Cuando la vida ya no está en los objetos ni en los objetivos



Al tener menos años y al estar todavía envueltos en los muchos velos de la inconsciencia, la vida aparece siempre unida a los objetos; objetos son las cosas que tenemos, las que adquirimos, las que conquistamos, también en esa fase inicial de nuestra vida las personas son consideradas como cosas y como objetos, realmente cuesta admitir que alguna vez hayamos llegado a considerar a las personas como objetos, pero hay que admitirlo si queremos dejar que lo verdadero se instale definitivamente a nuestro lado. Pero a medida que la vida avanza, si ha habido trabajo interno y si el panorama se va aclarando, verás que la vida se despega de los objetos, también de los objetivos, y es que los objetos y los objetivos no son más que proyecciones (fantasmas) de la mente mecánica. 

Hay un momento en que la vida ya no está en los objetos ni en los objetivos, por eso puede ocurrir que de pronto te veas feliz viendo que esa felicidad no tiene ya ningún objeto al lado. Cuando eres feliz sin ninguna razón externa, cuando comprendes que de tu Ser emana felicidad, los objetos y los objetivos pierden por completo su importancia ya que lo que de verdad brilla es la Conciencia contemplándose a sí misma, y cuando la Conciencia se contempla a sí misma es lo más parecido a la felicidad. Ser felices sin nada externo, pero experimentado la felicidad de Ser, la inmensa felicidad del Ser.

Un objeto no es importante porque siempre se puede sustituir por otro. Lo que es intercambiable no es nunca lo esencial. Si vas persiguiendo un estado determinado, has de saber que todo estado tiene un principio y tiene también un final, pero hay una Esencia que está más allá de cualquier estado particular, esa Esencia brilla siempre al margen de cualquier circunstancia.