Si aún te identificas con el cuerpo y con la mente.



Escribo hoy siguiendo la sugerencia de un amigo que me ha pedido que escriba, y me lo ha pedido porque tiene que ver con una conversación que mantuvimos él y yo hace poco, conversación que no se puede transcribir al completo porque para eso habría que haberla grabado, digamos que voy a intentar hacer un resumen. Un buen resumen a veces vale mucho, porque mira que hay vídeos 'youtube' que duran cerca de una hora y al final no sacas nada en limpio. Lo que viene a continuación se lee en un minuto, y un minuto lo tiene cualquiera.  

Gran parte de la energía de la que disponemos la malgastamos en dar seguridad a la mente y al cuerpo, pero resulta que al cuerpo y a la mente no se le puede dar ningún tipo de seguridad. ¿Y por qué? Pues porque la mente y el cuerpo están siempre cambiando ya que están sujetos al tiempo y al devenir de la forma, y es porque están sujetos al tiempo y al devenir de la forma que no pueden ofrecernos seguridad alguna. El cuerpo de una miss mundo se convierte en ‘otra cosa’ cuando pasan veinte años, y no hay que esperar a que pasen veinte años, con cinco ya es suficiente.

Los mecanismos del miedo y del deseo consumen gran parte de nuestra vida. Siempre que me identifico con el cuerpo y con la mente, me identifico con algo que está todo el tiempo cambiando y que nunca me puede ofrecer seguridad alguna, éste es justamente el caos en el que vive la humanidad porque una inmensa mayoría de personas se identifican solamente con la mente y con el cuerpo. Al identificarnos con algo caduco y efímero, dejamos de estar en lo real, y no estamos en lo real porque vivimos preocupados por lo que va a ser de nosotros en el futuro, un futuro que en realidad no existe ni existirá porque es únicamente producto de nuestra mente. El futuro que crea la mente es siempre falso, por más honorables que nos parezcan ciertos proyectos de futuro que tenemos.

Lo real se podría parecer a un increíble grupo de músicos que están tocando una música maravillosa, sin embargo yo soy sordo y aunque paso a su lado no consigo oír nada de lo que están tocando, y no consigo oír nada porque voy ‘metido hacia adentro’ proyectándome como un yo individual en el túnel del futuro, es decir proyectándome en una entelequia de ficción. 

Por eso necesitamos vivir en la Presencia. Vivir en la Presencia es vivir sin asegurar nada. Vivir en la Presencia es estar en la vida verdadera sin querer ningún tipo de seguridad. No quiero ninguna seguridad porque toda seguridad es una solemne mentira.

Y aquí brota lo paradójico: cuando a veces más estamos en la verdadera vida es cuando hacemos cosas que en realidad no valen para nada. Yo hoy me he pasado cerca de una hora observando la hierba que en estos días se está espigando. ¿Complejo de culpa por haber perdido el tiempo? Ninguno. Lo que siento ahora mismo es gozo de haber tenido tiempo para perder el tiempo. Y tengo un profundo agradecimiento a la vida que a veces hace sonar una bellísima música sin motivo alguno. Sí, sin motivo alguno.









La noche oscura



Mucho se ha hablado y se habla de ‘la noche oscura’, como es lógico cada cual tendrá su propia teoría y su propia visión, y tendrá además su propia vivencia ya que la noche oscura es sobre todo una vivencia. Hace años tuve la oportunidad de hacer un trabajo sobre San Juan de la Cruz, para ello investigué sobre eso que se llama ‘la noche oscura’, pero no fue una investigación teórica, fue una investigación del todo práctica pues me vi ‘pasando’ yo mismo por una noche oscura, y al pasar por ella, al transitar con toda la consciencia y con toda la intensidad que pude, conecté con ‘el hilo argumental’ que me unía a otras noches oscuras que había habido en mi vida anteriormente. 

En aquellos años de investigación la noche oscura me pareció una prueba suprema para el Alma, y no digo ahora que no lo sea, sin embargo en este momento la definición de lo que es la noche oscura se ha simplificado enormemente, y eso es lo que hoy quiero compartir: LA NOCHE OSCURA ES VIVIR DESDE LA MENTE, así de sencillo; si vives tu vida solamente a través del ‘filtro’ de la mente, ciertamente estarás viviendo en la noche oscura, es decir en la ignorancia de lo que verdaderamente eres. ¿Cómo escapar de eso? Solamente se puede alcanzar el Cielo si se consigue salir de la mente que todo lo mide, que todo lo calcula, que todo lo planea, de esa mente mecánica que sospecha y que trama, que sufre de miedos y de paranoias, solamente escapando del infierno de la mente se puede uno liberar y alcanzar la paz del corazón.


