Cataratas Catalanas


Font de l'Adou (Bagà, Barcelona)


Es muy fácil darse cuenta de que en el 'tema catalán' ya no hay regatos ni riachuelos, ni tan siquiera hay estanques o lagunas, ahora son todo cataratas; todo es urgente y dramático, parece que al final de un día o al comienzo del siguiente se va a volver a fundar el mundo. Y de momento no es así, más bien todo lo contrario.

A quien esté dispuesto a escuchar, le digo: no pongas tus esperanzas en las aventuras políticas, vengan del lado que vengan, no te centres en ellas porque dejarán en ti un mal sabor de boca. ¿Por qué lo digo? Porque el político consigue el poder, pero eso no asegura la libertad para el pueblo al que representa. El poder no es la libertad, ni mucho menos.

Hay tanta orfandad ahora mismo en los medios acerca de lo que de verdad se está viviendo en Cataluña, que me he invitado a mí mismo a poner por escrito algunos pensamientos nacidos en esta tarde de invierno, sabiendo como sé que puedo estar equivocado. Ya en el verano pasado salió escrito algo que quizás pueda seguir interesando.

Sospecho que el próximo presidente del gobierno español es el 'enviado' de la élite Bilderberg, el ‘encargado’ digamos de llevar a la práctica lo que ahora toca hacer con Cataluña. ¿Y qué es lo que toca hacer? Pues plantear un proceso muy largo y muy complejo (que agotará la paciencia de los catalanes y la paciencia de millones de personas de los pueblos de España), y al final de ese proceso Cataluña pasará a ser un "país independiente asociado". ¿Qué quiere decir eso? Que seguirá siendo lo que es ahora pero con otro nombre; es lo que se conoce como ‘federalismo’, pero sin utilizar esa palabra. Eso es lo que muy posiblemente vaya a suceder; parecerá que se ha hecho algo, pero en el fondo no se habrá hecho nada. Conocemos ya esa táctica.

Con el tema catalán todo va a quedar embadurnado en asuntos legales, es exactamente igual que ocurre en un divorcio; en un divorcio todos los problemas 'matrimoniales' acaban siempre en problemas 'patrimoniales'.

Antes de que una independencia real ocurra en Cataluña y en otras zonas de España, vendrá algo relacionado con la economía y con el dinero, pero esencialmente con las energías libres, algo que transformará el panorama político mundial. La liberalización de las energías libres y la disolución del dinero deuda crearán un panorama político por completo diferente al que ahora tenemos. En ese momento veremos que ya no habrá tanta necesidad de independencia política de algunas zonas porque la independencia real la empezaremos a notar en nuestra vida. Así que más que fundar nuevos estados, se trata de suprimir la actual supremacía de los estados porque es de ahí de donde nace el sometimiento y la esclavitud. Siempre que se construye un nuevo estado se cimienta la opresión. Si Cataluña se independizara ahora mismo, es seguro que seguiría sometida por las mismas multinacionales y las mismas 'leyes del mercado' que someten en la actualidad al pueblo español en su conjunto. El primer gran opositor a la independencia de Cataluña es la Unión Europea. La Unión Europea, concretamente el Eurogrupo, ha silenciado la voz de los griegos, y el mismo Alexis Tsipras es ahora un cordero que pasta en la verde pradera al haber tragado con todo lo que han querido que tragara. El caso Tsipras es un aviso para navegantes.

El asunto no es de dónde eres, el asunto es lo que eres.

Tener ganas de independizarse no es malo, pero las mismas ganas que tienen de independizarse en Cataluña, las tenemos el resto de los pueblos de España.

Lo primero que hay que saber es de qué o de quién hay que independizarse. No hay que independizarse tanto de un estado español (que por cierto no tiene ningún poder real) como de la mafia mundial del dinero que nos tiene a todos sometidos. El asunto no es escindirse de España, el asunto es dar fin a una esclavitud que viene de un gobierno mundial en la sombra que es el que de verdad mueve los hilos. Por cierto,  la incertidumbre creada por el proceso de soberanía en Cataluña viene muy bien para los intereses oscuros de estas élites, y desde luego le viene muy bien al centralismo unionista español. La deuda que nos toca pagar y la soberanía catalana son las cataratas por las que se va el agua (la energía) de todos nuestros ríos. Este mareo que a diario llevamos encima está privando a muchos del verdadero despertar. Y es que tanta noticia atonta.


Organizar una sociedad no es dotar de libertad a esa sociedad. La verdadera libertad nace de la luz de la inteligencia, a esa luz le cuesta brillar en los ambientes políticos a menudo tan superficiales, tan chabacanos y tan barriobajeros.

Y mientras los políticos centralistas del estado español siguen desenfocados, tanto o más que los propios políticos catalanes, hay un catalán valiente que en estos momentos no tiene en cuenta territorios ni fronteras y se ha lanzado a recorrer media España haciendo lo que hay que hacer: crear conciencia sin crear adeptos, abrir caminos sin llevarse nada a cambio. Estoy hablando de Josep Pàmies, el Quijote que cabalga y que lucha, una verdadera catarata de energía al servicio de lo que hay que hacer. Este hombre no persigue la utopía sino que está haciendo ya realidad su sueño, el sueño de la humanidad que despierta al unísono y no solamente en algunos 'territorios privilegiados'.

Por cierto que Josep Pàmies lleva tres años vetado en la propia televisión catalana TV3, así lo cuenta él mismo a raíz de una bochornosa campaña navideña de esa cadena declarando que la diabetes es incurable. Opino lo que Pàmies, que la diabetes se puede curar. A las pruebas me remito.