Almodóvar


Años y años con Almodóvar hasta en la sopa. ¡Qué pesadez! ¡Qué empacho! Y a mí como vengo del mundo de la imagen, no sé la de veces que me han preguntado y aún me preguntan por “su obra”. Así que toca hablar, va a salir algo más largo de lo que yo quisiera, pero qué le vamos a hacer. No hay ningún tipo de animadversión hacia la persona de Pedro Almodóvar, no hay nada de eso, lo que sí quiero hoy es poner en su sitio a alguien que ha ocupado -e invadido- mis ojos y mis oídos durante tanto tiempo. El paisaje que él ha ocupado durante años, hoy mismo lo voy a desocupar.

El cine de Almodóvar nunca me dijo nada. Almodóvar me pareció desde el principio sencillamente fantasmagórico. Muy pronto vi que sus películas estaban hilvanadas tomando trozos de aquí y de allí, es decir que copiaba descaradamente aunque a eso ahora se le llame hacer 'remakes'; a descubrir esas trampas me ayudó Jesús Blanco, un amigo lleno de intuición y de algo más que intuición.

El cine de Almodóvar me parece muy limitado, tan limitado es su cine que no ha alcanzado ningún tipo de desarrollo, como no sea que la fotografía ha ido mejorando con el paso del tiempo, y menos mal que ha mejorado porque aquellas películas del principio eran de vergüenza ajena, hasta su propia madre las tildaba de "guarras". 

El cine de Pedro Almodóvar es teatro filmado, y aunque es lícito filmar teatro, siempre en una apuesta cinematográfica se ha de intentar ir un paso más allá, Almodóvar no ha dado aún ese paso y es difícil que lo llegue a dar; es cierto que sus diálogos son muy ágiles, pero ahí se queda, unos diálogos chispeantes no garantizan que quien los escribe esté lleno de verdadera vida.

La sensación que tengo con Almodóvar es que todo él es un spot de publicidad, alrededor de su persona y sobre todo alrededor de su personalidad han montado un gran anuncio publicitario. La propaganda ha intentado agrandar su figura con un bombardeo mediático sin precedentes en España, algunos hasta se lo han llegado a creer.


El cine de Almodóvar es como una chocolatina de esas que se llevaban en el bolsillo del abrigo y que se te deshacía sin que te dieses cuenta. A Almodóvar no se le puede ni se le debe intelectualizar porque es ramplón, sencillamente ramplón, querer intelectualizar el cine de Almodóvar es lo mismo que querer intelectualizar los toros; cuando quieres intelectualizar algo es porque eso que te traes entre manos no tiene consistencia.

Almodóvar es un peral que ha dado muy pocas manzanas, y eso que le pusieron un huerto a todo lujo para que pudiera plantar y sembrar lo que quisiera. ¿Os acordáis cuando endiosaban a Almodóvar y nos decían que era “el director que de verdad comprendía a las mujeres”? ¡Cómo nos han engañado! Si tuviera ahora que hacer una tesis sobre el cine de Almodóvar la titularía: “La histeria de las mujeres en el cine de Pedro Almodóvar”, porque es en las mujeres histéricas y desencajadas donde sitúa su mirada, una mirada nerviosa y supongo que autobiográfica dedicada a ultrajar a la mujer, un ultraje ejercido desde la manipulación de los sentimientos (sentimentalismo). Tanto que se habla de las 'chicas Almodóvar', pues todavía ninguna mujer ha sido verdadera protagonista de ninguna de sus películas, simulacros de mujer tiene unos cuantos, pero mujeres como tal, mujeres 'con cuerpo', aún no ha aparecido ninguna.

¿Y nos han vendido a este tipo como el ejemplo de la modernidad en España? ¿Cómo es que hasta ahora no nos hemos revelado? No nos hemos revelado porque nos han tenido acogotados con la propaganda. Aquello tan moderno que representaba Almodóvar se está cayendo ahora a pedazos. Ni una sola frase de sus películas ha despertado en mí el más mínimo interés, tampoco en las entrevistas hay rastro de su verdad más íntima, él que parece que habla tanto de sí mismo.


No hay nada en sus películas que apunte a algo mínimamente elevado. Son un desierto sus películas, un desierto en cuya arena desaparece también ese humor tan alabado y que a mí me parece un humor violento e incluso vengativo.


Siempre suben a los altares a los que no son una referencia moral, siempre encumbran a los que llevan a cabo una propuesta superficial e intrascendente, de paso aprovechan para destruir si pueden los verdaderos valores humanos de una sociedad que ya de por sí se tambalea, porque no nos engañemos, la destrucción de los valores humanos está dentro de sus 'objetivos'; en relación a ésto que acabo de decir es preciso fijarse no tanto en los productores de Almodóvar (su hermano en este caso), como en sus distribuidores a nivel internacional, y ahí aparecen las figuras de Bob y Harvey Weinstein, este último un gran magnate de contenidos, tendencias, gustos y moda... Ya me entendéis. 


La falsedad de la obra de Almodóvar se ve ya desde la luna, por eso su cine se está rompiendo ahora en mil pedazos. Podrías ya retirarte Pedro y vivir de las rentas, aunque para vivir de las rentas primero sería preciso recuperar algo del dinero que entregaste a los piratas…¡del caribe!


Esto es lo que hace unos días escribía el crítico cinematográfico Carlos Boyero sobre la última película de Almodóvar.


Hasta José Mota lo ha retratado con mucho acierto (a destacar 'el estereotipo Almodóvar' y su incontinencia verbal).