¿Por qué caemos en la dualidad?



Cuando nos vivimos como Conciencia Pura no nos sentimos separados de nada, todo es Unidad, no existe el juego ni las apariencias. Es porque nos identificamos con un cuerpo que surge la apariencia de un falso yo (el ego). El cuerpo es un vehículo de expresión que rompe el espejo de la conciencia en el que se reflejan todas las cosas. El cuerpo nos somete a la ilusión y nos mete en la cárcel del deseo, del miedo, del control. Aunque cueste creerlo, también el cuerpo es una construcción de la mente, lo mismo que el tiempo.

Lo pensaba hace unos días: hasta la idea clásica de reencarnación nace porque nos sentimos divididos, si nos viviésemos como Unidad nunca pensaríamos que es ‘lo individual’ lo que se reencarna; si acaso lo que está todo el tiempo migrando es Dios, la Totalidad, pero nunca el individuo, lo individual; el mismo Nisargadatta decía que lo único que ofendía a Dios era vernos y sentirnos como individuos separados, ese es de verdad el único ‘pecado’ del hombre.

Siendo niños ‘sabíamos’ que todo lo que somos es lo que en este momento estábamos siendo. La dualidad no es más que la ilusión de la mente revisando sin cesar el pasado y proyectándose de forma continua en el futuro.



¿Cómo salir de esa dualidad?

Abandonamos la dualidad cuando dejamos de identificarnos con cosas, con personas y con situaciones que nos hacen pensar que "somos" esas formas externas que nos rodean.

El 'lugar' al que pretendes llegar, ese 'estado' de no dualidad que buscas, no es el resultado de ningún proceso, tampoco es el fruto de ninguna acción concreta. No llegará 'eso' porque realices tal actividad o porque dejes de hacer aquella otra. No. Lo que ya eres no puede ser alcanzado.¿Cómo vas a alcanzar algo que ya eres? Se trata simplemente de que constates que el ser interno es una fuente omnipresente y atemporal. Ese ser interno, esa Conciencia Pura, es la raíz de todo. Sitúate ahí. No escapes.