Más allá de lo espiritual


Está la conciencia, y está también ‘algo’ que está más allá de la conciencia. Lo que se manifiesta en la conciencia es a veces circunstancial, eso que es circunstancial lo mismo que viene también se va. La espiritualidad que tanto se intenta cultivar hoy día es también algo circunstancial que viene y va, lo curioso es que eso que es, eso que somos en esencia, no es ni siquiera espiritual, y no lo es porque eso que es no tiene calificativo, es del todo natural, es tan puro eso que somos que no tiene marco bajo el que acogerse, no hay un epígrafe que lo incluya. No por frecuentar ambientes espirituales vas a descubrir eso que eres. Es más, cuando contactas de verdad con lo que eres, de forma natural tiendes a abandonar los ambientes espirituales porque lo que allí se cocina son también egos y apariencias, por lo general muy bien disfrazados. ¿De qué te vale el molde del pan cuando el pan está ya hecho?

No puedes ir detrás de la verdad para atraparla, si acaso esperarás a ser tomado por ella. No eres tú el que sale buscando eso, es eso que viene hacia ti y se aloja en tu corazón, así que de poco vale que te afanes y que te esfuerces. Despréndete del deseo de ser alguien iluminado o de ser alguien muy espiritual pues no es más que una ambición como otra cualquiera.