Fundirse con la totalidad



La conciencia no nace de la mente, es la mente la que nace de la conciencia. La conciencia no nace de un cuerpo -no es que ‘tienes’ conciencia porque posees un cuerpo- es el cuerpo el que nace de la conciencia.

No es el Todo el que pertenece a la parte, es la parte la que pertenece al Todo. El Todo es nuestra verdadera morada. Nos sentimos errantes y sufrimos hasta que no nos fundimos con la Totalidad.