A los que denuncian el mal...y se olvidan de sí mismos.


Amigos conspiranoicos, 

No es necesario estar todo el día preocupados con lo malo que es el enemigo; si te dedicas a hacer todo el tiempo eso, a mostrar lo malo que es el enemigo, va a ocurrir que vas a caer en la materia, es decir que te vas a dejar absorber por ella.

Vengo observando desde hace ya tiempo que en ciertas webs independientes donde de forma habitual se denuncia la conspiración (una conspiración que es real, todo hay que decirlo), han abandonado la vía del despertar de conciencia, una vía mucho más profunda que el puro ‘masaje’ que proporciona la noticia del día a día, una vía del todo necesaria para no caer en grandes errores.

Pongo un ejemplo: el periodista canadiense Benjamin Fulford lleva ya un montón de años anunciando los ‘grandes cambios’ que están teniendo lugar, pero esos cambios no se ven por ninguna parte. Puede incluso que Fulford tenga razón y que esos cambios ya estén ocurriendo y que aún no sean del todo visibles; pero es que la mente de los humanos no puede estar todo el tiempo persiguiendo una zanahoria ya que esa zanahoria con el paso del tiempo no es más que una pura entelequia, justo como ahora sucede. Si queréis lo digo mejor de esta otra manera: lo que ha de venir ya está aquí, lo verdaderamente importante ya ha sucedido. Lo verdaderamente gordo no depende de ningún suceso externo. Eso que ha de venir y que ya está aquí es la comprensión de que somos seres eternos habitando en una apariencia material. Nunca lo material nos salvará de nada por más que sea un nuevo sistema económico basado en el patrón oro, la revelación extraterrestre, la energía libre y otro montón de cosas más. Nunca la materia podrá reemplazar al espíritu. Si tú intentas manejar la materia sin haber elevado tu conciencia hasta donde tiene que ser elevada, lo que harás será esclavizarte a ti mismo y a los demás, es como un joven jugador de fútbol que de pronto consigue un contrato millonario y de la noche a la mañana dispone de todo el dinero del mundo, ese dinero del que va a disponer le traerá todo tipo de tormentos pues lo que se va a ver es que no está preparado para manejar eso que ha llegado a su vida.

Amigos conspiranoicos de las webs independientes, la materia siempre os dejará insatisfechos porque todo lo que tiene que ver con la materia es limitado y temporal, por eso hay que darse una vuelta por la esencia, por el Ser. Y por supuesto que hay que seguir denunciando el mal, pero sabiendo que la denuncia del mal es un trabajo sobre la materia, por lo tanto es un trabajo sobre lo limitado y lo temporal.

Denunciar el mal no puede ser un acto mecánico que consiste en repetirse unos a otros como loros supuestos contenidos conspiranoicos a través de las redes sociales, esa es una labor simplista que acaba siempre en la extenuación; además de que la constante denuncia te agota, no te deja ver más allá de este plano material que te mantiene atrapado. La queja constante no sirve para nada si no actuamos. Quejarse no es actuar, aunque a veces lo parezca. 

La conspiranoia es muchas veces un arma de distracción que nos priva del verdadero despertar. El verdadero despertar no depende de ninguna promesa que está por venir. El verdadero despertar consiste en contactar con la esencia que somos, haciendo lo posible para que el mundo de las formas se acompase en lo posible con esa esencia que somos. Nunca confundir lo principal con lo secundario, y es que ahora mismo lo secundario es tomado como lo principal.

Muchos denuncian el mal porque de esa forma consiguen su estatus de poder, de prestigio y también de dinero; para muchos denunciar el mal supone dinero; si denuncias por dinero estás pervirtiendo el mensaje y estás siendo una estafa para los demás y sobre todo para ti mismo. Parece que algunos perpetuos denunciantes se dedican a ayudar a que los demás despierten, sin embargo eso no es así, más de uno se está dedicando en exclusiva a sus intereses particulares.

Caemos en la ignorancia cuando pensamos que todo se juega aquí en estas tres dimensiones, y es que no todo se juega aquí, aquí en realidad no se juega nada, o más bien se juega a nada.

Tanto mal tienes que vigilar que al final ya no sabes ni lo que vigilas. Deja de vigilar tanto y dedícate a vaciarte de tanto contenido mental. Tienes tantos frentes abiertos que al final dejas de prestar atención a lo verdaderamente importante. 

Tanta necesidad de todo lo exterior no es más que una desconexión de lo más importante. Cierra el ordenador. Deja todo. Contempla. No es para tanto todo lo que pasa. Nos parece que es algo muy gordo lo que está pasando porque todo está muy removido por el polvo de los caballos, pero de verdad que no eres tú el que tiene que salvar al mundo, aunque a veces lo parezca.

Lo que tiene que llegar ya está aquí, y es que ya puede llegar lo que sea que si eso que llega no consigue transformar la conciencia, será nuevamente humo que se sube a la cabeza. No hay nada que no esté aquí. Todo está aquí desde siempre. No hace falta esperar nada, y es que en esa espera prefabricada no hay más que ansiedad y precipitación.

Las novedades no son lo nuevo. Lo que parece excitante y llamativo suele ser a menudo un pasatiempo. En la novedad no hay ninguna realidad, por más que queramos que la novedad contenga eso real que tanto buscamos.

Es imposible arreglar el mundo si estás todo el tiempo luchando contra él. El mundo, al igual que la materia, también sufre de sordera. Y no escucha.