La era del conceptualismo


Además de estar viviendo una época con un evidente exceso de psicologización, ahora estamos viviendo también una época llena de conceptualismo.

Unas breves pinceladas para los que no hayan oído hablar sobre el exceso de psicologización. El exceso de psicologización nos lleva a lo siguiente: si por lo que sea pasas un par de días triste y se lo cuentas a alguien, puede que te recomienden ir al psicólogo, al psiquiatra, que te lo hagas mirar urgentemente -te dicen- no siendo que estés pasando por una depresión y no te hayas enterado, también te dirán que te mediques lo antes posible, vamos que te vuelven loco, cuando lo más normal es admitir que la persona sufre todo tipo de vaivenes y que lo mismo que llegan días alegres, pueden venir también días tristes, que no pasa absolutamente nada por estar un par de días triste, la tristeza vivida con entrega deja un poso dulce en el corazón, un poso que luego puede ayudar mucho en la vida.

El exceso de psicologización referido a esta persona que ahora escribe, lo pude comprobar a través de un psicólogo hace ya mucho tiempo; era evidente hace casi ya cuarenta años que algo me impulsaba a intentar cosas diferentes en la vida, aquel psicólogo al que conocí me dijo que eso podía deberse a que yo era en realidad un inadaptado, también me dijo que intentar hacer algo diferente en la vida podía no ser más que un deseo de huir; aquellas palabras ‘psicologizantes’ las arrojé -con mucho respeto, todo hay que decirlo- al río Manzanares ya que era Madrid la ciudad donde yo vivía entonces. Ese psicólogo quiso definir un proceso que era y es sagrado, sagrado quiere decir que ese proceso no estaba ni está dirigido por la mente pensante, luego si no lo dirige la mente pensante, tampoco una mente pensante lo puede analizar y mucho menos analizarlo a la ligera. Es muy fácil catalogar y encasillar, es muy fácil, pero ese juzgar y encasillar no sirve realmente para nada.

Con el conceptualismo pasa exactamente lo mismo que con el exceso de psicologización, ahora mismo lo estamos reduciendo todo a conceptos, pueden ser conceptos religiosos, científicos, por supuesto conceptos filosóficos. Cada vez hay más personas literalmente colgadas de los conceptos y sobre todo de las palabras que definen esos conceptos.

El conceptualismo son proyecciones mentales, y se puede decir con mucha más claridad: el conceptualismo son pajas mentales, pajas mentales que lo que hacen es elevar a la mente humana a la categoría de diosa universal, cuando resulta que la mente humana no es más que un software hackeado, la mayoría de las veces un software hackeado por nosotros mismos. El cerebro pensante es un software hackeado porque vive todo el tiempo dentro de una ficción que le hace decir "yo soy real", pero todo indica que esa mente pensante, ese yo, no es real, parece real, pero eso no quiere decir que lo sea.

Antes de conocer algo a fondo, tenemos tendencia a creernos las palabras que nombran ese algo. El conceptualismo es vivir colgados de conceptos y de palabras que en realidad no valen para nada. Algunos ejemplos prácticos: no sé la de veces que se repite en los medios de manipulación de masas “el concepto de Estado”, un concepto que no es otra cosa que un invento semántico para mantenernos a todos esclavos; ya no digamos nada del “concepto de Dios”, Dios precisamente no es un concepto, y si es un concepto ya no es Dios. ¿Y el concepto de modernidad? ¡Menuda sandez! 

Detengámonos un momento en "el concepto de vida". Se considera que una lechuga tiene vida porque tiene células, sin embargo se considera que una piedra está muerta, se dice además alegremente que la piedra es algo muerto sin que nadie se pare a ver que esa piedra en realidad está llena de átomos y de electrones; según el concepto de vida (algo del todo arbitrario como se puede ver) los átomos y los electrones de la piedra no son vida, es decir que los electrones de la luz tampoco son vida, los átomos de nuestro cuerpo tampoco serían vida según este concepto erróneo. Esto enlaza directamente con "el concepto de ciencia". Hace unos días escuché a alguien que hablaba incluso de la ciencia de la conspiración, el que lo decía lo hacía para distinguirla de la simple conspiranoia. ¡No me hagas reír por favor! Es como aquel profesor de psicología que todo serio nos dijo en clase hace ya muchos años que teníamos que tener en cuenta que la psicología era una ciencia. ¿Una ciencia? ¿Quieres decir que las elucubraciones mentales de un tal Sigmund Freud han pasado a ser algo científico? No nos tomes el pelo. Se eleva algo a la categoría de científico cuando ese algo se quiere imponer a los demás, y es que si lo analizamos bien todo es ciencia y nada es ciencia. No hay nadie que pueda decir “esto es ciencia”, lo mismo que no hay nadie que pueda decir “esto no es ciencia”.

