San valentín, todavía el lenguaje de la conquista


La publicidad del día de San Valentín sigue basando todo su mensaje en la conquista, es decir en un cuerpo que conquista a otro, por lo tanto el encuentro de dos personalidades, un encuentro que en realidad no plantea nada nuevo pues ese encuentro es visto sólo desde la biología, se trata simplemente de satisfacer unas necesidades. Es muy curioso que la civilización actual cuando piensa en satisfacer unas necesidades ya no piensa casi ni en la propia demanda biológica ya que ésta ha sido sustituida por el puro contenido mental; es tanta la acumulación de mensajes hacia la conquista, que esa conquista es más una necesidad psicológica que una demanda innata de la propia biología. Y San Valentín casi más que una conquista está planteado como una reconquista, el mensaje más profundo va dirigido a tanta pareja rota.

Desde el lenguaje de la conquista y de la reconquista, enamorarse es un apego a un estado determinado, en ese enamorarse o reenamorarse no hay más que el deseo de perpetuación de la imagen que un hombre o una mujer tienen de sí mismos, es por esto que la madurez en los seres humanos es ahora tan pobre.

En un encuentro basado en la conquista se van a juntar dos seres separados que van a seguir separados aunque en apariencia vivan juntos. La mayoría de los encuentros actuales son de esa naturaleza. Los encuentros basados en la conquista, es decir basados en las carencias que la mente proyecta, traen consigo explotación, desengaño, y al final traen también venganza.

El amor no se crea cuando una pareja se junta, el amor existe independientemente de que dos personas se junten. El amor no es un objeto, tampoco es un objetivo. El amor no depende de ninguna circunstancia externa.

En el encuentro verdadero no se encuentran dos personas, se encuentran dos Seres. En el encuentro verdadero no se encuentran dos personas condicionadas por su propio devenir psicológico, se encuentran dos Seres que tienen ya previamente establecido un anclaje en la unidad, y quien vive en la unidad no vive nunca separado de nada ni de nadie.