Balas de Amor para Siria



Allá a lo lejos Siria se desangra. Aquí se apuran las vacaciones de verano como si fuesen las últimas de esta civilización vieja y gastada. No he encontrado otra manera de enviar Amor a nuestros hermanos sirios que a través de este collage de fotos y de versos que ha ido naciendo a lo largo de estas últimas semanas. Los versos son también oraciones, es fácil darse cuenta. 

Me puse a ver imágenes de la guerra en Siria y me encontré con esos trenes llenos de personas viajando con medio cuerpo fuera, algo que parecía que ya estaba desterrado de la faz de la Tierra, lo mismo que esos campos de refugiados inmensos en medio de la nada; rostros de niños desconsolados; hombres muertos de cansancio; mujeres crucificadas; alambradas por aquí y por allí; la inmisericorde mirada de los bandos enfrentados; y todo perpetrado por los bandidos usureros, los que no respetan ninguna ley, los que viven sin trabajar.

Balas y Cañones de Amor para Siria.



El tren atestado de gente. Se detiene la vida. Un dolor 
después otro dolor. Imagínate tú ahí, imagínate 
por un momento.






¿La montaña de las bienaventuranzas? No. Es la tierra 
sin fuego. Sin árboles. Sin ríos. Ni zarzas.







Aunque las bombas te hayan quemado la cara, 
tu brazo escrito lo dice bien claro: esas palabras 
nombran la verdad.






¿Quién nos llevó a la guerra? ¿Quién nos entregó a la
amargura del desierto? Los que mueren en vida.
Los que matan muriendo.






Madre del amor y madre del silencio de la vida.
Madre.






Nosotros solos. Con nuestros soles. Hasta llegar a
ver el alba. Y llegar a ver también que la tierra late.






Cuerpo muerto que estás en el cielo,
santificada sea tu muerte,
danos hoy el río donde ir a remojar
nuestras ropas rojas de sangre.






No, no lo he soñado, te digo que la paloma traía en 
su pico una rama verde. Del tiempo nuevo.







Pequeño pastor. Pastoréanos la paz. Tráela hasta aquí.
No más demonios. No más locos alucinados.