En la imagen se puede ver el rostro de San Juan de la Cruz, una fotografía que pude hacer al molde de escayola hecho a partir del molde de cera del rostro incorrupto del famoso místico cristiano; los moldes de cera y de escayola se hicieron en el año 1992 aprovechando los trabajos de restauración y conservación del cuerpo llevados a cabo por un grupo de científicos; la fotografía fue hecha en agosto de 2011 con la ayuda del Padre Luciano del convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia, España. Cuando estos días de atrás contemplaba la fotografía y trabajaba sobre ella y sobre la luz que desprende, pensaba que por encima de todo ese rostro es el rostro de un meditador, sin embargo se trata del rostro de una persona muerta… ¿Entonces? ¿Es morir acaso una meditación? ¿Meditan los muertos? Seguramente. Morir no sería otra cosa que entrar en meditación. Cuando meditas, mueres. Mueres cuando meditas porque te sales del mundo de las formas y conectas con Eso Sagrado que todo lo habita. Morimos al meditar porque el mundo de la forma se evapora ante la mirada magnánima y compasiva de nuestro Ser Interior. Muere el que va más allá de las formas cambiantes. Morir no sería otra cosa que entrar en el más amplio espacio para la meditación, es decir para la profunda conexión con Lo Que Está Más Allá de Todo Nombre. Desde que era niño muchas veces me he preguntado por qué morimos, hoy la respuesta se me muestra clara y sencilla: morimos para comprobar que todo es Vida.







El hedonismo espiritual


El hedonista es el que hace todo para conseguir placer, y si ese placer lo puede conseguir de forma inmediata, mucho mejor. De siempre los hedonistas han buscado placeres materiales, sin embargo ahora ha surgido una nueva forma de hedonismo: el hedonismo espiritual.

Englobados en un amplio epígrafe que podríamos denominar como ‘eternos buscadores de lo espiritual’, pero con las señas de identidad bien claras de la New Age, reúnen en ellos dos variantes muy claras; la primera es pensar que su ‘proceso espiritual’ es tan particular y tan 'exclusivo', que por supuesto nadie puede llegar nunca a ‘sentir’ algo parecido a lo que ellos sienten, sin darse cuenta de que lo suyo no es más que hedonismo y exhibicionismo espiritual, un hedonismo que aparece muchas veces disfrazado de ascetismo. Cuidado con los ascetas. La segunda variante es aún más clara: sacan siempre a relucir sus filias y sus fobias, es decir que aman mucho a algunas personas, cosas, tendencias, modas, lo mismo que detestan otras, aman con la misma intensidad que odian, y eso les hace estar alejados del equilibrio mental más básico. Y se podría añadir una tercera variante: su particular ‘empeño’ por encontrar en un plazo relativamente corto de tiempo un ‘nuevo placer espiritual’, y por supuesto que todos lo vean, porque la consecución de ese placer va muy unida a tener que pregonarlo a los cuatro vientos.

El hedonista no es el buscador de la verdad que se funde con la propia búsqueda y con la verdad misma, el hedonista queda separado de la búsqueda y de la verdad porque sigue atrapado en el mundo de las formas, y que yo sepa en ese mundo de las formas no se ve a Dios ni en pintura, y eso que hedonistas pintones hay unos cuantos.








¿Caminos?


¿Caminos? En realidad no hay caminos, sólo hay conciencia. Es la conciencia el camino, por eso todos los caminos conducen al mismo lugar ya que todos llevan a la conciencia, todos llevan conciencia; algunos caminos llevan una gran conciencia dentro de sí, otros implican una conciencia más simple, más superficial. No importa. Todos los caminos discurren por ‘eso real’ que es la vida. La vida es el principio y el final de todo camino.

Da exactamente igual si recorres el camino verde de hierba o si recorres los caminos ocres de tierra, da igual si cantas porque estás alegre o si lloras porque estás triste, da igual, y es que a esa esencia que somos nunca le sucede nada, son solamente las circunstancias externas las que nos confunden con el espejismo de que algo está pasando cuando en realidad no es así. LO QUE TIENE QUE SUCEDER YA HA SUCEDIDO. Eso es el despertar. Lo que tiene que suceder ya ha sucedido quiere decir que siempre estamos inscritos en la vida. Vida somos todo el tiempo. Y no es que seamos esto o aquello, es que somos siempre en esencia, es esencia lo que somos. Sin ser nada ni nadie también somos. Vivos somos, muertos somos también. Somos la vida que explota más allá de las individualidades y de las apariencias de todo tipo. Somos el Todo que siempre vive. El Todo. Siempre. 









Conocer a alguien. Conocerse a uno mismo.


