El Vaticano: piedras supuestamente sagradas si no te da por mirar lo que hay debajo de las alfombras.



Año tras año y una semana santa tras otra sintiéndose uno asediado por los mensajes lanzados desde el Vaticano, y sobre todo asediado por una estética completamente alejada del espíritu de quien supuestamente inspiró todo eso, así que digo yo que ya va siendo hora de que uno se pueda expresar libremente y de que alguien si quiere pueda saber lo que pienso, y más que lo que pienso se trata de lo que siento, algo que estoy seguro muchas personas sienten también.

Si un visitante de otra galaxia llegara a la Tierra y le contarán cómo fue Jesús de Nazaret, vería que sus seguidores han hecho justo lo contrario de lo que él proponía. Ese edificio del Vaticano, unido a la propia creación del Estado Vaticano y sus derroteros posteriores, son las señas de identidad de algo sucio y oscuro.

Si tú eres papa y tienes un mínimo de conciencia, ese lugar del Vaticano lo verás como un espacio inhabitable. Estoy seguro que una de las mayores ‘angustias’ de ser papa es tratar de vivir en un lugar en el que no se puede vivir, por cierto que el Vaticano es un patrón energético que se repite en muchos conventos de hombres y mujeres por todo el mundo, seguramente por eso vivir en un convento suele provocar tanta angustia; la mayoría de los hombres y de las mujeres malviven en esos conventos pues se trata de lugares con una enorme pobreza energética, lugares pretendidamente cálidos que sin embargo son neveras afectivas; pensamientos, sentimientos y emociones alejados completamente de la Naturaleza.

No me quiero perder en toda la simbología que reúne el edificio del Vaticano, simbología básicamente masónica, tan sólo diré que es una vergüenza de edificio y que lo mejor que se podría hacer es desmontarlo piedra por piedra, repartir la riqueza entre los más necesitados y pasar a una nueva etapa, una nueva etapa que está llamando insistentemente a la puerta de una institución que está degradada y muerta desde hace ya mucho tiempo.

Cuando el papa sale al balcón del Vaticano y habla de pobreza, el propio edificio está destruyendo las palabras que él dice. La mayor parte de lo que estos días dice el papa Francisco queda destruido por la destructiva labor, entre otras, del Banco Vaticano y su legión de cuervos. 



Pasad si queréis un buen rato de viernes santo escuchando la verdadera historia de Jesús de Nazaret propuesta por JJ Benitez en su ‘Planeta encantado’.