Geografía espiritual



A veces se siente el impulso de describir lo que en realidad no se puede describir, pero hay que atreverse; a veces más que la brillantez del discurso, la vida nos pide que nos atrevamos. Atreverse es atravesar algo, entrever algo, atreverse a ver, o por lo menos atreverse a mirar y mirar sin miedo.

Se podría decir que lo que hoy ha salido escrito es una clase muy breve de geografía espiritual; si somos capaces de abrir un mapa para saber dónde están la isla de Norfolk, Buthán o Yibuti, por qué no intentar saber lo que nos constituye como seres humanos, y es que la vida es puramente espiritual, se ama y se sufre siempre por temas espirituales, no materiales; es la espiritualidad la que amalgama por completo nuestra vida, cualquier movimiento que se hace, por pequeño que sea, es siempre de índole espiritual.

Pocas dudas quedan ya de que el ser humano está compuesto por cuerpo, alma, y también por espíritu. Los tres elementos están tan perfectamente ensamblados que son una única cosa, o por lo menos así aparecen en este plano dimensional en el que vivimos. El cuerpo es lo más denso y material, sin embargo como lo del cuerpo lo tenemos tan claro, por eso mismo es un gran desconocido, el cuerpo es realmente el gran desconocido. ¿Y qué es el alma? El alma es la conexión entre el cuerpo y el espíritu; así como el cuerpo depende del devenir y del tiempo, el alma no depende del tiempo, de hecho el alma está fuera del tiempo. Y el espíritu, ¿qué es el espíritu? El espíritu es que tienes a Dios metido dentro, es Dios quien te habita, el espíritu por el que estás habitado es un espíritu que es santo (Espíritu Santo); igual tú no tienes ni idea de esto que te acabo de decir y te estás riendo internamente al leerlo porque te parece ridículo; te digo amigo que te familiarices con el espíritu porque un día morirá tu cuerpo y te verás viviendo en el espíritu y te quedarás pasmado, así que pásmate un poco antes de que eso suceda. También se puede vivir en el espíritu sin que el cuerpo muera, creo que esa es la gran aventura de este vivir. Cuando morimos lo que ocurre es que muere lo más denso de nosotros (el cuerpo), sin embargo lo más sutil sigue viviendo (el espíritu). La unión del alma y del espíritu forman la Conciencia. Si vives sin Conciencia –que es lo mismo que decir vivir sin Dios- vives como un enfermo. Vivir sin Dios enferma el cuerpo y enferma también el alma. Y ahora me atrevo a rematar la faena con esto que igual te deja tumbado ya sobre la lona: el cuerpo es una proyección holográfica que la Conciencia hace, es decir que el cuerpo existe porque está habitado por un alma y por un espíritu. Recuerda que eres un espíritu haciendo un viaje por la materia, y no como habitualmente se nos dice desde la ciencia convencional que eres un cuerpo que de chiripa tiene sustrato espiritual. Somos una imagen mental que aparece en el tiempo bajo la forma de un cuerpo. Esta última frase la puedes meditar durante el día de hoy, a mí me ha servido para meditar sobre ella durante mucho tiempo.

Que tengamos bien claro que un mapa es siempre un mapa, es decir que es una abstracción, los mapas no son la tierra que pisas, las palabras no son las cosas; los mismos chacras de los que tanto se habla hoy en día también son geografía espiritual ya que solamente son proyecciones cuánticas de otras realidades que están ahí y que no vemos, así que más vale que no perdamos nunca la cabeza por defender un mapa porque un mapa es solamente eso, un mapa. 

Conciencia somos. Siempre en la Conciencia estamos vivos. Por los siglos de los siglos.