Un poco de calma


Discutes con tu padre o con tu madre y al cabo de un tiempo las aguas vuelven a su cauce pues se trata efectivamente de tu padre y de tu madre y hay un sentido interno de las cosas que te dice que ni se puede ni se debe vivir enemistado con ellos. Perfecto. Discutes un día con tu hermano y pasa más o menos lo mismo, al cabo de un tiempo el mosqueo se va serenando y volvéis a poder estar juntos de la forma más natural. Pero discutes con tu pareja y eso es el acabose, de esa discusión puede nacer un odio que dure bastante, o directamente puede nacer un 'odio definitivo', un odio de esos que no se va ni con lejía y estropajo… 

Así que un poco de temple, por favor. Septiembre es el mes de las separaciones, sé muy bien de lo que estoy hablando. Se vuelve de vacaciones con la idea de comenzar ‘una vida nueva’ y se regresa a casa también con la idea de que ya no puedes seguir al lado de esa persona porque la relación está vieja y gastada. “Es que en la playa lo he visto muy claro”. “Y yo en la montaña”. Un poco de calma, por favor. Todo se puede reconectar. Si es verdad que los cables se han soltado, se pueden volver a unir, claro que se puede.

Los humanos vivimos en base a convenciones, voy a hablar ahora de algunas muy superficiales pero es para que caigamos en la cuenta de cómo funcionan. Una convención es que las mujeres se depilen y los hombres no, ahora ya hay hombres que se depilan, pero digamos que los hombres con pelos en las piernas están bien vistos, sin embargo si vemos a una mujer con pelos en las piernas pensamos que es una dejada o incluso pensamos otra cosa peor. Eso es una convención. Otra convención es que si una mujer de sesenta va con un atractivo hombre de treinta, se trata directamente de una mujer de cascos flojos, una ninfómana, o directamente se le llama puta; pero si vemos a un hombre de sesenta con una atractiva mujer de treinta, decimos que ese tío tiene que ser muy interesante para haberse ligado a una mujer así. Otra convención es que si un hombre se tiñe el pelo es un ……. pero si se trata de una mujer está bien visto, incluso le lanzamos piropos. Podría seguir hablando de convenciones pero creo que está de sobra entendido.

Revisemos pues la convención que dice (convención grabada a un nivel inconsciente, claro está) que si discutes con el padre o con la madre o con un hermano al cabo de un tiempo hacéis las paces y volvéis a disfrutar juntos de vuestros encuentros, pero que si discutes con tu pareja eso ‘ya es definitivo’. No me toméis hoy por un falso conciliador, pero sí os digo que estos días he visto y oído verdaderas barbaridades en relación a cómo se puede dinamitar una convivencia de años en cuestión de cinco minutos. Os digo que hay personas que deciden irse de una relación y que no han hecho ningún esfuerzo sincero por aprender a convivir. Convivir no es algo fácil ni es cosa de un día; así que por favor un poco de calma, también un poco de alma, porque sin alma no existe la calma.

Si la lámpara se apaga, se puede volver a encender de nuevo. Dentro de nosotros están la mecha y el aceite del Amor. Muy negra tiene que ser la noche para no poder volver a encender de nuevo Esa Luz que ilumine de nuevo el camino.