es algo que está mucho más allá del “tú”, es decir de la personalidad; el Ser es un misterio, vivir no es otra cosa que abandonarse en el aliento permanente de ese misterio.

No hay un lugar donde puedas encontrar Amor porque todo es Amor. 

El yo ve objetos separados: una mesa por un lado, un árbol por el otro, el cielo, un río…pero eso es sólo la apariencia porque lo real es que no hay nada separado del Todo.

La Consciencia no tiene nada que ver con lograr unos sueños y unos objetivos, la Consciencia es algo completamente impersonal, algo sereno, algo que está al margen de las ganancias, al margen de los éxitos, al margen también de los fracasos. Conseguir la riqueza económica es lo mismo que intentar conseguir la iluminación. Todo esfuerzo personal no es otra cosa que la persona intentando conseguir algo. No hay nada que lograr, excepto el reconocimiento profundo de que no hay que lograr nada.

El gran problema de la mente es que se hace una idea de cómo ha de ser la vida, de cómo nos tiene que ir en la vida, incluso la mente se hace una idea de cómo tiene que ser la iluminación, de cómo Dios es, la mente recrea de antemano la propia muerte y la vida después de la muerte, y el hecho real y concreto es que no sabemos nada de la vida y que no sabemos nada de la muerte. A la mente hay que acostumbrarla a que conviva con lo desconocido. Lo desconocido no sabemos lo que es. Lo desconocido está mucho más allá de cualquier tipo de pensamiento. Lo desconocido no lo podemos imaginar, por más que lo intentemos.

Mucho de lo que ofrece la espiritualidad de hoy en día tiene que ver con intentar ayudar a la persona, como si la persona fuera el centro de todo; la mente quiere hacer algo con la vida, sin saber que la mente no puede hacer absolutamente nada con la vida, si acaso será la vida la que hace algo con la mente ya que es la mente la que está inscrita en la vida y no al revés. Se oye a veces a la gente decir: “Ahora voy a hacer que mi vida funcione”, sin saber que la vida siempre ha funcionado y siempre funcionará; la vida no funciona porque tú lo digas o porque tú se lo estés pidiendo; aún cuando crees que la vida no funciona, sí que funciona pues la vida funciona siempre ya que es puro funcionamiento sin mente que la condicione.

Cuando se comprende lo esencial, el trabajo que hasta ahora era una obligación, pasa a ser una celebración. 

Cualquier cosa que pienses que has hecho en tu vida, tú nunca lo has hecho, así que relájate. Todo lo que ha sucedido en tu vida es justo lo que tenía que suceder, todo está divinamente ajustado, no hay flecos que escapen a la Totalidad. No hay un lugar al que puedas ir para escapar de la Unidad, el vientre santo de la Unidad te acoge siempre.

Nadie puede obtener eso que ya Es. 

No puede haber meditación porque no hay una persona que medite, no hay un yo que esté meditando, habrá si acaso contemplación, y ni siquiera eso, llamémoslo Silencio, bello y profundo Silencio.

El Advaita no puede ser enseñado porque es la Unidad misma. El despertar no es algo que desciende sobre la persona. Lo que tú Eres está siempre más allá de la mente.

La vida son un montón de fotos que luego la mente va juntando para poder construir una historia, pero no hay ninguna historia, sólo es que la mente lo compone de esa manera. Cualquier cosa que aparezca es una invitación para ver que sólo hay Unidad. No hay NADIE en la Totalidad. Dios juega a encontrarse a sí mismo, y lo hace tan bien que muchas veces no se encuentra a sí mismo porque le gusta jugar a perderse; andar perdidos es también un juego en la forma, el estar perdidos es el más bello juego de amor. 

No hay un yo independiente que observe los objetos sino que el que observa es también lo observado. No hay un yo independiente que se pueda iluminar sino que quien se ilumina es la propia Luz de la conciencia, se trata siempre del Ser conociéndose a sí mismo.

Yo ya soy Eso que busco.

Si la mente descubre que no hay ningún lugar al que llegar, entonces puede rendirse, entonces se pasa de una relación con la vida “personal” a una relación “impersonal”. Finalmente la liberación trae consigo la toma de conciencia de que no hay reloj, de que no hay un buscador, de que no hay gurú, de que no hay despertar ni liberación. Todo lo que hay es Ser. Eres sólo el Ser siendo, pura Eternidad.

Ya no necesitas a esta persona imaginaria que sigue y sigue haciéndose preguntas, juzgándolo todo, calculándolo todo, no has necesitado nunca a esta persona que busca maestros hasta debajo de las piedras, abandónala para siempre, deja de tener el control y ponte a vivir en el caos, un caos luminoso y lleno de honestidad con la vida; enamórate de esto que ahora Es, abandona la supuesta historia que parece dar consistencia a este alguien imaginario que parece real pero que no es real en absoluto. Quita de los ojos el filtro del yo y verás que todo se muestra en su máxima pureza.