La era del conceptualismo quiere decir la era de la construcción de cosas muertas ya que el concepto es algo muerto; esta época que nos está tocando vivir es la época del "yo" que no puede vivir sin conceptos, de hecho uno de los conceptos más preocupantes es precisamente 'el concepto del yo'. El 'yo' se considera a sí mismo un objeto separado del Todo, de la Totalidad, pero es que nada está separado del Todo; el cerebro lo que hace es construir un ente artificioso llamado "yo". Cuando el yo finalmente muere, se descubre que no hay un significado oculto en todo lo que pasa, sino que simplemente pasamos a ver sin más eso que pasa; cuando en todo hay un significado oculto, es el yo el que aún se otorga el derecho de interpretar, cuando vemos simplemente lo que pasa, estamos ya en el estado de contemplación, el estado más pleno desde el que mirar la vida.

Usamos conceptos porque no conocemos, conocer es desentrañar algo en su máxima profundidad; cuando conoces, entonces ves, y cuando ves ya puedes ‘ser’, ser conscientemente es vivir la vida en su máxima profundidad. Para ver, para conocer, no necesitas de la mente pensante, ves y conoces cuando las cosas llegan a través del rayo de la intuición, algo que no tiene porqué pasar a través de la mente mecánica.

El 'ser' no necesita conceptos de ninguna clase, y es que del ser emana todo sin necesidad de palabras.








La conciencia, el espacio donde todos los caminos se borran



Creemos que las cosas ocurren porque las pensamos, porque las sentimos, porque las provocamos nosotros, pero todo indica que no es así. Lo que ocurre en tu vida no depende de ti, no depende de nadie, por lo general estas cosas la mente no las comprende pues la mente se cree autora de casi todo lo que ocurre. En el juego de espejos que tiene la vida en la forma, todo aparece como creado por nosotros, pero nosotros no creamos nada.

La mente está todo el tiempo buscando un lugar al que ir, puede ser que ha imaginado un nuevo destino laboral, una nueva relación sentimental, ha proyectado un viaje, lo que sea; la mente se proyecta todo el tiempo hacia un lugar trazado de antemano, por el contrario la conciencia no se proyecta en nada pues está solamente en lo que es. La mente va siempre detrás de un algo intencionado, por el contrario la conciencia está anclada en la pura presencia, esa presencia está siempre más allá de todo pensamiento y de todo sentimiento. La mente habla de dinero, de responsabilidad, del deber que es preciso cumplir, del honor, de la identidad que en todo momento está en juego, la conciencia por el contrario no sabe de caminos, de hecho la conciencia es el vasto espacio donde todos los caminos se borran.

La mente busca siempre algún tipo de señal, alguna confirmación, sin embargo la conciencia no necesita confirmar nada. La mente siempre está buscando que ocurra algo, por el contrario la conciencia no espera que ocurra nada pues no depende de nada que esté por ocurrir. Hay algo que no es una manifestación ni un suceso, hay algo que “es” sin necesidad de que ocurra nada.

La mente siempre espera luces brillantes y sonidos de trompetas, la conciencia por el contrario no espera nada espectacular. Tú eres eso absoluto que no cambia, tú eres ese motor que en realidad no se mueve porque no necesita movimiento alguno. Lo más verdadero no tiene ningún sentido para la mente, por eso todos los que han hablado en profundad de lo Absoluto en realidad no han sido escuchados. Lo que la mente quiere averiguar está curiosamente escondido detrás de la propia mente. Para 'ser' no necesitas saber nada.

Las nubes van y vienen, sin embargo el cielo permanece. Lo pensamientos vienen y van, sin embargo el Ser siempre se queda.