“Creía conocer a tal persona pero me he dado cuenta de que en realidad no la conozco"; nos suena mucho a todos esta frase, ¿verdad? Conocer a alguien no significa conocer a ese alguien. Creer conocerse a uno mismo no significa que nos conozcamos. ¿Y qué es conocer, que es conocerse, acaso saberlo todo sobre la otra persona, acaso saberlo todo sobre uno mismo? No, para nada. Nunca podremos capturar todo eso que se engloba bajo el término ‘persona’ o ‘personalidad’. Saber datos sobre alguien no es conocer a ese alguien. Puedes saber todo sobre una persona y no conocer a la persona en sí, incluso yendo un poco más lejos podríamos decir que a la persona no se la puede conocer porque la persona y su personalidad son un artificio, algo impostado, algo que nunca se puede ‘aprehender’ del todo. Que nos perdonen a todos por ser personas, es decir que nos perdonen por habernos inventado a nosotros mismos, que nos perdonen por haber inventado esa ‘personalidad’ que somos. Lo que parece que somos no es lo que somos. Somos lo que somos sin apariencia ninguna.

Conoces de verdad a alguien cuando ‘rebasas’ todo lo superficial y te atreves a ahondar en la esencia, conoces cuando ‘tocas’ lo que está más allá de las circunstancias que flotan siempre en la superficie.

Nunca sabré todo del otro, pero no importa, sabré de verdad sobre el Ser que intuyo en el brillo de su Alma. Conocer el Alma de alguien es abrazar su Misterio.

Nunca sabré todo de mí, tampoco importa, lo que de verdad importa es si vivo en mi Ser y en el brillo interno de lo que Soy. Vivo de verdad en mí cuando vivo en el Misterio que me sostiene.

Nunca se conoce a través de la mente y del pensamiento, es a través del Amor que conocemos. El Amor implica más ‘conocimiento’ que cualquier forma racional de conocer. Conoces a alguien cuando lo Amas. Amar profundamente significa conocer de forma muy profunda.

Conocer es Amar. Conocerse es Amarse.







Las creencias y las dudas


Tenemos dudas porque tenemos creencias; cuando no hay creencias ya no hay dudas. Y no estoy pensando ahora en las dudas que nacen de la religión o de la filosofía, me refiero a las dudas con respecto a una persona o a una situación concreta de la vida; cuando dudo de una persona es porque tengo creencias con respecto a esa persona, son mis creencias sobre esa persona las que me hacen dudar, también dudo porque tengo creencias sobre mí mismo. Las creencias son el peso que arrastramos y que no nos deja vivir. Sin el peso de las creencias todas las dudas desaparecen.








El plasma: la nueva sangre que recorre la Tierra.


Ayer mismo un amigo catalán me escribía para preguntarme cómo estaban trabajando en las distintas naciones con la nueva ciencia del plasma, y qué sabía yo de cómo se estaba trabajando en Cataluña. Cuando llevaba escrito más de medio folio explicándole cómo sentía yo que se estaba trabajando por ejemplo en Alemania, en Filipinas, en Italia, y por supuesto en España, de pronto me di cuenta de una cosa y esto es lo que salió escrito: “…Pero lo que yo siento ahora es que ya no hay naciones y mucho menos nacionalidades, y no hay naciones ni nacionalidades porque tenemos entre las manos 'algo' que nos engloba a todos. No te desilusiones amigo, pero ya no vamos a hablar de cómo se trabaja en Andalucía, en la Rioja, en Canarias, en Cataluña o en Castilla y León, y es que ‘una nueva realidad’ nos cubre a todos como un paraguas blanco que todo lo llena con su blanca luz. La ciencia del plasma viene para pacificar la Tierra, para que comprendamos qué es el Amor y qué es el servicio desinteresado, por si aún no lo sabíamos. Adiós fronteras, adiós para siempre, adiós fronteras especialmente para los refugiados que no pueden cruzarlas. Te puedo decir que ahora mismo están trabajando de forma conjunta musulmanes, judíos, cristianos, lo mismo que otras gentes de distinta raza y condición. Nos estamos convirtiendo en un solo corazón. Cuando somos un solo corazón toda la sangre bombeada llega hasta los rincones más alejados. El plasma es la nueva sangre que recorre la Tierra. Ya todo late. Escúchalo. Escuchémoslo juntos”.






¿Sabemos pedir?



A medida que vamos reuniendo conocimiento sobre los nuevos dispositivos de plasma, se abre la posibilidad de ‘establecer contacto’ con esos dispositivos, y es que no estamos hablando de meros elementos mecánicos, sino de algo más, mucho más. La ciencia del plasma considera a estos dispositivos como Seres o Entes con Conciencia, por eso podemos comunicarnos con ellos y pedirles cosas. ¿Pedirles cosas? Sí amigos, sí. No es un juego de la mente que pretende deificar objetos, no tiene nada que ver con eso. Antes de establecer contacto con esos Seres, conviene hacerse un par de preguntas: ¿Sabemos pedir? ¿Realmente sabemos? Es muy posible que aún estemos muy lejos de saberlo.

