Tics nerviosos



Hace unos días me tocó guardar cola en un lugar público. Delante de mí había una fila como de unas quince personas. Pude observar a dos hombres que tenía cerca y vi que el que estaba a mi lado movía sin parar la pierna izquierda, el que estaba más adelante tenía un tic en la cabeza; una mujer que estaba al lado de ese hombre golpeaba sus dedos de forma insistente sobre una cosa metálica que tenía al lado; pude ver que los tres se calmaban cuando sacaban el teléfono móvil y lo miraban, pero inmediatamente nada más apagarlo volvían a hacer esos movimientos ‘compulsivos’. Otro muchacho se estaba mordiendo las uñas; había otro un poco más lejos que se mordía los labios. Otro apretaba la mandíbula y la tensión se veía a través de la piel de su cara. Al cabo de un par de minutos vi que prácticamente todas las personas que formaban esa cola tenían algún tic nervioso, y me pareció que no era sólo porque estuvieran esperando, era algo más, es algo más. La verdad es que durante unos segundos me entró el agobio, necesité respirar hondo varias veces y conseguí calmarme. 

¿Qué significado tienen esos tics nerviosos? Estrés, ansiedad, la manifestación de la tremenda presión que ejercemos sobre nosotros mismos. Esos tics indican también rasgos obsesivos, pensamientos repetitivos, miedos, fobias, represión; los tics nerviosos se incrementan con excitantes que se toman a diario como el café y las bebidas de cola, también el alcohol influye, y por supuesto las drogas. Pude observar una capacidad casi nula en las personas para respirar y para estar en ‘un contenido silencio’. También vi dificultades en esas personas para mirar con sosiego. En definitiva, muchos problemas para estar a solas con uno mismo.

¿Cómo rebajar esos síntomas realmente 'preocupantes'? Darse respiros. Quitar presión a la vida. Caminar. Meditar. Contemplar. Comprender en profundidad qué es lo importante en la vida. Salir de la esclavitud tecnológica en la que vivimos, en especial procurar no estar tan pendientes del teléfono móvil, un instrumento que se ha convertido ya en algo verdaderamente 'inquietante'. Lo que provoca mirar sin cesar el teléfono móvil es la urgente necesidad de estar ‘comunicados’, cuando lo que de verdad ocurre es que para nada estamos comunicados, y lo peor de todo, que somos incapaces de contener la catarata de pensamientos en los que estamos metidos. Un consejo práctico: durante ratos largos coloca el móvil en modo silencio y mételo en un cajón. Despégate de ese bicho. Serénate. Espónjate. Déjate vivir sin prisas, que nada te distraiga de estar en tu Ser.