El que aún sigue buscando



Hace un mes escaso me encontré con un amigo. Nada más vernos me dijo que estaba contento porque se había propuesto dejar de juzgar y según él lo estaba consiguiendo. Yo le dije que daba igual si juzgaba o no juzgaba. Se extrañó un poco. Le hablé de lo que para mí significa juzgar y al final le dije esto: "Se supone que una persona espiritual como tú no debe juzgar, ni incluso enfadarse, pero haz el favor de no ser como algunos de la New Age que ni se atreven a mostrar sus emociones pues piensan que tienen que ser monjes impertérritos tanto por dentro como por fuera". Después le dije esto: "El que aún sigue buscando no hace otra cosa que amoldarse a una idea que tiene fabricada de cómo él mismo debería ser; pensando en cómo debería ser, se olvida justamente de lo que es. Y aquí viene lo gordo: el que aún sigue enfrascado en la búsqueda, piensa que tiene que aprender de la experiencia". 

No acaba la búsqueda al hallar respuesta a todas las preguntas, una tarea ciertamente inabarcable; la búsqueda acaba cuando vemos con toda claridad que la persona que busca es una ficción, algo que en realidad no tiene ninguna consistencia. Dejaré de pensar que tengo que aprender de las experiencias cuando me dé cuenta de que soy nada. Ser nada es algo bastante sencillo pues consiste en dejar de ser una apariencia; cuando dejo de ser una apariencia, soy nada.

Miré fijamente a mi amigo, sonreí, me sonrió relajado, y nos pusimos a preparar la cena con todos. Los demás nos miraban ya con impaciencia.