De niños nos dijeron que no pidiésemos mucho porque igual no recibíamos nada, así que nuestro pedir es pobre, como seguramente también es pobre nuestro dar. Quien no recibe tampoco puede entregar, se trata de una simple ley física. 

Al ego no le gusta pedir pues al pedir se ve obligado a ‘rebajarse’ y por lo tanto pierde su estatus. Pedir es desnudarse, quedarse sin defensas.

La mayoría de las veces no pedimos porque tememos que nos digan ‘no’, que nos rechacen, es decir que no pedimos porque tenemos miedo; cuanto más miedo tenemos menos pedimos, y lo poco que pedimos lo hacemos de mala manera.

Pedir no es mendigar. 

Pides cuando buscas que lo necesario llegue a tu vida. Recuerda que cuando vaya llegando eso que pides, nunca lo va a hacer como lo habías imaginado; el desfase entre lo que imaginamos y lo que de verdad acontece, es una fuente constante de sufrimientos.

Cuando de verdad pedimos, nos cubrimos de inocencia.

Que eso que pides no sean ‘cosas’ para dar de comer al ego o para que quedarte satisfecho a través del simple placer hedonista. No pidas lo que brota de tus deseos, pide mejor que todo ocurra según como La Vida quiere. Lo que la Vida quiere es normalmente lo contrario de lo que nosotros proyectamos.

En realidad pedir quiere decir no ofrecer resistencia, y es que cuando ya no ofreces resistencia todas las cosas se ponen en su sitio.

Pide para que en tu vida sea todo verdadero. 

Ya no los dijeron de forma solemne hace mucho tiempo: si pides pan, la vida nunca te dará una piedra.

Pide y se te dará. Pide.







Deja de volverte loco



Vas de libro en libro, de charla en charla, de novedad en novedad, de maestro en maestro, y siempre con la sensación de que te estás perdiendo algo. Te crees un buscador y en el pasado seguramente lo fuiste, pero ahora ya no lo eres, ahora mismo eres alguien que consume compulsivamente información espiritual, debe de ser que en un momento dado confundiste la verdadera espiritualidad con asaltar los supermercados donde te aseguraban el éxtasis místico. 

Una buena parte de los cursos y de los retiros que se hacen, así como algunas de las prácticas que se llevan a cabo hoy en día, son disciplinas diseñadas para masoquistas, te machacas por dentro y por fuera porque te han dicho que de esa forma conseguirás un determinado estado. Y no es verdad.

Una buena parte de lo que se llama ‘la búsqueda espiritual’ no es más que un somnífero para la conciencia.

Haz el favor de detener tu marcha, párate. Dentro de ti está la chispa que enciende todos los fuegos. Es tu propio Ser lo que buscas. Deja de volverte loco y de gastar dinero. 

Cuando caigas en la cuenta de que es tu propio Ser lo que buscas, comenzará en ti un proceso de transformación espontáneo. Cuando eso ocurra en tu vida, no se te olvide denunciar el mal, dedícale tiempo, ponle ganas, sé valiente; el que no denuncia el mal es porque ha decidido borrar al propio mal de su cabeza, lo mismo que ha decidido borrar al enemigo, pero no porque no existan, sino porque así su vida y 'sus intereses' no quedan comprometidos.








Amar sin poseer, eh ahí la cuestión


Aunque lógicamente la vida no se puede resumir en una frase, sin embargo hay veces que una frase –en este caso la frase de tan sólo tres palabras “Amar sin poseer”- puede llegar a convertirse en el propósito de toda una vida.

¿Es fácil amar sin poseer? No, no es fácil, para nada lo es. Amar sin poseer es algo que contiene una gran seriedad y una gran contundencia y que nos compromete hasta la raíz, hasta la entraña. Si vive en ti la verdad del amor, si vives en el amor a la verdad, amarás sin poseer. Quien ama poseyendo no ama en absoluto. No es amor la posesión bajo cualquiera de sus formas, a veces esas formas son muy sutiles y muy sofisticadas.

Amar sin poseer, eh ahí la senda para aprender a morir. Aprender a morir es en realidad el verdadero argumento de esta película de la Vida. 







