Vivir en la Presencia (de Dios)



“Cuando descubrimos un estado de conciencia nuevo, notamos que todo lo que se hacía en el estado anterior no era verdadero. Cuando profundizamos en nuestra conciencia por contemplación, un camino de oración y contemplación unido, entonces ya no nos vale lo viejo.

…/…

No deberíamos de seguir las consignas del pensamiento, consignas mecánicas, repetitivas, eso significa no tener ningún contacto con el pasado, estar libre en este instante. Ni tampoco con el futuro porque pasado y futuro son pensamientos, y el presente, tal como lo pensamos, es tiempo también. Hay que escapar del tiempo. El silencio exterior ayuda mucho.

…/…

Si no quiero pensar, porque hacerlo me trae muchas preocupaciones y problemas pero sigo fomentando esa energía sin darme cuenta, estoy haciendo algo absurdo. Estoy apagando un fuego y al mismo tiempo lo estoy alimentando. Miremos eso ahora, miremos cómo, sin darnos cuenta, queremos apagar el fuego mental mientras lo estamos fomentando, mirémoslo porque ahí está la clave del contemplar. Cuando notemos un silencio en nuestra mente, un instante de silencio, ya sabemos que se ha abierto un camino de silencio a la oración contemplativa, quedémonos ahí.

…/…

Cuando no tengo ya ninguna imagen, ni positiva ni negativa, vivo lo nuevo, lo que es, lo que soy, y eso en nuestra tradición se ha llamado vivir en la Presencia de Dios. Precisamente la Presencia de Dios es mi presencia, mi verdadera presencia y por eso he recobrado mi dignidad, la dignidad que he perdido creyéndome que alejándome de Dios iba a ser independiente y libre, como aquel hijo pródigo del Evangelio. Volver a recobrar mi dignidad de verdad. No soñar que soy libre sino serlo; no imaginarme que ya soy feliz porque tengo esto o lo otro, porque el trasfondo de insatisfacción lo viviré en cualquier instante en que me quede quieto.

…/…

Cuando la comprensión es correcta y total, la vida se pone a disposición de esa comprensión. La vida es consecuencia de eso, pero cuidado, que constantemente decimos a ver cómo consigo esa comprensión para que mi vida sea mejor. Si estoy en esa posición ya me estoy alejando de la comprensión verdadera que es como el filo de la navaja ya que puedo caer a un lado o a otro si me mantengo en el pensamiento. Tengo que mantenerme en esa oración, en esa presencia de lo sagrado, y si fallo en estar en esa presencia, pierdo mi dignidad, pierdo mi inteligencia, lo pierdo todo".




Consuelo Martín. “De la oración a la contemplación”. Dilema editorial 2009.


Extraordinario libro. ¿Qué se puede decir de él? Pues que lleva al Alma a abrirse a la Pura Luz de la Conciencia. ¿Y para qué? Para que el Alma se pueda 'descubrir' a sí misma, ese descubrimiento es el principio y fin del viaje en esta existencia. El libro ‘exige’ de nuestra parte un trabajo y un esfuerzo de gran envergadura. No hay milagros que valgan si primero no ponemos de nuestra parte todo lo que hay que poner.