La cleptomanía, una enfermedad en expansión

Francisco Granados y Esperanza Aguirre


Por si alguno no lo sabe, la cleptomanía es la obsesión por robar.

Recuerdo que hace años acompañé a un conocido a las míticas Galerías Preciados y se empeñó en robar un balón de fútbol, pero es que además lo quería robar inflado, y efectivamente salió a la calle con él. Ese día entendí lo que era un cleptómano, y lo entendí porque a ése no había manera de pararlo. Tenía que hacerlo. Y lo hizo.

Los cleptómanos no roban porque necesiten eso que roban, los cleptómanos roban porque necesitan robar, es en el acto de robar donde encuentran 'su satisfacción'. 

Los cleptómanos que conozco guardan todos un perfil bastante definido: están siempre compitiendo con los demás, pero especialmente compiten con ellos mismos.

He conocido y conozco a cleptómanos que roban ideas (entre los guionistas y escritores podría señalar a unos cuantos), también conozco a hombre y mujeres que roban corazones. Muchas personas que han tenido y tienen problemas con el dinero son cleptómanos y no lo saben, así que igual leyendo esto empiezan a darse cuenta.

Detengámonos un momento en los políticos. ¿De dónde puede nacer esa obsesión por privatizar todos los servicios si no es por pura cleptomanía?

Los bancos son las herramientas que tienen los cleptómanos para robar bajo una apariencia de legalidad. ¿Por qué ya no hay bancos postales donde todos los servicios sean gratuitos? Ahora mismo los bancos están por encima del estado de derecho. Las ‘instituciones financieras’ están regidas por cleptómanos.

El cleptómano sueña con robar al mundo entero. El cleptómano sueña con robar el mundo entero. El cleptómano recibe 'órdenes' de su subconsciente, por eso la mayoría de los cleptómanos no saben en realidad lo que están haciendo.

Esta reflexión sobre la cleptomanía nació hace dos días ‘viendo dimitir’ a Esperanza Aguirre. La ves dimitir pero no te crees ni una palabra, y es que el cleptómano parece que se va, pero en realidad no se va, digamos que desaparece de la vista durante un tiempo para reaparecer más tarde con 'nuevos planes'. La cleptomanía es insaciable. La cleptomanía, junto con la prostitución, seguramente los dos oficios más antiguos del mundo.

Y no sólo es cleptómana Esperanza Aguirre, también Pedro Sánchez, Rajoy y Albert Rivera lo son; por supuesto Pablo Iglesias lo es; a Pablo Iglesias le encanta 'robar frases' que vayan a quedar para la posteridad. Pablo Iglesias, un político falto de humildad, sepultado ya en su propia soberbia intelectual.