La verdadera lucidez



Nunca la persona será libre. 

La persona, la personalidad, no será nunca libre precisamente porque busca la libertad. Es solamente libre ‘aquello’ que ya no busca libertad alguna. El Ser interno es libre, y lo es de por sí y para siempre, pero la persona no será nunca libre porque está condicionada por la estructura espacio temporal en la que vive; podrán cambiar los sistemas, podrá cambiar la economía, podrán cambiar las monedas, pero la persona estará siempre presa de algo. Nunca lo temporal alcanzará la completa libertad, por eso nos equivocamos cuando queremos que sea la persona la que viva en libertad. La persona siempre vivirá esclava de algo. La persona vive presa de todo lo que la mente proyecta. El mundo pasará ante nuestros ojos y no cambiará en su esencia porque el mundo es sordo como la materia, por eso es tan necesario decir adiós a las ilusiones que tienen que ver con que la persona encuentre satisfacción; adiós a todo lo temporal, adiós a todo lo fenoménico, adiós a lo finito, adiós a lo caduco, adiós a todo lo que el óxido corroe. No hay nada que pueda permanecer en la forma. La verdadera lucidez es desengancharse de todo lo temporal y de todo lo caduco. Cuando te desenganchas de todo lo temporal, aparece ese maravilloso fluir hacia el verdadero Ser, y es que el verdadero Ser no tiene que llegar a ser nada pues ya lo Es.