Un rato con Krishnamurti



Date un respiro y pasa 18 minutos con Krishnamurti, sube con él a los cerros, respira el aire de las montañas; no es que él esté situado físicamente en una cordillera cuando habla, él está sentado tranquilamente bajo un árbol porque era ya muy viejo cuando se grabó la plática, pero mientras habla te está regalando si quieres un poco del oxígeno que se necesita para vivir.

¿Sabemos lo que es Dios? No tenemos ni idea. ¿Sabemos lo que es la Vida? En realidad tampoco lo sabemos.

Una sociedad tan embadurnada con la materia, tan enterrada en lo material, necesita saber de qué va esta cosa del vivir; ayer en la noche pensaba en esta fiesta de los Reyes Magos, creo que es fácil darse cuenta de que se trata de otro aquelarre de lo material.

La vida no consiste en que estés a favor o en contra de Donald Trump, la vida no va de que estés a favor o en contra de la independencia de Cataluña; la vida no va de que sigas a un líder aunque tenga muy buena pinta; a la vida le da igual si tienes o no tienes brillantes opiniones políticas; la vida no consiste solamente en denunciar el mal porque igual esa denuncia no es más que una huida de uno mismo. 

Vais a ver que en los 18 minutos en los que habla Krishnamurti queda pulverizada la idea de ese Dios creada por la mente, una idea que como todas las ideas es un puro invento artificial. Bellísimas palabras de Krishnamurti, el genio al que también insultaban porque según algunos era un blando.

Céntrate un rato en la Esencia y deja de correr tras la existencia.

Dieciocho minutos para escucharlos casi sin respirar, y no son dieciocho minutos fáciles de digerir. Advierto. 

Escuchando a Krishnamurti se puede ver que la mayoría de las personas no queremos ser libres, y no queremos ser libres porque hacemos todo lo posible para inventarnos excusas ya que la verdadera libertad nos causa pánico. 

Cuando el ser humano está libre de todo tipo de creencias, entonces puede descubrir la esencia de lo verdadero.