Una cosa es la satisfacción, otra muy distinta la felicidad



La satisfacción y la felicidad suelen confundirse. Cuando se habla de buscar la felicidad es preciso decir que eso no es la felicidad, eso es simplemente buscar una cierta satisfacción, y es que la felicidad no puede buscarse, la felicidad simplemente acontece, si buscas la felicidad lo que estás buscando es satisfacer unas necesidades que has proyectado de antemano. La satisfacción es hija del tiempo, la felicidad está al margen del tiempo, por lo tanto al margen del pensamiento. La satisfacción siempre es incompleta, por el contrario la felicidad es plena y es para siempre.

La satisfacción tiene que ver con que tú como persona encuentres que el mundo de las formas se adapta a los deseos que has generado en tu propia mente; la satisfacción es una constante fuente de frustración ya que la mayoría de las veces nuestros deseos no consiguen plasmarse en eso que llamamos ‘la realidad’. La felicidad por el contrario nunca se frustra porque nunca esperó conseguir nada. Se es feliz porque se vive sin deseos.

La felicidad es el final de todas las búsquedas; así como la satisfacción depende siempre de las circunstancias externas, la felicidad no depende de ninguna circunstancia externa, eres feliz porque Eres, por el Ser que brilla en ti y que brilla también en todo; no eres feliz porque hayas conseguido esto o lo otro, eres feliz porque estás inscrito en la existencia.

Cuando dices a alguien “que seas feliz” en realidad le estás diciendo “que encuentres satisfacción”, y es que no puedes desear que nadie sea feliz porque la felicidad no nace de ningún deseo, la felicidad nace de la pura emanación del Ser. 

Podemos vivir en la felicidad aunque no nos sintamos satisfechos, sin embargo puedes estar a rebosar de satisfacción y sentirte completamente infeliz.

Nunca la persona será feliz, la persona solamente encontrará satisfacción o satisfacciones muy diversas y muy variadas, todas ellas finitas y caducas. La felicidad llega sin motivo alguno. La felicidad es la pura emanación del Ser.