Algún pensamiento de Semana Santa



Algunos de los pensamientos que se han ido destilando en los viajes de estos últimos quince días:

Es muy bello que no podamos retroceder en el tiempo, o por lo menos no de forma consciente. Puedes ir hacia atrás con la memoria, con los recuerdos, dicen también que hay una ultratecnología que permite viajar en el tiempo –realmente eso no lo sabemos con seguridad-, lo que sí es cierto es que no se puede volver atrás, y eso sencillamente es muy hermoso; no hay camino de vuelta, sólo hay camino de ida; al haber sólo camino de ida, hay que ponerlo todo en todo momento, y más que ponerlo todo en todo momento, es preciso ser conscientes de eso que somos en todo momento. La finitud del instante es justamente la que nos hace eternos.

Tanta tabarra nos dan con el perdón, cuando lo más sencillo para perdonar es olvidar. Cuando olvidas, perdonas. Muchas veces decimos que perdonamos, sin embargo no olvidamos, y eso no es perdón ni es nada ya que la mente se queda percutiendo en eso que interpreta como una ofensa o como un daño. Olvidar es perdonar porque olvidar es quedarse sin mente, vivir sin cabeza. Maravillosa la idea principal que transmite el libro de Douglas Harding.

En este plano dimensional no se puede demostrar nada. Higgs, el del bosón, en realidad no puede demostrarlo. Dicen que si se quita el vacío a todos los átomos de los 7000 millones de habitantes de este Planeta, cabrían en un simple terrón de azúcar, pero eso tampoco se puede demostrar. Es muy hermoso que nada se pueda demostrar. ¿Quiere decir algo ese no poder demostrar nada? Sí, que nada de lo fenoménico es importante, que no nos quedemos boquiabiertos con el cascarón de las cosas, que no perdamos la vida con todo eso que pasa ya que lo que pasa no es la esencia de lo que es. La esencia nunca pasa, la esencia permanece siempre.

El consumismo actual nos tiene embobados porque el consumismo potencia todo el tiempo la sensación de individualidad. El que se mira solamente como individuo es porque aún no ha comprendido que el yo último, el que de verdad mira la vida, carece de proyección, carece de identidad, ese yo último es la misma conciencia universal, una conciencia que está fuera de toda forma conocida.








Y ni eso



No pienses en tu destino individual, piensa si quieres en el destino universal. Y ni eso. Siente el latido de todo lo que vive, verás que eso que vive no va envuelto en destino alguno, sería una redundancia si a todo lo que vive le añadiésemos además algún destino. Viviendo verás que no hay otro propósito que la vida misma.








Bajo la llave del profundo silencio



-Muchas de las cuestiones que tocas casi siempre las llevas al fondo Raúl, muy al fondo, sin embargo nunca te he escuchado ser crítico con la fotografía.

-También soy crítico con la fotografía, aunque la verdad es que hasta ahora es algo que he hablado con amigos, privadamente, nunca lo he comentado en público. Lo primero de todo fíjate en la fotografía que has enviado, la joven de la foto se tapa mientras hace la fotografía, está como parapetada detrás de un invento tecnológico, su rostro no se puede ver pues lo tapa la cámara. Mientras hacemos una fotografía, en vez de abrirnos a todo el espectro de lo real, nos centramos sólo en una pequeña parte, es como si en vez de mirar con los dos ojos decidiéramos quedarnos tuertos por un momento; el que hace una foto se podría decir que se está tapando de la vida que le llega, y antes que abrir los ojos a lo real y empaparse de todo lo que la vida le ofrece, parece como si le diera por ocultarse, por esconderse; en vez de mirar a la totalidad que nos está alcanzando, parece como si solamente quisiéramos quedarnos con una pequeña parte; si elegimos lo parcial antes que lo total, siempre nos viviremos como algo incompleto. Las fotografías no dejan de ser visiones parciales de algo que está ahí y que es inconmensurable. ¿Por qué nos dedicamos a coleccionar visiones parciales pudiendo abrirnos a vivir la totalidad directamente?

-Quizás nos dé miedo esa apertura total. 

