Las pasarelas y los diseñadores de moda



El diseñador Julen McDonald y la modelo estadounidense
Hailey Baldwein en un reciente desfile en Londres.

Dos fotografías recientes nos van a servir hoy para analizar brevemente el mundo 'alucinante' de las pasarelas y el mundo de estos ‘famosos diseñadores de moda’.

En la foto de más arriba se puede ver cómo el diseñador 'arrastra' tras de sí a una corte de… esclavos. Lleva el diseñador la mano entrelazada con la supermodelo y más bien parece una cuerda que ata y no una mano que toma a la otra mano con amor, sólo hay que ver la cara que lleva ella, una cara de estar realmente 'retenida'. Es muy posible que algunas de estas modelos sean también esclavas sexuales, y otro tanto sucede con los modelos masculinos. La foto se podría titular también de esta otra manera: el diseñador que no es ni hombre ni mujer, acompañado por un ejército de esclavos autómatas.

A estos diseñadores se les da todo el poder, de hecho algunos tienen un poder casi ilimitado. A estos diseñadores, que en realidad son individuos semicastrados o completamente castrados, se les da todo el poder porque es a través de ellos que se 'arrasa' con las 'formas originales' de los hombres y de las mujeres. Sabido es que a estos diseñadores les gustan las mujeres anoréxicas, y les gustan las mujeres anoréxicas porque en realidad ellos odian a la mujer, por eso más que mujeres lo que querrían tener delante sería hombres, pero no hombres como tal sino hombres afeminados, más o menos como los de esta segunda foto: 

Hombres también sin atributos,
convertidos en simples chaperos,
y todo por rendir culto a la moda
y a sus 'geniales diseñadores'.

La anorexia no sería tan sólo una 'fórmula' para borrar las formas originales de cualquier mujer -en particular las caderas y los pechos- sino que la anorexia debería de ser ya interpretada como la manera más bestia de posesión masculina. La prueba de que a un hombre no le gustan las mujeres es que quiere borrar en ellas toda forma femenina. Y esta agenda del ‘borrado’ se lleva a cabo en parte con estos diseñadores de moda tan encumbrados hoy en día. Es decir, que volvemos de nuevo a la agenda transhumanista, una agenda que pretende ‘el borrado sistemático’ de todo aquello que tenga que ver con el ‘diseño original’ del ser humano.

Prácticamente todas las modelos cuando comienzan son hadas, es decir que están revestidas de una inocencia extraordinaria, lo que ocurre es que luego son pervertidas. La mujer que se presta a este juego acaba convertida en un simple objeto sexual.

Mensaje final para muchas mujeres y también para algunos hombres: lo que se promueve desde las pasarelas es la obsesión por la apariencia, esa obsesión por la apariencia no es otra cosa que un lavado de cerebro.