Despertar no es fácil



No, no es fácil despertar.

Despertar parece a veces una lucha contra uno mismo, otras veces se asemeja a un abandono ‘natural’ que no sabemos muy bien a dónde nos va a llevar. En ocasiones parece un abismo. Es un abismo. El despertar tiene algo siempre de ‘arrasador’, y lo tiene porque con nada ni con nadie se puede uno quedar; si alguna vez 'tuvimos' algo, ahora sabemos ya que no estamos en posesión de nada. 

También el despertar es a veces impotencia, impotencia no por no poder conseguir esto o aquello, impotencia porque vemos que aún no ha nacido la verdadera confianza en nosotros mismos. 

Muchas veces el despertar parece una inundación, es bueno por eso intentar no vivir ahogados, ese ahogo está relacionado con el peso de los pensamientos, también con las ideas que percuten en nuestro interior y que no acaban de convertirse en realidad.

El despertar lo devora todo, será porque no hay nada que pueda quedarse fijo y permanecer. Fuego que arrasa es el despertar, también es agua que se va llevando todo lo que ya no vale.

En este despertar el cuerpo se está recalibrando todo el tiempo, por eso tenemos la sensación de que nacemos y morimos miles de veces en un solo día. Un Cuerpo nuevo para una Tierra Nueva, esa es la ofrenda.

Aunque el deseo de este despertar es vivir en Silencio, aún hemos de usar las palabras, palabras que a veces nos dejan vacíos pues no pueden expresar toda esa vida que nos vive a borbotones.

Las lágrimas que salen ahora de nuestros ojos ya no son sólo lágrimas de tristeza sino de reconocimiento.

Verdaderamente inexplicable es este despertar, impregnado de una belleza que arrebata.

¿No tienes la sensación de que este despertar es como el Amor? Es igual que el Amor. Idéntico.