Cómo vivir en un país que se encuentra en permanente estado de sitio mediático.



Este año 2015 será recordado en España como el año en el que vivimos en permanente estado de sitio mediático. En la primavera hubo elecciones en Andalucía, luego las municipales a nivel nacional, más tarde las elecciones catalanas y toda ‘la longaniza’ posterior, y ahora acaba el año con las elecciones generales; por si fuera poco, entre medias ha habido atentados que han generado ríos de palabras y de imágenes.

El discurso político siempre acaba enfrentando a las personas, a veces pienso si no estará hecho para eso precisamente, para enfrentar y separar.

¿Cómo vivir en un país en permanente estado de sitio mediático?

Se puede vivir si uno se vive en plena libertad interior. ¿Qué es eso de la libertad interior? La libertad interior es el brillo puro de la Conciencia, el brillo que surge de la vida al margen de todo lo que sucede en el exterior y al margen también de lo que digan las leyes establecidas por los hombres; esa libertad interior se asienta para mí en estas bases: no pertenecer a ningún partido político, no pertenecer a ninguna religión establecida, no pertenecer a ningún grupo humano organizado; vivir sin acatar ninguna autoridad externa (cumplir con la ley humana simplemente para tener la mente libre y no andar envuelto en historias burocráticas o judiciales). No consentir abusos de ningún tipo. Estar siempre a favor de la verdad. Denunciar el mal. Hacer que nuestra vida se asiente en la verdad de la palabra y no en la palabrería que escuchamos a diario. Destapar en todo momento las mentiras que nos contamos a nosotros mismos y las mentiras que vienen del exterior. Salir del aturdimiento. 

Dejar atrás las ataduras es más fácil de lo que parece, y es fácil porque la apariencia que tiene todo nos hace pensar que vivimos presos de esas ataduras, pero en realidad no es así, es como el pájaro que inicia el vuelo y en un segundo ha salido ya de su escondite. En un segundo puede ocurrir. Y ocurre.