Psicología del voto



No hay mayor control mental que una campaña electoral. 

El otro día me dí cuenta de que una campaña electoral es en definitiva una hipnósis (colectiva). Cuando ya estás hipnotizado vas a votar como un autómata.

Esto es lo que dice un amigo mío: "Cuando veo las avenidas de las ciudades llenas de carteles con las caras de los candidatos, me entran muchas ganas de tener en la mano...¡un lanzallamas!". 

He tardado un montón de años en darme cuenta de que todo el tema de los partidos políticos y del voto tiene que ver con las vísceras y no con el raciocinio. Pero ya he caído en la cuenta. Así que me atrevo a decir con claridad que las que de verdad votan son las vísceras, no la cabeza. Vota lo irracional, no lo racional. Vota el miedo y el terror que nos da pensar que pueda venir de nuevo una guerra y que podamos ser aniquilados nosotros y nuestras familias. 

Hasta los doce años viví en el pequeño pueblo de León en el que nací; todos los días de mi infancia, sin excepción, oí hablar de la guerra, y es que cuando yo nací habían pasado solamente veinte años desde que ésta había acabado. Durante todos esos años oyendo hablar de la guerra un día sí y el otro también, comprendí el miedo tan intenso que se aloja en el inconsciente de este querido pueblo español.

Como el miedo es tan inmenso, se prefiere seguir votando a los que matan, a los que roban y a los que mienten, antes que votar a gente nueva. ¿Por qué? Por miedo.

Hablar del voto es como hablar de sexo y de dinero, en realidad nadie se atreve a decir ni una palabra, ni una palabra verdadera claro, todo permanece secreto y escondido. No hay conversación más llena de tópicos que una conversación sobre política.

A raíz de manifestar hace tres meses mi apoyo por un partido concreto, me llegaron una riada de mails, llamadas, whatsapp, la de Dios en verso, un verdadero aluvión de mensajes que me dejaron literalmente sepultado. Es la primera vez en siete años que he quitado un apunte del blog. ¿Qué he sacado en limpio de todo esto? Que las ideas políticas no son ideas. Que en política en realidad no hay ideas. Que en la política manda la irracionalidad y manda el miedo. En política son todo vísceras. Que cuando oigo hablar a alguien de política es cuando en realidad menos caso hago a esa persona, naturalmente lo mismo debe de ocurrir cuando me oyen hablar a mí.

Los políticos saben que la gente se mueve por el plano emocional (irracional) y con eso juegan, por eso todas las arengas de los políticos son sentimentales (sentimentaloides habría que decir). El lenguaje del político en el mitin está infantilizado porque en realidad va dirigido a unos resortes de la persona que no han madurado lo más mínimo. Una campaña electoral no es más que infernal propaganda de mentiras, lo curioso es que esas mentiras se aceptan siempre y cuando nuestro plano emocional resulte ‘conmovido’.

La mayor parte de los que votan no han oído nunca hablar de lo que es la psicología social y cómo los políticos la manejan. Jamás escucharéis a ningún candidato realizar ningún análisis de los problemas reales del país, lo único que escucharéis son proclamas sentimentales completamente teatralizadas. ¿Con qué fin? Con el fin de remover las emociones; se remueven las emociones con el único fin de conquistar los instintos más elementales. El partido que gana unas elecciones es un partido que ha conquistado los tres instintos básicos: el hambre, el miedo, y la supervivencia más elemental. Debido al hambre, debido al miedo y debido al instinto de supervivencia, es porque siguen ‘partiendo’ la sociedad en izquierdas y derechas, por eso inventan todo tipo de enemigos y fantasmas. La palabra ‘partidos’ ya lo dice todo. 

No hay ninguna conversación sobre política en la que se lleve a cabo el más mínimo avance. Toda conversación sobre política es una reunión de gallinas cluecas que a lo más que pueden llegar es a enemistarse por tener distintos pareceres. He de decir que para mí siempre la persona está por encima de sus ideas políticas. Nunca denostaré a nadie porque tenga unas determinadas ideas políticas. ¿Y sabéis por qué nunca lo denostaré? Porque las ideas políticas son una cosa de la personalidad ficticia que todos llevamos encima. 

La reacción emocional inmediata del ego herido engendra una crueldad con las palabras que ya todos conocemos. El ego está lleno de creencias, y hablar de política y votar no es más que una cosa del ego.