-Sé que esta época que estamos viviendo es la época de la glorificación del artista, por eso algunas cosas no es fácil decirlas. Un problema grande de la fotografía es que no hace más que almacenar impresiones, ese almacenar impresiones produce un gran masaje en los sentidos, sin embargo ese masaje rara vez penetra hacia las capas profundas del Ser. Creo que no es bueno estar todo el día tomando nota de lo que pasa, eso es justamente lo que hace el fotógrafo. La vida no se escribe sobre un carrete de película, la vida se escribe en realidad sobre las aguas de un río de corriente caudalosa, y es que sobre las aguas de ese río nada puede ser escrito pues nada permanece. El afán de registrar y de hacer que todo permanezca produce en el fondo un gran cansancio. Para muchas cosas es mejor que no quede registro de ningún tipo, a veces como mejor se guardan las cosas es bajo la llave del profundo silencio. 

-¿Qué se busca en una fotografía?

-En una fotografía el fotógrafo busca lo real, lo mismo que un pintor en un cuadro también está buscando lo real; siento decirlo, pero en un cuadro apenas hay nada real, lo mismo que en una fotografía, y mira que te habla uno que ha hecho miles de fotografías. Buscamos todo el tiempo lo real en lo que hacemos, y eso es andar aún bastante despistados. Buscamos algo que nos realice en los sueños que tenemos, en las relaciones que establecemos, con nuestros hijos, con nuestro trabajo también buscamos eso, en realidad no hacemos más que movernos de una cosa a otra, todo el tiempo inquietos, nerviosos, es preciso decir que ese movimiento es casi siempre en vano.

-¿Por qué es en vano?

-Porque se trata simplemente de las andanzas del ego. Es muy curioso ver la cantidad de esfuerzos que el ego hace para su propia supervivencia.

-Con la escritura, ¿ocurre algo parecido?

-Exactamente lo mismo. En realidad la vida no se puede escribir sobre un papel o sobre una libreta. Lo más bello que tenemos todos es nuestro mundo interior, algo que en realidad no se puede describir, nunca lo que se escriba sobre ese mundo interior podrá reflejar ni siquiera una pequeña parte de la maravilla que somos. Estar vivo no es dejar constancia de que estás vivo, estar vivo en realidad es quedarse sin palabras. Todo el mundo anda como loco contando sus experiencias, pero no se trata de que cuentes tus experiencias, se trata de que te coloques de una vez en el centro de tu propio Ser. La mente no hace más que dar vueltas sobre sí misma, de esa forma lo que hace es enterrar a la verdad. La verdad no es ninguna entelequia filosófica o religiosa, la verdad es el ser eterno que vive en tu interior, es ahí hacia donde has de viajar, ese es el gran desafío, todo lo demás sobra.



(Transcripción de parte de un chat con un amigo. Hace unos días).









La fuente clara del corazón



La mente, al escuchar, siempre produce ruido. La mente es inquieta y quiere atrapar todo eso que ofrece el mundo de las formas externas, al intentar atraparlo todo casi siempre cae en excesos, cuando no en manipulación, y no es que manipule a otras mentes, más bien se está manipulando a sí misma. Pero hay otra escucha desde el silencio que no produce ruido, en esa escucha siempre hay paz. Todo pensamiento condicionado produce ruido porque viene del almacén de la mente, lo no condicionado sin embargo sólo puede venir de la fuente clara del corazón, quien vive junto a esa fuente vive en la quietud, vive sin sed, y sin sed el camino no produce fatiga.









La verdad verdadera



Viajar al fondo del ser humano, esa es la clave. 

Estamos todo el tiempo en la superficie, en lo superficial, raramente nos decidimos a mirar en el interior. Lo externo acapara a menudo toda nuestra atención, por eso es tan difícil mirar de verdad dentro de uno mismo. La verdadera intimidad casi no existe; existe la privacidad, pero la privacidad no es la intimidad y la intimidad brilla por su ausencia.

José Fernández Moratiel hizo un precioso viaje al interior y supo transmitirlo. Os dejo dos vídeos para estos días de vacaciones. Los dos duran alrededor de media hora. Los veinte minutos del primer vídeo son algo excepcional, en esos veinte primeros minutos se ve con toda claridad cómo las respuestas pueden nacer del silencio, de ese silencio puro y fecundo que está más allá de este mundo de apariencias en el que a menudo vivimos. Pocas veces la televisión hace estos regalos. Las dos entrevistas las hace Jesús Quintero, aquel Loco de la Colina que dejó tan buenas entrevistas.




