El verdadero aliciente de esta vida



Paseaba ayer mientras se hacía de noche, cuando de pronto se abrió un pozo en el cielo, más o menos lo que muestra la fotografía, aunque era mucho más que lo que en la foto se deja ver. Iba en ese momento pensando en esto:

¿El verdadero atractivo de vivir? Igual es algo más simple de lo que parece: que hoy puede ser el último día, que esta hora puede ser la última hora, que igual éste es el último minuto, que éste podría ser el último segundo de este vivir en el cuerpo, en la materia.

Y con las personas sucede algo parecido; quizás el ‘gran atractivo’ que tiene estar con los que tenemos cerca es pensar que puede ser el último día que pasemos en su compañía y ellos en la nuestra, compañía del cuerpo, compañía en la materia naturalmente; sentir esto, 'comprobar' esto, lejos de producirnos pena o tristeza, debería de hacernos caer en la cuenta de que posiblemente sea éste el verdadero aliciente de la vida. Pensar y sentir así, intuir de esta manera, nos pone ya en el camino de lo eterno.

Cualquiera que detenga su mente lo puede percibir, cualquiera que se entregue al manantial del silencio lo verá, y es que el aliciente no son los hijos, ni la pareja, ni el dinero, ni los viajes, ni las casas, el verdadero aliciente es pensar que todo eso se puede borrar en un segundo, es un aliciente que funciona a nivel subconsciente. El hecho de pensar que esta materia que somos puede desaparecer en un instante, nos hace habitar ya en otra esfera, por eso todo lo que hacemos lo deberíamos de hacer eterno, pues eterno es.


El último rayo de sol aquí…el primer latido en el amanecer de la eternidad.