Barcelona


Macizo de Montserrat (Barcelona). Una fotografía de Manuel Luís Tatjé.


El libro “Cartas del alma desnuda” se presenta en Barcelona este próximo miércoles día 30 de noviembre a las 20:00 horas en la Librería Los Ángeles, Travessera de Gracia 157 (en el corazón del barrio de Gracia), esta librería ha nacido y vive de la mano de María Pilar Sánchez Lacoma, que tan buena labor viene haciendo desde hace ya mucho tiempo, también hay que destacar la labor de un excelente grupo de colaboradores que se desviven por dotar de alma a una librería que está siempre envuelta en una atmósfera tan especial.

A lo largo de los numerosos encuentros que ha habido en Barcelona durante los últimos años, más de una persona me ha pedido que hable sobre la Naturaleza, la verdad es que suelo hablar bastante a menudo tanto en los libros como en numerosos escritos que aparecen en este blog, concretamente ha habido un apunte bastante reciente, pero hablaré de nuevo, sobre todo hablaré para ti Jesús, amigo, que tan bellamente me lo has pedido hace unos días.

Junto a la Naturaleza sucede el milagro, el milagro es vernos en profundidad e intentar saber lo que somos. Junto a la Naturaleza se evapora el personaje o los personajes que de continuo estamos interpretando, esos personajes nos tienen envueltos día y noche en este inacabable juego de formas; junto a la Naturaleza se evapora el ego y no queda más que la pura contemplación, es a través de esa profunda contemplación que nos encontramos cara a cara con Dios. El que se encuentra de verdad con Dios se queda sin ego. El que se encuentra cara a cara con Dios se queda ciego para el yo limitado y temporal, a la vez que abre la mirada interna para todo lo ilimitado. Sentarse con tranquilidad junto a un río sin nada en la mente resulta ser siempre algo maravilloso, contemplar el mar sentados en la arena es a veces un puro éxtasis, por eso estamos tan necesitados de los espacios donde la Naturaleza se pueda expandir en nosotros sin limitación alguna.

La Naturaleza es Silencio, y lo es porque en la Naturaleza no hay una mente que necesite pensar. Cuando nada se piensa, solamente se Es.

Quien logra conectarse con la Naturaleza, conecta con la Alegría de vivir.

El espíritu profundo de la Naturaleza se encuentra fuera del tiempo y del espacio. Habitar en la Naturaleza es habitar en la Conciencia, una Conciencia de eternidad.

Junto al Silencio de la Naturaleza somos llevados a lo único verdadero, es decir a Dios. Dios es la realidad única de todo lo que existe.