EL MIEDO Y TÚ (y el Ser interno que está libre del miedo)



No es sólo el miedo que todo el tiempo está ahí y te amenaza, es la nula disposición a dialogar con ese miedo, a hablar con él, a intentar llegar a algún tipo de acuerdo. Cuando el miedo es una palabra es preciso ver qué tipo de entidad material ha creado esa palabra e intentar comprenderla; cuando el miedo es una situación concreta, hemos de transitarla poco a poco, paso a paso, ver cómo nació y ver que en el fondo no es una situación tan complicada; si el miedo parte de aquello que sentimos hacia una persona, abrirnos a la certeza de que esa persona en el fondo no tiene nada contra nosotros, en realidad nunca nadie tiene nada contra nosotros. El miedo no nos odia. La vida no nos persigue.

El miedo siempre viene a despertarnos, a darnos comprensión. La misión del miedo es darnos visión de lo que somos y de lo que no somos. Somos también el miedo. El miedo puede ser un gran aliado, así que no hay que tener tanta prisa por quitárselo de encima, a veces el miedo nos hace mucha falta.

No vivas pues separado del miedo; no es que el miedo vaya caminando por un camino y tú vayas por otro mucho más alejado, camináis juntos a la par, como dos niños que salieron de casa para pasar la tarde juntos.

Pasando juntos la tarde, es decir la Vida, comprenderás que el Ser interno nunca tiene miedo, y eso aclara mucho las cosas.