Para dejar de vivir bioaterrorizados


No es lo mismo un sabio que un maestro. Un sabio sabe, pero no siempre tiene la capacidad de transmitir lo que sabe. El maestro es el que es capaz de transmitir la sabiduría del sabio. Hay sabios que no son maestros, lo mismo que hay maestros que no son sabios. Siempre he pensado que los conventos de clausura están llenos de sabios, sin embargo esos sabios no son maestros porque salvo unos pocos, la mayoría no da su sabiduría a conocer, aunque naturalmente siempre hay excepciones, estoy pensando ahora mismo en Thomas Merton, que era un sabio y también un maestro. En el periodismo moderno, en el periodismo digital de ahora mismo, hay personas que transmiten muy bien, es decir que son maestros, sin embargo no son sabios, o no se les puede considerar como tales. El sabio es el que es capaz de señalar el camino a seguir, el sabio conoce de forma intuitiva la senda que es preciso tomar. La sabiduría más importante la hemos de tener con nosotros mismos y no necesariamente con los demás, es decir que lo más importante es saber señalarse el camino a uno mismo, ésa es la verdadera sabiduría y la verdadera maestría también.


Ángel Gracia es un sabio que no siempre es buen maestro, a pesar de eso conviene ver esta charla de 34 minutos en la que nos cuenta que vivimos bioaterrorizados, ahora mismo nos tienen aterrorizados con el supuesto virus del zika, lo mismo que nos han tenido aterrorizados con el supuesto virus del ébola y el supuesto virus de la gripe aviar. Veréis que Ángel Gracia da algún palo que otro a Josep Pàmies y a la Caja de Pandora por decir inexactitudes con respecto al supuesto virus del zika, aunque al final confiesa su admiración por Pàmies, el catalán perseguido en su propia tierra. ¿Cómo se va a construir la nueva nación catalana si ya ahora mismo se persigue a uno de sus hijos más valiosos?

Hoy en día para poder vivir con coherencia se necesita vivir en la rebeldía... ¡y en la desobediencia!







De qué te vale


A lo largo de estos últimos trece años de 'vida pública', si hubiera un tema estrella que ha ido saliendo de forma ininterrumpida ha sido sin duda el tema de la muerte, pero unido al tema de la muerte y muy por encima de éste siempre ha acabado surgiendo el tema de la reencarnación; parece la reencarnación la eterna asignatura pendiente, da la sensación de que no hay descanso con este asunto, y es que por más que se intente explicar parece que siempre algo se queda en el aire.

Escuché en su momento a una mujer decir que en otra vida fue Teresa de Ávila, he escuchado también a un hombre asegurar que fue San Antonio de Pádua, y lo que más me llama la atención es que sabiendo que en otra vida fueron esos ‘supuestos personajes', no sepan ahora lo que son. ¿Sabes que fuiste San Antonio de Pádua en otra reencarnación y no tienes ni idea de lo que eres ahora? ¿De qué te vale saber aspectos de tu vida pasada si no buceas en lo que ahora mismo estás siendo? ¿No ves que la idea de reencarnarte es otra distracción más?

La idea de que nos reencarnamos nace porque nos sentimos divididos, si nos viviésemos como unidad, nunca pensaríamos que es ‘lo individual’ lo que se reencarna, si acaso lo que está todo el tiempo ‘migrando’ es Dios, la Totalidad, pero nunca el individuo, lo individual.








Descansa de las formas que van y vienen


Hace tan sólo unos días un hombre que se encontraba de viaje me llamó para ver si nos podíamos ver. En las dos horas que duró el encuentro vi con claridad que estaba envuelto en un continuo proceso mental, además ese proceso estaba ‘disfrazado de espiritualidad’, algo muy común en estos tiempos que corren. Si un 'incontenible' proceso mental lo embadurnas con espiritualidad, el barrizal que se forma es considerable, así que hubo que ponerse las botas de pisar charcos para poder decir:


Estás siendo arrastrado por el mundo exterior de las formas, un mundo en cambio permanente y que nunca descansa; estás siendo secuestrado por un cerebro eléctrico y dominador, el tuyo propio, y estás siendo llevado por una idea errónea que la espiritualidad new age ha enterrado como semilla en tu corazón: alcanzar la perfección; y es que en el mundo de las formas no puede haber perfección, es imposible. La espiritualidad new age te hace creer que sí, que alcanzarás la perfección también en el mundo de las formas, pero eso no es verdad. Las formas nunca perduran, por más que nosotros queramos que perduren. Así pues, descansa de las formas que van y vienen, descansa de esos cambios que no cesan nunca. El cambio constante es una ilusión, la idea del cambio no te ayuda a despertar, en realidad te está adormeciendo. Lo que llamamos ‘experiencias de la vida’ son también formas mutables y caducas, así pues no las hagas mucho caso. Sentir te desgasta, pensar te agota, las emociones te van minando. Si de verdad hay algo perfecto en este plano de conciencia es el amor, pero no las formas que el amor crea pues éstas también son caducas. La conciencia no está contenida en un cuerpo. Los cuerpos van y vienen, pero la conciencia es estable. El ser humano no es una historia que se esté escribiendo en el tiempo, el ser humano es un aliento que está respirando en la eternidad. Nuestro cerebro, que es también mutable y caduco, nunca podrá comprender la verdadera esencia que nos vive, el cerebro a lo único que puede aspirar es a comprender intelectualmente, y es que esa comprensión va a ser siempre limitada. No estamos en la vida para tratar de entender ya que siempre ese 'entender' va a ser desde la esfera intelectual; estamos en la vida para ser, estamos para percibir sin las limitaciones de la memoria y del pensamiento. Nuestra esencia no está sujeta al tiempo. Nuestra esencia no necesita comprensión alguna. Nuestra esencia no tiene atributos. La vida misma es nuestra esencia. La vida.








