A los que siguen diciendo que los problemas externos no existen.

En la foto, dispositivo para teledirigir palomas


Ayer, 'el día después' de las elecciones en España, me encontré con más de un artículo en el que se decía que los problemas externos no existen, que sólo existen los que creamos nosotros mismos en nuestro interior. Vamos a ver amigos, si decís que no hay nada afuera, entonces tampoco hay nada dentro, y es que lo de dentro y lo de afuera es en realidad la misma cosa.

Alucino que gente con conciencia siga diciendo que los problemas no están fuera uno mismo, que los problemas no están nunca en el exterior, eso es no conocer la naturaleza de lo real. Deberíais de saber que cuando decís estas cosas lo que hacéis es que en vez de señalar al corrupto, en vez de ir a por él y llevarle ante los tribunales, os lanzáis dardos contra vosotros mismos de una forma muy infantil, eso en realidad no es más que miedo y cobardía; disfrazáis vuestro discurso de espiritualidad para inhibiros de algo que reclama vuestra acción directa en el exterior.

Es cierto que no todo el mal se encuentra en el exterior, pero también es cierto que no todo el mal proviene de uno mismo, por eso se hace necesario equilibrar la balanza porque de otra manera vas a convertirte en un enfermo acomplejado que se siente autor de todos sus males. 

Esa forma de vivir la espiritualidad te desactiva de la lucha social y de las causas justas. Con esa forma de concebir las cosas los corruptos se frotan las manos ya que el sistema te quiere precisamente desactivado, por eso te aparta hábilmente de toda denuncia exterior. ¡Eres tan espiritual porque en el fondo no te atreves a gritar y a denunciar! ¡Te refugias tanto en tu interior porque te da pavor salir y gritar los disparates que se encuentran ahí afuera!

Vivir en la Presencia no es para nada incompatible con la denuncia del mal que se encuentra fuera de tu ombligo; y si aún dudas de la existencia del mal, espérate a que vengan realmente mal dadas, que al paso que vamos falta ya muy poco.