Dirigir la mirada



Siempre vi y sentí que el ser humano no dispone de libertad, y así lo sigo viendo y sintiendo. No es tanto que se nos prive desde fuera de la libertad, sino que constatamos que nacemos ya de esa manera. A pesar de que el ser humano viva con esta más que evidente ‘falta de libertad’, últimamente estoy viendo que se puede incluir un pequeño matiz: la única libertad de la que disponemos sería para dirigir la mirada hacia nuestro Ser interno, es decir hacia Dios. La única libertad que existe es ver en qué punto se sitúa el verdadero Ser. Al descubrir dónde se sitúa el verdadero Ser, cesa el debate de si somos libres o no, y cesa porque de golpe comprendemos que ese debate es de la mente, es un artificio mental más de los muchos que hay; el debate sobre si disponemos o no de libertad cesa también al comprender que el Ser Es, simplemente, sencillamente. El Ser Es sin necesidad siquiera de manifestarse.