Pensando no encontrarás las respuestas



Pensando no encontrarás las respuestas que buscas para tu vida; precisamente porque piensas, éstas no vienen. No hablo de los pensamientos ligados a la vida material y a las cosas del día a día, esos han de tener su lugar y está bien que estén donde están; me refiero a los pensamientos sobre el sentido que tienen las cosas que vivimos. La explicación de que pensando no encontrarás las respuestas que buscas, es sencilla; mientras piensas, no dejas que llegue a ti la intuición ni mucho menos el discernimiento, es pues tu propio pensamiento el que ‘tapona’ la llegada de las verdaderas respuestas; y es que en el silencio de la no-mente es cuando pueden llegar esas respuestas, pero ese silencio nunca se puede dar si los pensamientos no se detienen. Si los canales de la verdadera percepción están libres, esa respuesta o esas respuestas acaban llegando. Curiosamente, al dejar de vivir en el enjambre de los pensamientos, las respuestas ya no son tan importantes, y no lo son porque realmente se puede vivir sin respuestas de ninguna clase; la respuesta está muchas veces ligada a algún tipo de recompensa, y es que el que vive en el silencio de la no-mente puede prescindir también de las respuestas y de las recompensas; a menudo esas respuestas y esas recompensas no son más que simples interpretaciones que traza nuestro cerebro.