Nuevas reflexiones sobre el libre albedrío



Parece que los veranos son propicios para ahondar en el tema ‘infinito’ del libre albedrío; la verdad es que nunca me canso de bucear en él, espero que vosotros tampoco os canséis. Esto que ahora vais a leer nació en un paseo de veinticuatro kilómetros que hice en compañía de familiares y amigos hace unos días. Es lo que tiene caminar, que cuando menos te lo esperas brota el agua de la lucidez y a veces también el del discernimiento. Y se agradece. 


Te lo digo a ti, pero en realidad me lo digo a mí.

Estas forzado a pensar. Estás forzado a desear. "Estás forzado" quiere decir que los pensamientos no son tuyos y los deseos tampoco, en realidad no sabes de dónde llegan. Qué alucine, ¿verdad? No son tuyos los pensamientos ni los deseos ya que llegan sin que los convoques. Si actúas en base a los deseos y a los pensamientos que llegan a ti sin convocarlos, ¿cómo vas a ser libre?

¿Cómo vas a tener libre albedrío si vives atrapado en las ideas que nacen del pasado petrificado y en las que te formas del futuro que aún no ha llegado? ¿Te das cuenta? Estás aún en la cárcel del pensamiento, en esa cárcel no puede haber libertad.

Si tu libre albedrío está separado de tu verdadero ser, ese libre albedrío no solamente no vale para nada sino que lo que lo único que va a hacer es meterte en problemas; creerás que eliges cuando lo que estás haciendo es ir en caída libre hacia el pozo de la oscuridad. Vivir en la oscuridad es vivir en la ignorancia de lo que somos.

El verdadero libre albedrío consiste simplemente en retornar al ser verdadero; curiosamente cuando retornas al verdadero ser ya te da igual si hay o no libre albedrío (porque el libre albedrío no es más que una simple idea).

Decimos que tenemos libre albedrío porque nos sentimos separados del Todo. Si estuviésemos unidos con ese Todo jamás nadie diría “Soy libre para elegir”, lo más que llegaríamos a decir es: “Constato que no existe el yo individual, a la vez que constato que todo acontece por sí mismo, que es igual que decir que todo pertenece a Una Única Identidad Cósmica, Infinita, Inabarcable”.