La noche oscura



Mucho se ha hablado y se habla de ‘la noche oscura’, como es lógico cada cual tendrá su propia teoría y su propia visión, y tendrá además su propia vivencia ya que la noche oscura es sobre todo una vivencia. Hace años tuve la oportunidad de hacer un trabajo sobre San Juan de la Cruz, para ello investigué sobre eso que se llama ‘la noche oscura’, pero no fue una investigación teórica, fue una investigación del todo práctica pues me vi ‘pasando’ yo mismo por una noche oscura, y al pasar por ella, al transitar con toda la consciencia y con toda la intensidad que pude, conecté con ‘el hilo argumental’ que me unía a otras noches oscuras que había habido en mi vida anteriormente. 

En aquellos años de investigación la noche oscura me pareció una prueba suprema para el Alma, y no digo ahora que no lo sea, sin embargo en este momento la definición de lo que es la noche oscura se ha simplificado enormemente, y eso es lo que hoy quiero compartir: LA NOCHE OSCURA ES VIVIR DESDE LA MENTE, así de sencillo; si vives tu vida solamente a través del ‘filtro’ de la mente, ciertamente estarás viviendo en la noche oscura, es decir en la ignorancia de lo que verdaderamente eres. ¿Cómo escapar de eso? Solamente se puede alcanzar el Cielo si se consigue salir de la mente que todo lo mide, que todo lo calcula, que todo lo planea, de esa mente mecánica que sospecha y que trama, que sufre de miedos y de paranoias, solamente escapando del infierno de la mente se puede uno liberar y alcanzar la paz del corazón.


En la imagen se puede ver el rostro de San Juan de la Cruz, una fotografía que pude hacer al molde de escayola hecho a partir del molde de cera del rostro incorrupto del famoso místico cristiano; los moldes de cera y de escayola se hicieron en el año 1992 aprovechando los trabajos de restauración y conservación del cuerpo llevados a cabo por un grupo de científicos; la fotografía fue hecha en agosto de 2011 con la ayuda del Padre Luciano del convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia, España. Cuando estos días de atrás contemplaba la fotografía y trabajaba sobre ella y sobre la luz que desprende, pensaba que por encima de todo ese rostro es el rostro de un meditador, sin embargo se trata del rostro de una persona muerta… ¿Entonces? ¿Es morir acaso una meditación? ¿Meditan los muertos? Seguramente. Morir no sería otra cosa que entrar en meditación. Cuando meditas, mueres. Mueres cuando meditas porque te sales del mundo de las formas y conectas con Eso Sagrado que todo lo habita. Morimos al meditar porque el mundo de la forma se evapora ante la mirada magnánima y compasiva de nuestro Ser Interior. Muere el que va más allá de las formas cambiantes. Morir no sería otra cosa que entrar en el más amplio espacio para la meditación, es decir para la profunda conexión con Lo Que Está Más Allá de Todo Nombre. Desde que era niño muchas veces me he preguntado por qué morimos, hoy la respuesta se me muestra clara y sencilla: morimos para comprobar que todo es Vida.