*Es bella una acción cuando está libre de todo interés y de todo egoísmo, si esa acción se hace de esa manera, nunca cansa.

*La única necesidad del hombre es saberse ser, saberse vivir.

*La verdad es desnudez. Lo que habla de ti no son las cosas que tienes sino la desnudez de tu verdad.

*El hombre verdadero es el que no finge, el que no tiene nada que ocultar, el que no disimula, el que es transparente, el hombre que vive así es como un niño; si ese hombre aparece será el hombre que cambiará el mundo, si ese hombre aparece será el que seduzca y atraiga a todos.

*La bondad es una flor que florece dentro.

*La vida no es un viaje ni una meta, la vida es una plenitud que está en nosotros. La vida no se conquista, la vida no es un logro ni una adquisición. La vida se nos da, se nos regala. Por eso, la vida no crece por más cosas que hagas, la vida es siempre la vida hagas lo que hagas.

*Si no te desenganchas de lo exterior, nunca llegarás dentro. La verdad verdadera es la de dentro.

*El trabajo es un castigo cuando uno trabaja por egoísmo, por ambición y por competir, pero si trabajas para colaborar, entonces el trabajo es algo festivo.

*La gran tentación del hombre es marcharse de sí mismo, irse de sí mismo, vivir lejos de sí mismo.

*La sabiduría se hace presente en nosotros cuando contactamos con nuestro interior. La sabiduría significa literalmente 'saborear', entonces es preciso adquirir un buen paladar para saber a qué saben las cosas. El hombre está llamado a llegar a ser sabio de sí mismo, a saber a qué sabe su propio corazón.

*Te acercas a los demás cuando te acercas a ti mismo.

*Solamente el que es transparente puede ofrecer todo lo que hay en él.

*En la medida en que uno se da, en igual medida se transforma, incluso se podría decir que se transfigura.

*Meditar quiere decir ir derechos a nuestro corazón.

*El paraíso es el interior del ser humano.

*Una experiencia de silencio es prácticamente incomunicable.

*Los gritos y los ruidos ocultan lo que va dentro.

*La persona que se apoya en algo exterior a sí mismo está siempre alterada. La palabra alteración quiere decir "fijar la atención en algo distinto de lo que somos". La paz y la serenidad están siempre dentro.

*La única sabiduría que merece la pena es la sabiduría de saber vivir.

*Esté donde uno esté, se sabe siempre asistido por la vida, cuidado por la vida.

*Dios no está lejos de nada de lo que vive.

*El caos acontece porque nosotros no nos hemos vuelto presentes para nosotros mismos.





*El silencio quiere decir que es la vida la que te convoca, que es el infinito el que te convoca.

*El silencio no es estar callados. Una persona callada puede estar llena de ruidos por dentro, sin embargo una persona que esté hablando puede estar en profundo silencio.

*Quedarse en silencio no es quedarse al margen del mundo, el silencio es un fondo donde todo se puede recibir, es como un espejo en el cual todo puede reflejarse.

*El paraíso llegaría si nos callásemos todos, y llegaría porque en el silencio hay una inmensa unidad. Callarse no es callarse verbalmente, callarse es regresar a ese lugar donde no existe la división.

*El silencio llega para que podamos olvidarlo todo.

*Tenemos la pretensión de conocernos como si nosotros fuésemos un objeto, pero es que nuestro ser profundo no es un objeto. Conocer la cáscara no es conocer; la semilla, que es verdaderamente lo que somos, a menudo no se conoce.

*Corremos tanto porque estamos desorientados. Huimos sin casi darnos cuenta. En realidad no hay que ir a ningún sitio, sólo hay que ir a uno mismo.

*Las personas que se relacionan desde el haber o desde el poder, lo más que pueden hacer es relacionarse con cortesía, sin embargo esa relación es una farsa. Esas relaciones están planteadas desde la superficie, las superficies se rozan pero no se encuentran. El encuentro ocurre cuando dos seres sin cosas se encuentran, sin cosas quiere decir vacíos, vacíos de todo.

