Darse el permiso


Muchas veces me han preguntado sobre la ayahuasca, sobre cuál es mi opinión.

La vida tiene muchos caminos y todos pueden ser válidos. Unos deciden vivir en una cueva, otros se van al Tibet, otros bailan jotas aragonesas (un saludo por cierto a Zaragoza y a los aragoneses). Todo depende del propósito que te guíe, si tu propósito es alumbrar al Ser, es decir hacer que nazca la Conciencia que eres, entonces la ayahuasca te ayudará; si tu propósito es tan sólo 'tener experiencias', experiencias tendrás, sólo que cuando se pase el efecto de la ayahuasca volverás a estar como estabas.

Me gusta este vídeo de 6 minutos que tiene que ver con el trabajo de psicoterapia que se mueve alrededor de la planta sagrada de la ayahuasca. Es hermoso ver cómo las heridas sangran y cómo estas van recibiendo el bálsamo correspondiente; hermoso ver cómo una mujer suelta el odio que lleva dentro; otra mujer habla de 'la huella' que en ella dejó un aborto; un hombre descubre lo tierno que es; otro ha contactado con un familiar fallecido y se ha podido despedir en paz.

Para llevar a cabo a veces un profundo proceso de sanación, es preciso darse el permiso para volverse loco, y es que si seguimos interpretando ‘los papeles’ que pensamos que nos corresponden, no hay mucha posibilidad de que salgamos de los líos mentales en los que estamos metidos. Volverse loco ayuda a veces a enraizarse. Curioso misterio.