La respiración profunda


“Cuando comemos introducimos el alimento en lo alto, en la boca, para masticarla, luego ésta desciende hasta el estómago. Cuando respiramos ocurre lo contrario: la respiración profunda llena de aire los pulmones hasta abajo, hasta la parte baja de los alveolos y éstos “mastican” el aire; por el contrario, si la respiración es superficial, el aire es retenido en lo alto de los pulmones –su “estómago”-sin ser masticado. Hay que practicar la respiración profunda, la respiración abdominal; si no se hace descender el aire hasta la parte baja de los pulmones, sólo se absorben las partículas más burdas; pero si se envía el aire hasta la parte más baja, hasta hacer presión sobre el diafragma, teniendo cuidado de retenerla algunos instantes, la “boca” entra en funcionamiento y extrae las partículas etéricas más sutiles para enviarlas a todo el organismo”.


Omraam Mikhaël Aïvanhov. “Armonía y salud”. Editorial Prosveta.