La conciencia, el espacio donde todos los caminos se borran



Creemos que las cosas ocurren porque las pensamos, porque las sentimos, porque las provocamos nosotros, pero todo indica que no es así. Lo que ocurre en tu vida no depende de ti, no depende de nadie, por lo general estas cosas la mente no las comprende pues la mente se cree autora de casi todo lo que ocurre. En el juego de espejos que tiene la vida en la forma, todo aparece como creado por nosotros, pero nosotros no creamos nada.

La mente está todo el tiempo buscando un lugar al que ir, puede ser que ha imaginado un nuevo destino laboral, una nueva relación sentimental, ha proyectado un viaje, lo que sea; la mente se proyecta todo el tiempo hacia un lugar trazado de antemano, por el contrario la conciencia no se proyecta en nada pues está solamente en lo que es. La mente va siempre detrás de un algo intencionado, por el contrario la conciencia está anclada en la pura presencia, esa presencia está siempre más allá de todo pensamiento y de todo sentimiento. La mente habla de dinero, de responsabilidad, del deber que es preciso cumplir, del honor, de la identidad que en todo momento está en juego, la conciencia por el contrario no sabe de caminos, de hecho la conciencia es el vasto espacio donde todos los caminos se borran.

La mente busca siempre algún tipo de señal, alguna confirmación, sin embargo la conciencia no necesita confirmar nada. La mente siempre está buscando que ocurra algo, por el contrario la conciencia no espera que ocurra nada pues no depende de nada que esté por ocurrir. Hay algo que no es una manifestación ni un suceso, hay algo que “es” sin necesidad de que ocurra nada.

La mente siempre espera luces brillantes y sonidos de trompetas, la conciencia por el contrario no espera nada espectacular. Tú eres eso absoluto que no cambia, tú eres ese motor que en realidad no se mueve porque no necesita movimiento alguno. Lo más verdadero no tiene ningún sentido para la mente, por eso todos los que han hablado en profundad de lo Absoluto en realidad no han sido escuchados. Lo que la mente quiere averiguar está curiosamente escondido detrás de la propia mente. Para 'ser' no necesitas saber nada.

Las nubes van y vienen, sin embargo el cielo permanece. Lo pensamientos vienen y van, sin embargo el Ser siempre se queda.