Por pensar en la recompensa



Casi siempre hacemos las cosas pensando que en algún momento habrá para nosotros algún tipo de recompensa; las recompensas que más nos atrapan son las de tipo emocional o espiritual, es decir que en el fondo buscamos ser premiados por ‘nuestros esfuerzos’, que por fin sean reconocidos ‘nuestros sacrificios’, que sean tenidas en cuenta ‘nuestras renuncias’...¡Nos creemos en posesión de tantos méritos...!

Pero justamente por pensar en la recompensa nos salimos de la Presencia del instante presente. Pensando en algo temporal que está por venir, nos olvidamos torpemente de Eso Eterno que mora en nosotros. Perseguimos una baratija mientras olvidamos el oro que llevamos dentro.