Aves del Cielo. Hijos de Dios.


Mucho me gusta la interpretación que hace Consuelo Martín de este texto misterioso que aparece en el Evangelio de San mateo 8,20: “Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.

Esto es lo que dice Consuelo:

“No puedo apoyarme en nada. Todas las formas están moviéndose. La persona es el Hijo del Hombre, no tiene dónde reclinar la cabeza. En cuanto nos creemos que somos el Hijo del Hombre, es decir una forma que ha nacido, no tendremos dónde apoyar la cabeza.

El Hijo de Dios es por sí, no necesita ningún apoyo. Es él el que no ha nacido de un padre o de una madre, sino que es desde toda la eternidad. El que es Hijo de Dios, el que se ha abierto a la inspiración, a lo sagrado, a lo desconocido, no necesita ningún apoyo porque es en sí y por sí. Cuando somos algo de alguien necesitamos apoyarnos. La persona es dependiente siempre pues está hecha de limitaciones, es apariencia de la realidad. En la persona no hay nada libre, sin embargo existe la libertad. Soy libertad y ella es mi verdadera naturaleza”.

La magistral explicación de Consuelo no aparece escrita en ningún texto ni en ningún libro suyo, sino que corresponde al audio de una de sus charlas dentro de los seminarios que habitualmente imparte.





La foto la hizo ayer mismo mi hermana de viaje por Tierra Santa. Es la entrada a Getsemaní.