La pedantería


“Resiliencia”. “Emponderar”. “Sistémica”. ¿Se puede saber quién pone de moda estas palabras? Por supuesto que las ponen de moda los que se dedican a la ingeniería social, pero sobre todo las ponen de moda los pedantes. Un pedante tuvo que ser también el que consiguió que se impusiera esa pedantería suprema llamada “currículum vitae”, cuando lo suyo sería poder decir a alguien: "dime algo de tu vida” o “qué es lo que has hecho”, o directamente poder hablar de “biografía”, pues no, ahora todos decimos ¡currículum vitae! ¡Alucinante!

La pedantería no es otra cosa que vanidad.

No hay que confundir cursilería con pedantería. El cursi es el que está a un paso de ser pedante pero aún no lo es, aunque tiene muchas papeletas para llegar a serlo.

El pedante es un exhibicionista, sólo que no lo sabe.

La política está llena de pedantes dado que la política está llena de mentirosos, y es que el pedante no quiere decir nada, sin embargo hace como que lo quiere decir. Pura apariencia.

Al poder establecido le interesa fomentar la pedantería ya que ésta lleva a una mayor confusión dentro de la torre de Babel en la que nos tienen metidos.

La pedantería se ha trasladado al lenguaje judicial, de hecho no hay manera humana de entender por ejemplo una sentencia porque lo que quiere expresar esa sentencia contiene un engolamiento y una palabrería insoportables; y qué decir de un informe médico donde a través de la ocultación y el secretismo, combinados hábilmente con la pedantería, se llega a tener un inmenso poder sobre el enfermo.

El pedante es un timador porque te da una cosa distinta de la que te ofrece.

El pedante tiene la cabeza llena de humo.

Cada vez hay más pedantería porque en realidad ya no se habla de verdad con el otro, además la nota dominante en las relaciones es la mentira y la ocultación, y por supuesto el teatro forzado y manipulado.

¿Y con las redes sociales? Pedantería a punta pala. Y es que el narcisismo que fomentan las redes sociales le viene muy bien a la pedantería porque así ésta se puede reafirmar. En Twitter por ejemplo todo es ironía y pedantería porque se trata de que los demás pillen lo que el que escribe está queriendo decir. En Twitter la gente está pensando más en que le entre la frase en esos 140 caracteres, que en que se entienda lo que de verdad está queriendo contar a los demás. Twitter y Whatsapp son plataformas que fomentan hasta la extenuación una sociedad de titulares, por eso cada vez hay más pedantes puesto que ahora todo son titulares, son los titulares los que quedan grabados en el cerebro ya que el resto de la información no le lee. "Es que no tengo tiempo de leer el resto", dice la gente; sí que tienes tiempo, lo que pasa es que lo pierdes en cosas absurdas y superficiales. 

Cada vez hay más pedantes porque cada vez hay más continente y menos contenido. El pedante de toda la vida ha sido el que le hace la pelota al poder. El lenguaje administrativo es básicamente pedante.

¿Cómo evitar o cómo escapar de la pedantería? Promoviendo el silencio. Cuando estás en completo silencio evitas ser pedante. En boca cerrada no entran moscas; aunque hay pedantes tan pedantes que lo llegan a ser incluso por omisión. Hay pedantes con las imágenes, con los símbolos, con la ropa, con los coches, con las casas. Hay pedantes fotógrafos y cineastas. Hay pintores pedantes. Hay pedantes músicos. El mundo artístico está lleno de pedantería, quiero decir de fantasmas timadores. 

Dentro del mundo espiritual hay pedantería, mucha pedantería, podéis si queréis rastrear a varios famosos 'youtubers espirituales' que rezuman pedantería por los cuatro costados.

Mientras el mundo arde y sus formas caducas se extinguen, tú refúgiate en el Ser, ahí no hay pedantería pues ahí habitas en la verdad, una verdad que no es necesario nombrar con palabras ni con gestos ni con ademanes forzados.

No quieras ser lo que no eres, de esa forma la pedantería se irá de tu vida. No quieras aparentar. No finjas.

Si después de leer esto aún tienes alguna duda de lo que es la pedantería, mira los primeros diez minutos de esta entrevista de media hora y ya todas las dudas quedarán disipadas. Entrevistador y entrevistado se ponen el traje de la pedantería y no veas tú cómo les luce.