*En lo exterior todo es frágil, sin embargo en el interior todo es duradero. No se puede descansar poniendo el empeño en las cosas frágiles, por eso sólo hay descanso cuando se descansa en eso profundo que somos. Lo más querido del mundo se puede perder, por eso es mejor no descansar en eso que se puede perder.

*El amor no nace en la superficie, el amor viene siempre de lo profundo.

*La mayoría de las veces las palabras son como un antifaz, nos ocultamos detrás de ellas.

*Lo único por lo que merece la pena vivir es para encontrarse con uno mismo, todo lo demás sobra.

*Estamos en el silencio cuando no buscamos nada, cuando no pretendemos nada, cuando no deseamos nada.

*El silencio no puede nunca describirse con palabras.

*Para las preguntas mentales nunca hay respuestas. Las respuestas vienen cuando ya no te preguntas con la mente. Es preciso vivir de dentro hacia afuera.

*El silencio más bello es el silencio del amor.

La sabiduría es lo que está más allá de toda información y de toda erudición. La verdadera sabiduría no sabe de rivalidades ni de competencias, la sabiduría no sabe de nada de todo eso que es importante para el mundo. El verdadero sabio nunca se pone al frente de nadie ni de nada.







La belleza de vivir



¿Con qué espíritu recibiremos todo lo que la vida nos trae?

Cuando las cosas vayan llegando a tu vida, no las compares con nada, ni en lo bueno ni en lo malo, mira cada a cosa que llega como algo único, vívelo con esa frescura, con esa inocencia. Tampoco tú te compares con nada ni con nadie. Gozamos de la belleza de vivir cuando no hacemos ningún tipo de comparación. Vive las cosas que te llegan como si fuese el primer día de vida en la Tierra, vívelo todo como si las cosas se estrenaran en este momento, que en verdad se estrenan porque todo es nuevo a cada instante. Si las cosas que llegan no son puestas en la cárcel de la mente, todo momento estará lleno de vida.

Lo real es una presencia intemporal que se crea a cada instante.








Cuando la claridad es completa


Cuando la claridad que tenemos sobre las cosas es aún débil, intentamos convencer a los demás de lo que estamos viendo o de lo que estamos haciendo, pero cuando la claridad es completa, entonces ya no hay que convencer a nadie de nada. No eres tú el que haces las cosas, es la Conciencia la que las hace. La mente nada sabe, es la Vida la que lo sabe todo.







Cuando olvidas lo que has leído



Varias personas me han contado en estos últimos meses que justo al terminar de leer alguno de mis libros ya no se acuerdan de lo que han leído, es como si de una forma ‘misteriosa’ las palabras quedaran borradas de la mente. Una de dos, o es muy malo lo que leen y la mente lo quiere borrar cuanto antes, o es preciso hacer una reflexión a fondo de lo que eso significa. La verdad es que olvidar lo que has leído ocurre con muchos más autores y con muchos más libros, especialmente con los autores que hablan de temas de conciencia, o casi mejor con los autores que le hablan a la conciencia. Durante el tiempo que leí solamente libros de Krishnamurti -fue durante un año entero- recuerdo que se me olvidaba gran parte de lo que leía, lo mismo me pasó el año que estuve dedicado a la lectura del libro "Yo soy Eso" de Nisargadatta.

Justamente de eso se trata, de que olvides, de que olvidemos. Cuando olvidas lo que has leído quiere decir que las palabras pierden la concreción con la que fueron escritas, perder la concreción significa que no es preciso poner todo el empeño en el lenguaje y en su significado, el lenguaje no deja de ser una forma y no es necesario atarse a ninguna forma. Realmente las palabras no son importantes. El destino de las palabras que están escritas en un libro es que sean olvidadas ya que el destino final es que las puedas leer sin retenerlas para que la luz que está detrás de esas palabras alcance todo tu ser, o dicho de otra manera: que ni tú mismo sepas cuándo eso nuevo y desconocido llegó hasta ti, se trata de que no tengas ni idea de cómo fue que ocurrió tu transformación, ésa que estás viviendo ahora mismo y que es ya algo naciente en tu corazón, que olvides el barco que te llevó hasta el puerto en el que ahora estás. 

