El ego social



Lo mismo que tenemos un ego individual, tenemos también un ego social. El ego individual es estar identificado con el cuerpo y con la mente; si piensas que eres una mente y un cuerpo, estás metido en la burbuja del ego individual. ¿Y qué es el ego? El ego es en realidad un software que hace que sigas dormido. Sigues dormido si crees que eres una mente y un cuerpo. El ego social es algo muy parecido. El ego social es estar metido dentro de otra burbuja, puede ser la burbuja de un pueblo identificado con su bandera, puede ser que te creas de una etnia particular, de un partido político concreto, de una clase social determinada. Fijémonos en un equipo de fútbol. Los seguidores de un equipo de fútbol dicen que están ‘atados a unos colores’, y como están atados a unos colores no pueden ver más colores que los que llevan en su camiseta, por eso rivalizan y se pelean con otros equipos que llevan camisetas distintas con colores distintos. Hay ego social por la misma razón que hay ego individual, y lo hay porque te sientes separado, porque no te vives en un todo, porque no aceptas que perteneces a la totalidad. 

Podemos ver estos días en España al ego social bastante bien reflejado alrededor de la identificación con la palabra “nación”, en ella se reflejan tanto los que están a favor de una supuesta independencia de una zona del territorio, como los que están en contra. Siempre que te identificas con un objeto o con un objetivo, te pierdes en ese objeto y en ese objetivo. 

El ego social hunde siempre su raíz en los conceptos con los que se identifica. Un concepto es algo que crea la mente, por lo tanto es algo que no es real, es falso. Todo concepto es algo muerto, da igual si te identificas con conceptos pequeños o con conceptos grandes, dentro de los conceptos grandes la mayor identificación ocurre con la palabra “Dios”, sin duda el concepto más pisoteado y manipulado de la historia de la humanidad.

Muy difícil quitar los egos, muy difícil. Personalmente prefiero los egos potentes que vienen de frente -esos egos brutos, sin refinar- antes que esos otros egos tipo “nueva espiritualidad”, que son unos egos semitransparentes que parece que no están pero que sí que están. Los egos más sofisticados son esos egos perfectamente domesticados pero que muerden como los dientes de una hiena herida. Los mayores egos los he visto entre los filósofos adscritos a alguna corriente del pensamiento, entre los artistas plásticos, y los he visto también en algunos gurús de la nueva espiritualidad que todo lo ven a través de la nueva moda espiritualista que acaban de inventar la noche anterior, seguramente en una de esas canalizaciones que ahora están tan de moda.




En la foto la torre Agbar de Barcelona, un monolito más de los muchos que han colocado en las ciudades, un emblema del ego social; cada día estos monolitos con forma de pene estratosférico son admirados y adorados por miles de turistas que los contemplan como obra más bella de la creación… De verdad, para mear y no echar gota.