Ahora el maestro está en internet



Hace unos días estuve en una charla ofrecida por un maestro hindú, una persona que con 'una cuidada puesta en escena’ mostraba la rica tradición hindusta. La charla estuvo bien, pero no se escuchó nada nuevo. Le pasa ahora al hinduismo, lo mismo que a otras tradiciones milenarias del Planeta, que siguen anclados en su filosofía ancestral y en sus tradiciones, sin darse cuenta de que a través de internet la espiritualidad ha tomado ya una velocidad de crucero en muchas partes del mundo. La espiritualidad que está ahora aflorando tiene muy pocos elementos ritualizados, apenas hay símbolos, sin embargo se busca que lo que se vive sea algo completamente verdadero, la medida de esto nuevo que está llegando no son los ritos externos ni los actos de devoción, la medida es 'esa verdad' que se vive por dentro, una verdad libre que lo que busca es liberar.

Por primera vez en la historia de la humanidad, el maestro, el gurú, pueden estar en internet, ahí es posible encontrar lo que para cada uno más resuene con su esencia, aunque eso no quita para que si alguien necesita encontrarse con un gurú físico lo pueda hacer, pero es más sencillo encontrarlo en internet, más sencillo y más práctico; y no es que en internet podamos encontrar un único maestro, mejor cabría decir una sucesión de maestros ya que cada persona con la que te encuentras te puede mostrar un nuevo camino. 

También es preciso decir que para colocarse delante de una pantalla hace falta mucha conciencia, mucha voluntad, así como tener claro cuándo ofrecer descanso al cuerpo. No hay que dejarse devorar por las pantallas. Cuando estés delante de un ordenador, entrégate a la búsqueda lo mismo que te entregas a la desconexión y al descanso.

El otro día en la charla pude ver con total claridad que el gurú clásico tiene también que reciclarse, el que va de gurú o de maestro vive 'en la tentación permanente' de pensar que ha alcanzado un determinado estado, y eso a la larga puede ser más un freno que una virtud. El maestro tiene también que reciclarse, es una ley física saber que toda energía que no se renueva termina por estancarse para finalmente morir.

A veces el verdadero gurú es un hijo, a veces es una enfermedad, a veces es una ruptura sentimental o un descalabro económico, a veces la muerte de alguien cercano; el verdadero gurú es todo aquello que nos pone en la senda de saber verdaderamente lo que somos.

En la senda del maestro interior, en la senda del verdadero gurú, es necesario saber dirigir la energía adecuadamente, sobre todo cuando ‘la maniobra’ la realiza uno mismo; es preciso tener claro desde el principio que no está por un lado la persona que busca y por otro un objeto al que dirigirse llamado Dios. El que busca y lo buscado son una misma cosa. Vivir a Dios en nosotros mismos quiere decir permanecer todo el tiempo en el Ser, sin más pensamientos –sin más distracciones cabría decir- que no sea ese ‘estar completamente asentados’ en la Presencia de Lo Que Es. Si lo hacemos así, veremos que habrá nacido en nosotros el gurú, el maestro, el que nos guía, habrá nacido ‘algo’ que ya nunca se irá de nuestro lado. Aliento de Vida segundo a segundo. Aliento...de Eternidad.