El sol que son (DOS)



Varias personas me han escrito al correo personal porque el apunte de hace unos días “el sol que son” les removió bastante, a algunos parece que les removió de forma muy profunda; uno sabe que eso puede ocurrir, pero a veces no imagina hasta qué punto.

Voy a escribir alguna cosa relacionada con ese apunte. A veces viene bien contar alguna cosa. Hablaré de los ingredientes. Podéis pasar a la cocina.

"El sol que son" es un apunte muy desnudo. Necesité verlo nacer con mucha belleza, para ello me ayudó esa margarita que se desnudó ante mis ojos en un paseo por el campo. Al hacer la foto a esa flor nació el texto, nacieron a la vez el texto y la foto. Nunca antes había pensado lo que pensé delante de esa flor, me estoy refiriendo a ese pensamiento sobre la importancia que puede tener vivir solos, la verdad es que me sorprendió pensarlo. Los pensamientos vienen, es curioso no saber los pensamientos que van a venir, de ahí la importancia de la apertura y de la escucha. Somos cajas de resonancia.

Tiene el apunte la belleza de lo sobrio, o si se quiere tiene también la sobriedad de lo bello. ‘Necesité’ pintarlo a dos colores para que se notara visualmente la polaridad, que el que lo leyera se notara vibrando en el ‘dos’, no en el ‘uno’, que se fuera ‘partiendo’ mientras lo leía. ¿Para qué te partes? Para volverte a unir. ¿Unirte a quién? A Ti Mismo, a la Vida.

A ver cómo lo digo. La mayoría de las parejas se deberían de separar en algún momento de su corta o larga convivencia, no importa si luego se vuelven a juntar o no, el caso es que experimenten lo que de verdad significa vivir solos. Para mí vivir en soledad es de los mayores regalos que la vida puede ofrecer a una persona. Posiblemente sea duro vivir solo, pero más duro es vivir engañándose. Un día de auténtica soledad es más provechoso que mil días de acompañamiento por conveniencia.

Muchas personas sienten que esa soledad les está llamando, soledad 'primigenia', soledad que trabajada a fondo es el sustento para "el gran hambre de ser" que toda persona tiene, pero muchos no se atreven a hacerlo porque están atemorizados, piensan lo que otros van a pensar de ellos y no se atreven a hacer lo que tienen que hacer. “Una vida más tarde comprenderemos que la vida perdimos sólo por miedo”, canta la cantautora zamorana María Salgado.