La información como poder, o la información como instrumento para la transformación.



Ocho años se cumplen ahora de esta tarea de publicar casi a diario en internet. Quizás se trate de la labor más intensa y apasionante que he llevado a cabo en mi vida. Ocho años de profundas investigaciones que estuvieron precedidos por otros cinco de una gran intensidad espiritual.

Me he dado cuenta y he visto cómo algunos usan la información para su provecho personal, y es que de ninguna manera pretenden ser transformados por ella, en realidad no se dejan tocar por esa información ya que la usan únicamente para obtener poder y dinero. Para algunos no es que la información sea poder, es que directamente se trata del poder mismo. La mayor parte de esa información está llevada por egos desatados, aunque esos egos se vistan a menudo con los ropajes de la cultura o de la espiritualidad. Esa información aplasta por igual al que la maneja que el que es manejado por ella, estamos aplastados exactamente igual que el pobre burro de la foto.

Aviso para las personas de conciencia: de nada sirve este constante repetirse las noticias unos a otros a través de la red si la información que se mueve no transforma radicalmente el destino del ser humano. De nada sirve.

La verdadera acción es el cambio profundo del corazón, todo eso otro que llamamos acción no es más que agitación, alboroto y miedo. A la verdadera acción nadie la ve pues se ve antes el fruto de esa acción que a la acción misma. Hemos de seguir buscando esa acción, la que nace del silencio profundo, la que no busca el brillo ni el reconocimiento ni tampoco el poder ni el dinero. Únicamente esa acción. Y no otra.

Y es que a algunos cuando les llega el éxito se les va la cabeza, y eso que parecía que la tenían bien asentada.