El verdadero aliciente de esta vida



Paseaba ayer mientras se hacía de noche, cuando de pronto se abrió un pozo en el cielo, más o menos lo que muestra la fotografía, aunque era mucho más que lo que en la foto se deja ver. Iba en ese momento pensando en esto:

¿El verdadero atractivo de vivir? Igual es algo más simple de lo que parece: que hoy puede ser el último día, que esta hora puede ser la última hora, que igual éste es el último minuto, que éste podría ser el último segundo de este vivir en el cuerpo, en la materia.

Y con las personas sucede algo parecido; quizás el ‘gran atractivo’ que tiene estar con los que tenemos cerca es pensar que puede ser el último día que pasemos en su compañía y ellos en la nuestra, compañía del cuerpo, compañía en la materia naturalmente; sentir esto, 'comprobar' esto, lejos de producirnos pena o tristeza, debería de hacernos caer en la cuenta de que posiblemente sea éste el verdadero aliciente de la vida. Pensar y sentir así, intuir de esta manera, nos pone ya en el camino de lo eterno.

Cualquiera que detenga su mente lo puede percibir, cualquiera que se entregue al manantial del silencio lo verá, y es que el aliciente no son los hijos, ni la pareja, ni el dinero, ni los viajes, ni las casas, el verdadero aliciente es pensar que todo eso se puede borrar en un segundo, es un aliciente que funciona a nivel subconsciente. El hecho de pensar que esta materia que somos puede desaparecer en un instante, nos hace habitar ya en otra esfera, por eso todo lo que hacemos lo deberíamos de hacer eterno, pues eterno es.


El último rayo de sol aquí…el primer latido en el amanecer de la eternidad.







La política y El Quijote


Mucho se parecen la política y El Quijote. Mucho.

La política está pensada para adormecer al pueblo, algo parecido debe de ocurrir con El Quijote, una novela fofa y superficial que despierta muy poco interés en la mayoría de la gente pero de la que hablan y bociferan a todas horas; el interés que despierta El Quijote es casi siempre un interés forzado, parece que la gente tiene interés en esa novela pero no es verdad, de hecho apenas interesa. 

El Quijote, una obra de cierto valor histórico y filológico, sin embargo se trata de un texto infumable desde el punto de vista del contenido, exactamente igual que la política.

La política es muy poco interesante, al Quijote le sucede lo mismo. Llevo años pensando en esto que hoy escribo, no es un arrebato de estos últimos cinco minutos. Espero no escandalizar a nadie. Tengo ahora mismo en la mente una decena de autores que son autores de verdad y que dan cien vueltas al Quijote y a Cervantes... ¡Menudo cuento cervantino el que nos han contado y el que aún nos siguen contando!

El Quijote es una obra menor que contiene un relato desordenado e intrascendente; lo mismo sucede con la política, pues a pesar de que nos siguen diciendo que es del todo necesaria, es muy fácil ver que se está convirtiendo en algo verdaderamente insoportable por lo menos en España, país ‘asediado’ por unas nuevas elecciones, es decir un país ‘invadido’ por una nueva campaña de control mental.

¿Cómo está España ahora? Pues no nos andemos con rodeos, está como una verdadera casa de putas, por cierto que así están también la mayoría de los países del mundo. El Quijote sabe mucho de prostíbulos, seguramente por eso Luis Carlos Campos habla a las claras de lo que es El Quijote y sobre todo habla sin miedo de Cervantes. En este vídeo de media hora cuenta más de una cosa, es verdad que su estilo es muy peculiar, sin embargo recomiendo verlo porque además de reíros bastante, os dará alguna clave que ayuda a entender.

Sí, El Quijote de Cervantes es una obra muy relacionada con la prostitución, exactamente igual que la política, de hecho la mayoría de los políticos ejercen habitualmente como putas profesionales.