La mente siempre quiere más, pero si consigues detener el mundo mental que no para de proyectarse y ver lo que Es, y ver también a la mente irrumpiendo con su eterna cantinela de “tiene que haber algo más que esto”, estarás contemplando el drama básico que está siendo continuamente representado y que consiste en la contemplación de lo que Es y en la consiguiente irrupción de la mente diciendo “esto no es bastante, quiero más, esto no es la iluminación, quiero más”. El dilema pues no es que el individuo comprenda o no comprenda, el dilema es el individuo mismo. Cuando el individuo se aparta, entonces irrumpe la Luz verdadera.

En la forma externa que tienen las cosas, todo puede ocurrir, sin embargo al Ser nunca le ocurre nada.

La iluminación es la vida misma. La vida está ya iluminada.

Lo que Eres no es algo que sucede en el tiempo.

La libertad está más allá de ti, la libertad está siempre más allá de lo que hay en este mundo.












Eso que se llama "la búsqueda espiritual" (UNO)




Algunos que han ahondado en el mensaje de Tony Parsons me escriben un poco asustados. ¿Asustados por qué? Porque el chiringuito del yo se viene abajo, asustados también porque eso que se llama “la búsqueda espiritual” deja de tener sentido tal como lo entendíamos hasta ahora. Por si fuera poco, justo en estos días en Madrid, un gran evento de corte espiritual (Being One) se ha tambaleado o directamente se ha venido abajo; no juzgo lo que ha pasado, simplemente constato los hechos, y los hechos son que queda seriamente cuestionada la figura del 'buscador de productos espirituales'.

Voy a transcribir parte de las notas que fui tomando mientras me fui dando de bruces con la enseñanza de Parsons, una enseñanza lúcida y radical como la vida misma. Creo que hay que leerlo con mucha calma, no es preciso consumirlo con prisa, tenemos todo el tiempo del mundo:


No hay nadie que pueda despertar porque no hay una persona como tal que despierte, no hay un “yo” que dirija nada. No hay nadie aquí excepto la Totalidad que todo lo abarca. Nada tiene que ser mejor, nada va a ir necesariamente a peor, nadie tiene que volverse bueno o malo, nadie tiene tampoco que desesperarse ni enfadarse ni empeñarse con ninguna cosa. Nunca ha pasado nada, nunca pasa nada, nunca pasará nada. La realización es tan sólo una apariencia ya que no hay una evolución espiritual en el tiempo. Nadie va nunca a ninguna parte. No hay posibilidad de elección porque no hay una persona que esté ahí para elegir. No hay pasado, no hay presente, no hay futuro. Ningún fenómeno existe. El final de todo es el final de ese yo privado que está detrás del escenario en el que estamos subidos actuando. No hemos venido aquí a encontrar nada ni a encontrarnos con nadie, hemos venido a perder si acaso nuestra estrecha visión de la existencia. Si te ves como un individuo, te verás caminando hacia alguna parte. Cuando el yo muere, justo en ese instante, entra lo ilimitado en tu corazón, entonces percibes con claridad que el mundo real es una manifestación del amor incondicional, pero ese amor está tapado por todas las obligaciones y por todos los chismorreos de la mente, también por todas las historias que tapan al verdadero Ser que camina bajo las apariencias. Las sensaciones acontecen, también los sentimientos, sólo que luego pensamos que los ha sentido y que los ha pensado el “yo”, y es que el yo es un ‘artefacto’ que reclama la autoría de todo. El yo quiere historias complicadas para poder sobrevivir, al yo no le gusta lo simple, le aburre lo sencillo. El Ser no quiere saber nada de todas esas complicaciones, el Ser no necesita saber nada ni controlar nada. El Ser no necesita educación, la educación es tan sólo para la persona. Solamente hay Totalidad, y no hay nada más que Totalidad. Cuando nos sentimos separados tratamos de acercarnos a algo que no requiere acercamiento alguno. Desde que nacemos todos los mensajes son para el individuo que tiene que convertirse en otra cosa: un buen estudiante, un buen esposo o una buena esposa, un buen hombre de negocios, una buena madre, una buena amiga… es como si todo el tiempo hubiera una sensación de que hay un individuo que necesita aprender. El despertar espiritual es algo que está más allá de la necesidad de aprender. El verdadero despertar va más allá del entendimiento. No hay nadie que necesite cambiar o convertirse en algo. La liberación no tiene nada que ver con el individuo. El despertar es morir a la ilusión de que estamos separados. Advaita (no dualismo) quiere decir que no hay nadie ahí parecido a un yo o a un individuo, no hay un sujeto que tenga que alcanzar un objeto, no hay un sujeto que tenga que alcanzar al objeto de la iluminación porque no hay ninguna iluminación que alcanzar. No hay nada que puedas o debas hacer porque aquí no hay nadie emprendiendo camino alguno. No ve el individuo, es el Ser el que ve. No existe nada parecido a la Gracia descendiendo, no hay nadie merecedor de ninguna Gracia. Vivimos siempre en la Gracia, este momento es pleno de Gracia. No hay ningún lugar donde la Unidad no esté presente, es esa Unidad la que le dice al buscador que no hay nada que buscar porque no hay nada que encontrar. La unidad está dada siempre y en todo momento. No hay líderes, no hay hombres sabios, no hay maestros y sobre todo no hay maestros espirituales de ningún tipo, lo único que hay ES ESTO, la Vida respirando y retumbando en lo más profundo del corazón. No hay más. No hay menos. No te inventes nada. Está todo inventado. Vive sin miedo, pero vive de una vez.








