La verdad verdadera



Viajar al fondo del ser humano, esa es la clave. 

Estamos todo el tiempo en la superficie, en lo superficial, raramente nos decidimos a mirar en el interior. Lo externo acapara a menudo toda nuestra atención, por eso es tan difícil mirar de verdad dentro de uno mismo. La verdadera intimidad casi no existe; existe la privacidad, pero la privacidad no es la intimidad y la intimidad brilla por su ausencia.

José Fernández Moratiel hizo un precioso viaje al interior y supo transmitirlo. Os dejo dos vídeos para estos días de vacaciones. Los dos duran alrededor de media hora. Los veinte minutos del primer vídeo son algo excepcional, en esos veinte primeros minutos se ve con toda claridad cómo las respuestas pueden nacer del silencio, de ese silencio puro y fecundo que está más allá de este mundo de apariencias en el que a menudo vivimos. Pocas veces la televisión hace estos regalos. Las dos entrevistas las hace Jesús Quintero, aquel Loco de la Colina que dejó tan buenas entrevistas.




*Es bella una acción cuando está libre de todo interés y de todo egoísmo, si esa acción se hace de esa manera, nunca cansa.

*La única necesidad del hombre es saberse ser, saberse vivir.

*La verdad es desnudez. Lo que habla de ti no son las cosas que tienes sino la desnudez de tu verdad.

*El hombre verdadero es el que no finge, el que no tiene nada que ocultar, el que no disimula, el que es transparente, el hombre que vive así es como un niño; si ese hombre aparece será el hombre que cambiará el mundo, si ese hombre aparece será el que seduzca y atraiga a todos.

*La bondad es una flor que florece dentro.

*La vida no es un viaje ni una meta, la vida es una plenitud que está en nosotros. La vida no se conquista, la vida no es un logro ni una adquisición. La vida se nos da, se nos regala. Por eso, la vida no crece por más cosas que hagas, la vida es siempre la vida hagas lo que hagas.

*Si no te desenganchas de lo exterior, nunca llegarás dentro. La verdad verdadera es la de dentro.

*El trabajo es un castigo cuando uno trabaja por egoísmo, por ambición y por competir, pero si trabajas para colaborar, entonces el trabajo es algo festivo.

*La gran tentación del hombre es marcharse de sí mismo, irse de sí mismo, vivir lejos de sí mismo.

*La sabiduría se hace presente en nosotros cuando contactamos con nuestro interior. La sabiduría significa literalmente 'saborear', entonces es preciso adquirir un buen paladar para saber a qué saben las cosas. El hombre está llamado a llegar a ser sabio de sí mismo, a saber a qué sabe su propio corazón.

*Te acercas a los demás cuando te acercas a ti mismo.

*Solamente el que es transparente puede ofrecer todo lo que hay en él.

*En la medida en que uno se da, en igual medida se transforma, incluso se podría decir que se transfigura.

*Meditar quiere decir ir derechos a nuestro corazón.

*El paraíso es el interior del ser humano.

*Una experiencia de silencio es prácticamente incomunicable.

*Los gritos y los ruidos ocultan lo que va dentro.

*La persona que se apoya en algo exterior a sí mismo está siempre alterada. La palabra alteración quiere decir "fijar la atención en algo distinto de lo que somos". La paz y la serenidad están siempre dentro.

*La única sabiduría que merece la pena es la sabiduría de saber vivir.

*Esté donde uno esté, se sabe siempre asistido por la vida, cuidado por la vida.

*Dios no está lejos de nada de lo que vive.

*El caos acontece porque nosotros no nos hemos vuelto presentes para nosotros mismos.





*El silencio quiere decir que es la vida la que te convoca, que es el infinito el que te convoca.

*El silencio no es estar callados. Una persona callada puede estar llena de ruidos por dentro, sin embargo una persona que esté hablando puede estar en profundo silencio.

*Quedarse en silencio no es quedarse al margen del mundo, el silencio es un fondo donde todo se puede recibir, es como un espejo en el cual todo puede reflejarse.

*El paraíso llegaría si nos callásemos todos, y llegaría porque en el silencio hay una inmensa unidad. Callarse no es callarse verbalmente, callarse es regresar a ese lugar donde no existe la división.

*El silencio llega para que podamos olvidarlo todo.

*Tenemos la pretensión de conocernos como si nosotros fuésemos un objeto, pero es que nuestro ser profundo no es un objeto. Conocer la cáscara no es conocer; la semilla, que es verdaderamente lo que somos, a menudo no se conoce.

*Corremos tanto porque estamos desorientados. Huimos sin casi darnos cuenta. En realidad no hay que ir a ningún sitio, sólo hay que ir a uno mismo.

*Las personas que se relacionan desde el haber o desde el poder, lo más que pueden hacer es relacionarse con cortesía, sin embargo esa relación es una farsa. Esas relaciones están planteadas desde la superficie, las superficies se rozan pero no se encuentran. El encuentro ocurre cuando dos seres sin cosas se encuentran, sin cosas quiere decir vacíos, vacíos de todo.

*En lo exterior todo es frágil, sin embargo en el interior todo es duradero. No se puede descansar poniendo el empeño en las cosas frágiles, por eso sólo hay descanso cuando se descansa en eso profundo que somos. Lo más querido del mundo se puede perder, por eso es mejor no descansar en eso que se puede perder.

*El amor no nace en la superficie, el amor viene siempre de lo profundo.

*La mayoría de las veces las palabras son como un antifaz, nos ocultamos detrás de ellas.

*Lo único por lo que merece la pena vivir es para encontrarse con uno mismo, todo lo demás sobra.

*Estamos en el silencio cuando no buscamos nada, cuando no pretendemos nada, cuando no deseamos nada.

*El silencio no puede nunca describirse con palabras.

*Para las preguntas mentales nunca hay respuestas. Las respuestas vienen cuando ya no te preguntas con la mente. Es preciso vivir de dentro hacia afuera.

*El silencio más bello es el silencio del amor.

La sabiduría es lo que está más allá de toda información y de toda erudición. La verdadera sabiduría no sabe de rivalidades ni de competencias, la sabiduría no sabe de nada de todo eso que es importante para el mundo. El verdadero sabio nunca se pone al frente de nadie ni de nada.