La clave de los políticos es que nunca hablan claro, el lenguaje que usan está ‘diseñado’ para no decir nunca nada, como no sea para anunciar recortes para el pueblo, por eso el lenguaje de los políticos es el lenguaje de la pedantería, los políticos pertenecen todos a la gran escuela de los pedantes, ahí se formaron y ahí siguen chupando del bote; también en esto se parecen mucho la política y El Quijote, comprobad por vosotros mismos que todo pedante se proyecta en el Quijote, incluso aunque no lo haya leído.

Desde niños nos han obligado a leer ese mamotreto llamado de El Quijote, igual que nos obligan a mirar como pánfilos las sucesivas campañas electorales que ofrece el circo de la política, campañas que no sirven más que para tenernos mentalmente atontados, es decir controlados. Nos han tatuado El Quijote igual que al hombre de la fotografía, así llevamos también tatuada la política, nos la han marcado a sangre y a fuego. Nos marcan como si fuésemos ganado.

Al Quijote nos lo imponen en la escuela bajo el lema: “Lee mucho El Quijote y te convertirás en un sabio”, cuando ahora ya podemos decir que eso es…¡Mentira! Lo mismo que cuando nos dicen: “Escucha a los políticos porque tienen la solución para todos los problemas”… ¡Mentira y de las gordas!

¿Qué es entonces El Quijote? Propaganda. ¿Qué es pues la política? Propaganda también. La propaganda no hace otra cosa que ‘amueblar’ nuestra cabeza con cosas absurdas y superficiales que nos impiden investigar en lo verdadero e ir a la raíz de las cosas. El Quijote es pues una distracción más, igual que la política. Cuando vives desde la Conciencia ya no puedes andar perdiendo el tiempo con novelitas decadentes. Pensadlo bien: El Quijote es la historia de un tipo que se encuentra totalmente poseído por la mente, cuando ahora la tarea es justo escapar de esa mente que todo lo absorbe. Cuando sólo hay mente siempre se impone la locura. 

Habréis visto que también en este año 2016 todo son fastos para celebrar de nuevo a Cervantes y su Quijote, los mismos fastos que se llevan a cabo con la política y con estas próximas elecciones ya amañadas. No hagáis caso. Está todo hueco. Sin sustancia.








La fe que mueve montañas


¿Nació tu fe para intentar conseguir todo aquello que pensabas que te hacía falta? Si fue de esa forma como nació tu fe, es posible que aún no estés en el verdadero amanecer de la fe.

Cuando pretendemos mover montañas a través de la fe, lo que solemos hacer es formular deseos desde la persona o desde la personalidad que creemos ser, entonces las montañas no se mueven ni un milímetro, y es que esa fe aún no está centrada en lo verdadero. 

¿Cuál es entonces la fe que mueve montañas? 

La fe de verdad es sentir el poder de la Vida misma, el poder de la Conciencia que brota de nuestro interior como un manantial, ese poder es una Fuente Sagrada que la mente calculadora no puede ni debe contaminar. Si hay mente no puede haber fe. Si la fe está controlada por los pensamientos, entonces la fe vivirá en una cárcel.

El poder que nace de la personalidad nunca es el verdadero poder; a través del poder que nace de la personalidad nunca conseguiremos nada por más 'coach' que nos asistan y por más libros de autoayuda que leamos, y si conseguimos algo no será más que un foco continuo de frustraciones. 

Volvemos a formular la pregunta: ¿cuál es entonces la fe que hace que las montañas se muevan? 


Es Dios a través de ti que puede mover montañas, pero no tú con tu personalidad y mucho menos con tu voluntad. 


La fe es dejar que sea la Vida la que haga, y es que nosotros en realidad no sabemos lo que queremos.


Sobresaliente el vídeo de 10 minutos donde Eckhart Tolle explica alguna de estas cosas.




Esa foto tan bella es obra de José María Mellado.






La dictadura de la superficialidad



Doce minutos de un vídeo que tendría que verse en las facultades de periodismo de todo el mundo, y doce minutos que tendrían que ver los políticos actuales, políticos alejados de las verdades más elementales.

Gracias Rafael Palacios, gracias por esa coherencia y por esa valentía.










Para qué hemos venido al mundo



“La Verdad es que no hemos venido al mundo para perfeccionar nuestro “yo”, arreglar nuestra imagen o perfeccionar nuestra persona, sino para transformarnos en algo verdadero, para ser lo que somos. Diremos incluso que estamos aquí para ser lo que Es”.










Clase práctica para tratar de explicar lo que es el adoctrinamiento.