El grano de mostaza


Lo verdadero es simple, tan simple como el grano de mostaza del que habla Jesús en la famosa parábola que dice así:

“Otra parábola les propuso, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que toma uno y lo siembra en su campo, y con ser la más pequeña de todas las semillas, cuando ha crecido es la más grande de todas las hortalizas y llega a hacerse un árbol, de suerte que las aves del cielo vienen a anidar en sus ramas”. (Mateo 13, 31)

No has de hacer nada para buscar al Ser pues ya eres el Ser, no tienes que plantar en tu corazón ninguna semilla más pues la pequeña semilla del Reino está ya alojada en tu corazón. Nada de lo que haces puede hacer que seas más de lo que eres pues ya eres Todo, ya eres Uno en el Todo. Vives en la Unidad desde siempre y para siempre. Para Ser en esencia no necesitas hacer nada. Por asistir unos días a un retiro, por hacer yoga o mindfulness, tu Ser no aumentará, y no aumentará porque el Ser no aumenta ya que es perfecto y completo en sí mismo. Ninguna canalización te traerá ningún mensaje nuevo. No hay partes de tu Ser que necesiten mejorar porque el Ser no mejora nunca, es imposible. La iluminación es saber que no necesitas iluminarte. Quien busca la iluminación es la iluminación misma. Buscar la iluminación es una ambición como otra cualquiera. La iluminación no es un estado aparte de lo que ya Es. No hay nada que aprender porque nunca nadie te puede enseñar nada, podrás aprender cosas y aspectos de la vida en la forma, pero no aprenderás nada con respecto a la verdad última. Cuando meditas no eres más que cuando no meditas, cuando rezas no eres más que cuando no rezas, cuando paseas no tienes que ir de una determinada manera, puedes ir como te dé la gana; no es preciso vestir de blanco, de verde o de amarillo, vístete como quieras; no tienes que hablar pausadamente, tampoco tienes que modular tu voz ni hacer movimientos lentos para hacer creer a los demás que eres muy espiritual. Por viajar a la India o al Nepal no eres más que si viajas a cualquier otro país del mundo. Por entrar en una iglesia no vas a conseguir una unción especial. Nadie te puede bendecir porque todo está ya bendecido desde siempre. Donde quiera que vayas eres ya Eso que eres y que siempre has sido. Nada de lo que hace un buscador le acerca ni un milímetro al Todo, y es que el buscador aún no ha comprendido que ya es el Todo y que no hay nada más que el Todo. No puedes buscar al Todo porque ya estás en Él. No tienes que hacer nada para alcanzar ninguna verdad ya que tu propio Ser es esa verdad. Nadie puede obtener algo diferente a eso que ya Es. Lo único que hay es el Ser siendo, lo único que existe es la Vida aconteciendo. Lo único que hay es el Silencio; es el Silencio el espacio desde el que todo nace. Así que serena tu alma, estás ya en casa, siempre estuviste en casa y siempre estarás.

Este es pues el grano de mostaza, el más increíble regalo del Cielo.







Madres



Para todas las madres, para todas las mujeres, este Gospel tan bellamente versionado (activar subtítulos).


"Tú eres la luz
y la canción de mi vida,
siempre me guías,
eres la voz que llevo dentro.
Eres mi amor,
nadie hay antes que tú.
Todo lo que soy apunta a ti..."







Ante la pregunta ¿qué voy a hacer con mi vida?



“Ante la pregunta ¿qué voy a hacer con mi vida? tú quieres saber qué hacer con ella, sin embargo nunca lo sabrás porque tú no tienes “una vida” con la que hacer “algo”. TODO LO QUE HAY ES VIDA, sin tener que hacer necesariamente nada con ella. TÚ NO TIENES UNA VIDA, TÚ ERES VIDA".




Son ocho vídeos de 10 minutos de duración cada uno. Están subtitulados. No tienen desperdicio.





Llenamos la vida de cosas



Estamos acostumbrados a llenar la vida de cosas, pero la vida no son esas cosas, de hecho la vida no son cosas, la vida no es una cosa, la vida es la pureza y la desnudez, la vida es la brisa que en nada se posa, la vida es la hierba donde nadie ha estado antes nunca tumbado, la vida es el cielo que nadie ha mirado, el río que ningún pie descalzo ha tocado, la escultura que nadie ha esculpido, el cuadro que nadie ha pintado, la palabra que nadie ha llegado a escribir, la voz que nadie ha escuchado.