Qué gran diferencia



Sin duda que hay una gran diferencia entre los que viven sometidos entre ellos (he de confesar que la mayoría de las parejas que conozco aún viven así), a vivir ‘rendidos’ el uno al otro; vivir rendidos no significa vivir engañados por un amor ilusorio, sino entregados en la verdad del Cuerpo y en la verdad del Alma al Amor que está presente en sus vidas. Ese Amor no les cierra ningún camino, ese Amor les abre todas las puertas. No se aman en sus respectivas individualidades, se Aman en el Amor.