En este vídeo de 10 minutos un colono judío habla con unos campesinos árabes, bueno hablar es un decir porque en realidad lo que hace es que discute con ellos. Tanto los árabes como el colono quieren sembrar trigo en la misma tierra. Los árabes le dicen al colono que esa es la tierra de sus antepasados y que van a sembrar ahí, además le dicen que tienen documentos que demuestran que esa tierra les pertenece, sin embargo el colono judío asegura que la tierra es suya porque se la ha dado Dios.

El cáncer de un sistema de creencias que no escucha a nadie, y sobre todo el cáncer del adoctrinamiento (lavado de cerebros), va haciendo cada vez más profundas las heridas por las que sangra el mundo, heridas que no solamente no se curan sino que cada vez se infectan más y más.

¿Por qué algunos humanos utilizan la mentira y el engaño para servir a sus propios intereses?

Para los que quieran leer algunos extractos del Talmud e investigar el origen de tanto odio acumulado.

Un consejo para los judíos de buena fe, que los hay y que son muchos: los judíos gentiles han de emanciparse de los DAN.








Mimadreenmí. Yoenmimadre.



Llevo una temporada leyendo cosas sueltas de Bert Hellinger, lo mismo he leído entrevistas que artículos, así como alguna cosa que hay en youtube. Si tuviera que destacar algo de lo que este hombre sabio transmite, es que es preciso trabajar la relación con la madre. El padre también es importante, pero la madre lo es más.

¿Y por qué la relación con la madre es tan importante? Porque la madre es la conexión con la vida. Cuanta más y mejor conexión tienes con la madre, más vida albergas en ti, más vida eres. Tener conexión con la madre no es tener con ella una relación perfecta, huid de esa idea pues en la imperfección hay también mucha vida, por cierto que la new age está intoxicando a muchas personas con la idea de perfección, y es que en el mundo de las formas no hay perfección que valga, por eso es necesario tener siempre presente que en el mundo de las formas todo es incompleto, finito, caduco.

Volviendo a la relación que podemos tener con la madre, voy a poner un ejemplo que se da bastante a menudo: si tú crees que tu madre no te ha querido o no te quiere, establecerás relaciones donde vas a ‘permitir’ que quien esté a tu lado no te quiera, con lo que tu autoestima o incluso tu dignidad van a acabar desapareciendo. Aprovecho también para decir algo; muchas veces oiréis: “Es que a mí no me han amado”, sin embargo la pregunta es: “¿Tú has amado?”. Esa es de verdad la cuestión. Pregúntate si tú has amado y si amas. Pregúntatelo.

¿Y a los que no tengan madre en cuerpo mortal porque ésta haya fallecido? Tranquilos. Con las madres hay siempre comunicación telepática, tengan cuerpo o no lo tengan. Las madres se comunican siempre con los hijos, más allá del tiempo y del espacio, más allá de la vida física, más allá de todo lo que conocemos. Un amigo mío muy querido que ya murió siempre decía: “Recuerda que a tu madre nunca te la vas a poder quitar de encima, y recuerda también que en otros planos dimensionales hay Corte Inglés, así que siempre vas a poder comprarte ropa decente para cuando te toque estar en su presencia, que por lo menos te vea bien arreglado. Ja, ja, ja...".

Que las madres se comunican, de eso no hay ninguna duda. Esta pasada noche mi madre, fallecida hace ahora ocho años, se ha comunicado con mi amigo Juanca. Estas son las palabras de mi amigo: 

“Anoche soñé con tu madre. En el sueño ella vivía en una casita de madera en un bosque inmenso. Ella cuidaba de esa parte del bosque. Me daba un gran manojo de llaves. Yo tenía que reparar una cerradura rota. Las cerraduras estaban en los árboles, los árboles eran en realidad puertas dimensionales; cuando encontraba la que estaba rota la reparaba con una especie de resina que el propio árbol daba. Esa cerradura abría la dimensión de mi propia vida. Eso me regalaba tu madre”.

Un último toque a este asunto tan importante de la madre. Si ya estás suficientemente avanzado en el camino espiritual, no trabajes solamente la relación con tu madre biológica, puedes trabajarla también en relación a la Madre Tierra -ese útero que ahora mismo te acoge- y trabaja también en aprender a ver la madre que tú mismo eres en tu interior, porque tú eres también madre de ti mismo ya que te estás dando a luz continuamente, y lo mismo que te das a luz, también te nutres, te alimentas y te cuidas. 

Feliz día de la madre a todas las mujeres, lo mismo a las que tienen hijos de carne y hueso, que a las que engendran hijos de otra naturaleza en los planos no visibles.



En la foto se puede ver a un servidor con su madre, una foto tomada por el fotógrafo Acacio (padre) de Sahagún el 27 de noviembre de 1968. Si me pongo a hablar de la foto no acabaría nunca. Tiene miga, mucha miga.