Nuevos muertos. Nada nuevo.



París noviembre mes once.

Nuevos muertos, nada nuevo.

La misma trama, el mismo trauma.

Todo es ya conocido. Y repetido.

La mente es la muerte cuando calcula escondrijos.

El que está habituado a desentrañar no traga ni con la medicina que le ofrecen ni con los calmantes recetados.

Los muertos parecen víctimas ofrecidas a algún dios que pide rituales calculados al milímetro.

El embudo mediático es tan poderoso que todo lo que sucede es ya pasado antes casi de que suceda.

Muchos ya no nos dejamos untar con el betún del televisor.

Siempre que pasan estas cosas tengo la sensación de que quieren seguir perfeccionando el experimento. O estirando el invento.

La verdad no necesita aportar argumento alguno. 

Callada se queda.

Aunque callar no es otorgar.

Desnudos se verán los que ahora se visten con ropas falsas.