Es muy común ver que un número considerable de personas sienten que llega a ellas una maduración repentina, esa maduración está al margen de las palabras que aparecen escritas en algunos libros. El verdadero perfume de un libro llega cuando no intentas atrapar su significado; lo más potente de un texto tiene lugar cuando llega ‘algo’ que te saca del proceso mental en el que estás viviendo. ¿Lo entiendes ahora? Te olvidas de las palabras del libro porque el verdadero destino del libro es hacer que entres en un proceso que no es de la mente. Si vas con la mente nunca atraparás nada porque la mente es un espejismo, sin embargo si vas sin mente, esa luz que está detrás de las palabras te atrapará, es entonces cuando puedes llegar a comprender eso que se nos dijo hace ya mucho tiempo: “Vosotros sois la luz del mundo”.









En el principio era el silencio



En el principio era el silencio, y el silencio era Dios, y Dios era y es lo ilimitado. Más tarde vino la palabra, y la palabra era y es lo limitado.








Proceso a la banca española



¿Cómo es que España ha sido llevada a la quiebra económica? ¿De qué manera se ha llegado a esta situación?

El juicio a la banca celebrado recientemente en Barcelona y Madrid, un juicio popular al margen de las estructuras estatales, va desgranando una a una las razones de una quiebra sonrojante que ahora mismo tiene a todo un país endeudado y mucho más que endeudado, tiene a un país sometido; la deuda adquirida ya no se puede pagar, la deuda contraída trae recortes ahogando a las familias y desangrando al conjunto de la sociedad. 

Los vídeos que vienen a continuación deberían ser vistos por jueces, fiscales, abogados, economistas, así como por todas aquellas personas que quieran tener una base con la que argumentar este desfalco sin precedentes. Podríamos decir que la banca lo ha hecho prácticamente todo mal, la banca lo ha hecho todo mal por una sencilla razón que todos pueden entender: porque la avaricia rompe el saco, porque son tantas las ansias de acaparar riquezas, que es muy fácil enloquecer. Han tenido la connivencia y la ayuda del Estado que ha ocultado y tapado una realidad que ya no se puede ocultar y tapar por más tiempo.

Estos son los acusados, quien habla es el periodista y escritor José Manuel Novoa.

Esta sesión del juicio a la banca es memorable, no dejéis de verla, especiales son todas las intervenciones, pero muy especial es de nuevo la intervención de José Manuel Novoa.

Esta es la cuarta sesión y también conviene verla. En esta sesión veréis la brillante intervención del inspector de hacienda que fue también asesor del ex ministro de economía Pedro Solbes; brillante es también la exposición que hace el periodista y escritor Rafael Palacios.

El presidente del jurado popular da el veredicto.

La razón del primer rescate no fue salvar a España de la quiebra, sino evitar la ruina de los bancos acreedores extranjeros, así como salvar de la ruina a los banqueros y a los inversores privados; ahora resulta que la inmensa deuda de ese rescate ha pasado al pueblo que es quien la está pagando, más de 100 millones de euros se van cada día sólo en los intereses, una cifra imposible de asumir. Pero lo peor no es esto, lo peor es que España está desde hace ya tiempo en una situación de rescate permanente; la falta de liquidez estatal hace que la situación sea insostenible, por más que los políticos estén todo el día diciendo palabras bonitas. Un país quebrado no se arregla en dos días. Los más de 400.000 millones que costó el rescate real son una losa demasiado grande. Ahora no hay dinero para pagar las pensiones, lo habría si no se hubiera gastado en rescatar con dinero público a estas empresas privadas llamadas bancos. Los que quieran saber lo que puede pasar en España próximamente que miren a Grecia pues allí ya lo han probado todo, y no solo lo han probado sino que lo han llevado a cabo con todo el descaro del mundo.

Que la herida sangre, y sobre todo que veamos qué profundidad tiene esa herida que ya no se puede esconder por más tiempo. Estamos hablando de que se nos quiere esclavizar a través de la extorsión económica, estamos hablando de que se nos quiere destruir a partir del hackeo de la economía. De eso estamos hablando.